jueves, 21 de noviembre de 2013

Envidia de clítoris





Hay que ver cómo somos de tontos todos los prefreudianos, freudianos y postfreudianos, por haber mencionado en alguna ocasión la expresión envidia de pene, o al menos, por haber sonreído disimuladamente cuando alguien la mencionaba.
La envidia de pene es un concepto acuñado por Freud para demostrar que provenía de una familia extremadamente machista y de paso explicar un montón de comportamientos en las mujeres que se producen, según él, debido a que cuando son niñas se dan cuenta de que son diferentes a los niños porque a ellas les falta algo. A partir de ahí, de esa observación aparentemente trivial, surge la envidia de pene, la sugerencia de incompletitud, el concepto de Edipo, y la habilidad para zurcir calcetines, siempre según el maestro y sus admiradores, tanto confesos como secretos. Y yo digo y proclamo que todo eso es una estupidez enorme, la mayor de todas las inventadas por el hombre. ¡Cómo se puede tener envidia de algo tan ridículo como es un pene, sobre todo si tienes algo tan extremadamente práctico como es un clítoris!
Para empezar, al margen de su aspecto a veces irrisorio, un pene es multifuncional: sirve para orinar, como conducto para la reproducción y ocasionalmente para dar placer. Este pluriempleo es un desastre, pues con el tiempo solo sirve para mear, y llegado ese triste momento, siempre sobre los propios zapatos. Sin embargo un clítoris es otra cosa, está muchísimo mejor pensado.
La principal cualidad del clítoris está en que solo tiene una aplicación: su única función consiste en proporcionar placer a su propietaria, no sirve nada más que para eso. Y nada menos. Dicho de otra forma, cualquier mujer puede reproducirse y mear sin contar con el clítoris, algo que no se puede decir del “envidiado” pene, en el caso de los hombres. Y lo más admirable de todo: un clítoris no envejece, algo que incluso muchas mujeres jóvenes ignoran. En efecto, este maravilloso centro de placer mantiene su sensibilidad durante toda la vida, con la misma capacidad a los 20 años que a los 95. ¡Eso sí es envidiable!

Dicho esto, resulta patético que hablemos de envidia de pene.








jueves, 7 de noviembre de 2013

Mi primera novela

   



La Tertulia Perezosa es un espacio para compartir con todos mis amigos, conocidos y con todo aquel que quiera pasar y perder unos minutos leyendo mis artiblogs, con el derecho de luego llevarme la contraria, o llegado el caso, estar de acuerdo. O sencillamente hacer mutis por el foro.

Pero también es, no se puede ocultar, un escaparate, un tablón de anuncios. Es lo que tiene.  Pues bien, esta semana mi artiblog es eso, simplemente un cartel para decir que he recibido el IX premio Onuba de novela. El otro día me lo comunicaron y os podéis imaginar la gran ilusión que me hizo.

                                                                 MUCHA ILUSIÓN

                                   MUCHÍSIMA ILUSIÓN

                        REQUETEILUSIÓN


Cuando salga publicada y me compreis cajas de ejemplares para vosotros y para regalar, entonces, será todavía mayor la ilusión.

El viernes 15 es la entrega del premio. En Huelva. Ya os diré cuando sale publicada, no os creáis que valdrá la excusa de ... yo no la compré porque no sabía cuando salía...



pues ya está dicho (César y Mazcota me han animado. Gracias)


lunes, 4 de noviembre de 2013

Eso no es lo malo.






Hay cosas que son muy difíciles de entender, como las ecuaciones diferenciales, y otras que resulta completamente imposible, como  es la indiferencia y la tolerancia que estamos demostrando los españoles ante los casos de corrupción y los métodos que se siguen para imponer justicia. Ha llegado un momento en que todo lo vemos normal (yo no, que conste), y está asumido que casos flagrantes de robo a manos llenas, se pasen por alto porque han prescrito. Por ejemplo.
Pero eso no es lo único malo porque antes de prescribir, tampoco se hace gran cosa para aprovechar el tiempo (algunas de las múltiples imputaciones de Fabra, por ejemplo).
Y tampoco eso es lo malo. El mismo presidente del gobierno explica que se equivocó depositando su confiando en quién no debía y ahí se acaba toda la explicación y nadie reclama que siga explicando más.
Como la estrategia da resultado, Esperanza Aguirre utiliza el mismo argumento y dice que “López Viejo le salió rana”, así con su desparpajo de zarzuela, y así, con esa explicación ella queda exonerada de toda culpa. Es muy convincente por lo visto y nadie quiere saber más.
Pero resulta que ahora alguien sí quiere saber más y tiene que declarar como testigo en el juicio (que acabará por no acabar en nada pues todo acabará prescribiendo), y lo hace cómodamente por escrito. Y digo yo, que de esta manera puede haber alguien que le sople las repuestas de lo que le pregunten, y así no vale, al menos en los exámenes de reválida que Wert ha rescatado del pasado, no valía. Las hay con potra.
Pero eso no es lo malo: la Fiscalía Anticorrupción siempre se ha mostrado contraria a que la presidenta de la Comunidad de Madrid en el momento de suceder todo el mogollón declarara como testigo. Debe suponer que no tiene nada que decir aparte de que le salió rana el principal implicado y sospechoso de haber recibido una pasta gansa del cabecilla de la Gürtel por adjudicación irregular de contratos de distintas entidades y consejerías de la Comunidad de Madrid. Es verdad, lo que diga su presidenta es totalmente  irrelevante. Presidenta que viene, no lo olvidemos, tras un caso de transfuguismo (Tamayo y Sáez) jamás aclarado.
Pero eso no es lo malo. El tesorero anterior  a Barcenas se ha negado a responder a ninguna pregunta ante el juez. Así, con un par. Vale que está mayor, pero entonces, ¿para que se molesta en llegar hasta el juzgado?
Pero eso no es lo malo. Resulta que se ha demostrado que Bárcenas ejerció de Barcenas hasta el año 2011, no hasta 2009 como se han empeñado en hacernos creer Cospedal, el mismo Rajoy, y todo el que ha sido preguntado sobre el asunto.

Pero eso no es lo malo, y ahora incluyo otra anotación que no estaba en el original y me ha sugerido un merodeador del blog con toda la razón: en Andalucía se han beneficiado con falsos eres, gente sin escrúpulos que su único afán era el enriquecimiento personal (por cierto, ya de paso también he aprovechado para corregir una horrible confusión de palabras culpa del corrector automático de las narices). Y en Galicia y Cataluña, y Valencia…
Pero eso no es lo malo, ni tampoco es lo malo lo que podría poner a continuación, ni lo siguiente, ni lo siguiente. Lo malo, insisto, es que a nadie parece importarle una mierda todo lo que está pasando con los mayores casos de corrupción de la historia, lo que viene a ser lo mismo, con las mayores cantidades de dinero afanadas. 


jueves, 31 de octubre de 2013

Noche en Miragoane





Esta noche es Halloween (el upgrade del Día de los difuntos en sistema Android, o Día de todos los santos en el IOS), la noche en que salen los muertos a darse un garbeo para comprobar que tampoco se han perdido gran cosa por morirse.
Pensaba haber escrito un cuento para la ocasión, un cuento largo, meditado, trabajado, donde todas las piezas encajaran para producir un pequeño escalofrío en el lector, y he de decir que casi lo consigo: el escalofrío lo he sentido yo, al ver que ha llegado el día y no había escrito nada. Vamos, que se me ha caído el muerto encima.

Pero a grandes males pequeños remedios y voy a sacar de mi fondo de armario, para salir del trance, un microrrelato que escribí una noche de luna llena en Miragoane que espero que os microguste.

NOCHE EN MIRAGOANE

Me sentía exhausto. La brisa que cada noche recorre Miragoane, esta vez resultaba insuficiente para refrescarme. No podía más con mi cuerpo, mucho menos con el de otro. La Luna, gorda y clara como siempre aparece en el Caribe, me contemplaba burlona por las desgracias que me estaban pasando.
Miré una vez más mis manos entumecidas, ensangrentadas, sin entender cómo había tenido fuerzas para arrastrar de nuevo el cuerpo y cubrir el agujero de casi dos metros de largo. Era la quinta vez en esa terrible noche que enterraba al maldito zombi.




viernes, 25 de octubre de 2013

Celos






Los celos dan mucho de si para escribir una historia y la que voy a contar es una más con la diferencia de que le ha pasado a mi amigo Céfalo, que también vaya nombre. Resulta que Céfalo es de esas personas que confunden casi todo, incluso el cariño con  la posesión, lo que le lleva a ser extremadamente celoso hasta el punto de tener celos de si mismo. ¿Celos de uno mismo?, ¿cómo es posible que tal cosa pueda suceder? Siendo un imbécil claro, y Céfalo lo es sobradamente como voy a demostrar a continuación.
Resulta que mi amigo tenía clarísimo que Ana, su mujer, era un ejemplo de fidelidad y que jamás se había ido con otro hombre, pero como era un celoso de tomo y lomo, con eso no le bastaba (ya sabemos que las personas celosas no se satisfacen con casi nada) y entonces le vino a la cabeza, que eso era sencillamente porque nunca se había encontrado con la persona  idónea. Si es así, no tiene ningún mérito su fidelidad, se dijo a si mismo iniciando un proceso de autotortura estúpido e innecesario. ¿Qué pasaría si se topara con un tipo tan estupendo como yo? siguió pensando el muy cretino. Entonces se le ocurrió la peregrina idea de hacerse la cirugía estética para cambiar de aspecto,  y luego intentar ligar con su propia mujer haciéndose pasar por otra persona, a ver qué pasaba y si era auténtica su fidelidad.
Después de algunas calabazas,  consiguió finalmente que cediera a sus acosos, lo cual, lo encolerizó de tal manera que empezó a gritar como un salvaje que él ya sabía que eso iba a pasar, con el comprensible estupor de su amada. Ana, la pobre, no entendía nada y le mandó a la mierda, como es lógico.
El caso, es que había algo en él que me gustaba mucho, se dijo a si misma mientras desaparecía para siempre de su vida.
Céfalo sigue siendo un imbécil, y ahora, encima con la sensación de no haberse equivocado.




martes, 15 de octubre de 2013

Felicidades amigo




Hoy se ha dado a conocer el primer Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil que otorga el Ministerio de Cultura y lo ha ganado con sobrados merecimientos César Mallorquí. Es amigo mío y me da mucha alegría que sea él el ganador y quiero compartirlo con todos los que visitan este lugar, en cierto modo, dedicado a la cosa de escribir, por lo que confío que también os llevaréis una alegría.

De vez en cuando, César comenta poniendo cara de niño, algunas de mis intervenciones en La Tertulia Perezosa. Podéis  visitar su blog, La Fraternidad de Babel, pinchando directamente, aquí,  a la derecha. Os gustará.

Pues eso, César... MUCHAS FELICIDADES y sigue escribiendo novelas tan buenas como La Isla de Bowen, obra culpable de que hayas recibido el gran premio.

viernes, 11 de octubre de 2013

El niño soldado





Todos los días, al salir de mi casa, veía a un niño asomado a su ventana. Tenía un brillo extraño en la mirada como si además de estar ahí, en su habitación viendo pasar gente, estuviera también en otro lugar o en otro momento. Un día estaba vestido de húsar y se me ocurrió saludarle a la forma militar, llevándome la mano a la sien hasta tocarla con la punta de los dedos con una disciplina de juguete que él tomó como real. El niño me devolvió el saludo poniéndose firmes con gran solemnidad como si en ese momento le fuera a poner el mismo Napoleón la medalla al valor. El muchacho mantuvo la posición de firmes, el pecho fuera y el codo a la altura del hombro, como tiene que ser, hasta que yo desaparecí de su campo de visión. Supongo que después se relajaría y seguiría jugando a que se encontraba en una carga de caballería. 

A partir de ese día cada vez que nos veíamos nos saludábamos así, a la forma militar, llevándonos la mano hacia la ceja, yo con una sonrisa, él con más gravedad. Ya se sabe que los niños viven sus fantasías con un realismo que convierte lo imaginado en la única verdad.

Poco a poco el niño fue creciendo y llegó un día a partir del cual ya no volví a verlo. Supongo que se iría a estudiar fuera, más tarde a la universidad, después  se casaría…

Años más tarde llegó lo que todos temíamos, y sí, volví a ver al niño de la ventana. Se había convertido en un joven grande, fuerte y con toda probabilidad arrogante pero aún mantenía intacto aquel brillo en la mirada. Estaba vestido de militar, me reconoció y por un momento pensé que me saludaría como tantas veces habíamos hecho en el pasado. Pero no lo hizo; lentamente levantó la mano que empuñaba un sable y al bajarla, doce descargas de fusil estallaron al unísono rompiendo un silencio que ya empezaba a ser sepulcral.

Fue lo último que escuché.







jueves, 3 de octubre de 2013

Cada vez más moscas






Cada vez nos parecemos más a las moscas. Y no lo digo porque haya observado un curioso surgimiento de pelos en mi espalada, que también, lo digo porque sigo muy de cerca la trayectoria de la drosophila melanogáster, más conocida como mosca del vinagre, menos conocida como mosca de la fruta y desconocida totalmente como amante del rocío de vientre negro, que es la traducción literal de su nombre al castellano.
Resulta que nuestros genes son prácticamente idénticos a los de este insecto y desde luego sí lo son los mecanismos genéticos que operan en humanos y drosophilas. Estas circunstancias convierten a nuestra amiga la mosca en una invitada permanente en todos lo laboratorios de investigación, sobre todo porque su vida es aprovechablemente breve, lo que permite observar los resultados de las mutaciones provocadas en sus genes sin esperar mucho tiempo. De hecho, entre una generación de drosophilas y la siguiente sólo pasan 10 días. Un chollazo para los investigadores de la manipulación genética.
Este es precisamente el punto al que quería llegar: cada vez nos parecemos más a las drosophilas melanogáster porque cada vez somos observados con mayor atención. Salvando las distancias claro, por ejemplo no esperan a que pase una generación; precisamente nuestra utilidad estriba en nuestra longevidad. Pero sobre todo hay una gran diferencia: no manipulan nuestros genes, sino los genes de los distintos cacharritos (gadgets los llaman) que han invadido nuestras vidas hasta el punto de formar parte sustancial de nosotros. Ya nadie concibe la existencia sin un smartphone (que ha sustituido al teléfono móvil), una tablet y por supuesto el ordenador. Pues bien, cada uno de estos chismes tiene sus aplicaciones, sus programas y sus softwares que son modificados (manipulados genéticamente) con algún fin desconocido, salvo para sus creadores, en plazos muy cortos de tiempo. Estas actualizaciones (upgrades las llaman) son constantes, intrusivas y la mayor parte de las veces innecesarias. No pasa mes sin que tenga que descargar la última versión del FaceBook (que sigue haciendo las mismas cosas que antes), del Viber, de ITunes, de Skype, de iPhoto,… mi ordenador me sugiere constantemente que baje nosequé punto siete que es mejor que el nosequé punto seis que bajé la semana pasada. Luego resulta que lo bajas y tienes que actualizar la agenda de los microzombis porque no son compatibles con el gran avance que supone  la mejora en el chispúm recientemente adquirido.
Digo yo, que alguien estará observando nuestras reacciones ante los cambios impuestos y tomará buena nota de ellas para justificar la siguiente manipulación en los genes de nuestros órganos más vitales, los cacharritos.
Acabaremos como moscas encerradas en tubos de ensayo en una disolución gelatinosa de azúcar y levadura, con ojos en el ano, seis alas amarillas de forma exagonal, tres espiritrompas y dos abdómenes, con alguien estudiando nuestro comportamiento para ver si todas esas modificaciones sirven para algo.
Unos monstruos.




jueves, 26 de septiembre de 2013

Ana Mata




Los recortes en salud  impuestos por real decreto ley, han traído y seguirá trayendo como consecuencia  que muchísima gente se quede fuera del sistema sanitario. Ana Mato dijo orgullosa que con estas medidas se había conseguido ahorrar no sé cuántos millones. ¿Estamos ahorrando dinero a base de que miles de personas no recuperen la salud, incluso pierdan la vida? ¿Es decente ahorrar dinero de esta forma?

Aquí podéis ver la campaña de sensibilización que hemos hecho para Médicos del Mundo.

NADIE DESECHADO

y la peli también la podéis ver AQUÍ


No os olvidéis de lo que dice del SMS y tal


sábado, 21 de septiembre de 2013

Boquerones en vinagre






Es increíble cómo cambiamos las personas, me dije yo un día según me tomaba unos boquerones en vinagre en el bar que hay debajo de mi casa, observando que no tenían nada que ver con los boquerones que solían poner en ese mismo sitio hace algunos años. Claro, me contesté yo, si los boquerones son capaces de dar este cambiazo tan radical, no vamos a ser menos los humanos, y tanto en el caso de los boquerones como en el de las personas, el cambio es a peor. Más acartonados y secos, sin sabor, con una especie de rigor mortis de modo que al pincharlos con el palillo, los levantas tiesos. Me refiero, naturalmente, a los boquerones, aunque esa pérdida de flexibilidad me temo que es algo que compartimos.
Una vez que te has fijado en los cambios sufridos por un boquerón es muy difícil pararte ahí y continuar como si tal cosa, de modo que seguí dándole vueltas al asunto y me di cuenta de que mi trabajo, que es el mismo que tengo desde hace 29 años, es una mierda. Con lo mucho que me gustaba cuando empecé, madre mía. Ahora es como si me dedicara a algo totalmente diferente a lo que me atrapó e ilusionó hace tres décadas. Entonces, en aquellos lejanos días, se me ocurrió preguntar en la agencia de publicidad en la que acababa de entrar, por qué no había creativos mayores, por qué éramos todos de la misma edad, jóvenes o muy jóvenes. Yo que venía de otro mundo, donde la experiencia se medía por el número de canas, y se premiaba con altos cargos o con posibles retiros en la universidad, no entendía ese despilfarro de saber acumulado a lo largo de los años y mucho menos imaginaba el mecanismo por el que desaparecían los creativos publicitarios a medida que traspasaban la frontera de una determinada edad. Se convierten en vallas, o en carteles, me respondió una voz que salía de la pared, justo detrás de un anuncio de chicles cheiw Junior.  Caramba, pensé para mis adentros sin acabar de creérmelo del todo, supongo que peor sería transformarse en octavillas de las que se ponen en los parabrisas de los coches, así, que dentro de todo no está demasiado mal.
Ahora cuando voy por la calle o en el metro y contemplo las marquesinas y las vallas anunciando galletas, la última chorrada con 60 megas o lo que sea, las miro con un respeto infinito, cómplice de su destino, a sabiendas de que en algún momento estaré yo ahí también, compartiendo GRPs  y OTS con mis colegas de toda la vida.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Por Alá






Estoy leyendo la vida de Mahoma, así, por encima, sin profundizar demasiado pero atento a cualquier detalle que me pueda dar la clave del exitazo de su religión. No olvidemos que el islam fue un invento suyo, pues hasta entonces, las religiones que había donde él nació y creció eran el cristianismo, el judaísmo  y otros cultos de escasa importancia dedicados a dioses menores que no llegaron a tener ninguna trascendencia. No cito los nombres para no ponerme pedante, y además no tiene ningún mérito pues lo acabo de leer. El caso, como todo el mundo sabe, es que en poco más de cien años, la religión inventada por Mahoma se extendió como la mala hierba (Alá sepa perdonarme la comparación), llegando por un lado hasta los Pirineos pasando por África y por el otro lado hasta la India pasando por donde proceda. Pero no hay éxito sin trabajo y Mahoma se lo curró de lo lindo, tanto que al principio fue perseguido a muerte. No voy a profundizar en cómo fue la cosa, pues como ya he dicho antes, no me las quiero dar de listillo cuando la verdad es que no solo acabo de leer todos los detalles, sino que además tengo el libro delante. El caso es que se querían cargar al muchacho. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: porque era una molestia para los poderosos. Mahoma empezó a predicar contra la riqueza (nada original, ya lo sabemos), y su mensaje era contrario a los grupos de poder de La Meca y ponía en entredicho la acumulación de riqueza en unos pocos y la miseria en unos muchos. Ya está, ahí está el secreto de su éxito, lo mismo pasó con el cristianismo, con Guillermo Tell o Robin Hood que siempre los confundo, y con muchos otros casos de apoyo al débil oponiéndose al fuerte a costa incluso de la propia vida del héroe.
Las batallas libradas contra la injusticia siempre son batallas desiguales donde el bando que oprime cuenta con la fuerza de las armas, y el otro con la fuerza que proporciona la indignación. Pocas veces, salvo en las películas, ganan los buenos, y cuando ganan, una vez en el poder, quedan tan fascinados por los encantos de saberse los dueños, que acaban volviéndose malos (a veces, peores que sus predecesores). Ya sabemos que una cosa son los principios y otra muy distinta mantenerlos hasta el final.
Pero lo realmente espantoso, lo peor que puede suceder, es cuando no es necesario que pase nada de tiempo para que los buenos se conviertan en malos. Esto ocurre cuando el bando salvador es ya una amenaza para la libertad de los salvados. En este caso no hay esperanza y a los salvados solo les queda huir del país, despojados de todo, hasta de la ilusión por un futuro mejor que saben que no van a tener, y con sus hijos tan inocentes como ellos mismos pero con más tiempo por delante para sufrir.
Eso está sucediendo en Siria y nadie puede poner remedio. Vaya mierda de mundo.

(el número de refugiados sirios en los países vecinos pasa ya de los DOS millones de personas, y más de la mitad son niños. ¿Cuántos de estos niños irán a la escuela?)





viernes, 6 de septiembre de 2013

Biblioteca Olvido





Tengo un amigo de hace muchos, muchos años, nada menos de cuando íbamos juntos al colegio, que está loco. O eso creía yo (la verdad es que lo sigo creyendo), pero cada vez estoy más convencido de que los locos somos los demás, los que pensamos que hacer cosas tan extravagantes como ayudar a gente de un país remoto, el cuarto más pobre del mundo, es algo que sólo se le puede ocurrir a alguien que ha perdido la razón.  Se llama Félix y es asiduo comentarista de La Tertulia Perezosa, lo que demuestra, ya sin dudas, que está como una cabra. De vez en cuando viene a Madrid, cena con los amigos (siempre cenamos en su casa, eso sí, cada uno lleva algo, que curiosamente todos coincidimos en llevar empanada), ve a su familia, atiende asuntos, se quita el mono de comerse unas ostras y se vuelve a su aldea adoptiva. A veces le hacen una entrevista en la radio (lo que es la casualidad, yo siempre le pillo) y otras veces gestiona el envío de un contenedor lleno de todo lo que aquí sobra y allí falta. Ahora le han hecho una entrevista en La Revista del Pensamiento Crítico, cuyo enlace incluyo AQUÍ por si alguien está interesado en conocer a un loco de verdad.
Los más atrevidos que no temen caer en la tentación de ser generosos, podéis visitar la web de la biblioteca OLVIDO que ha fundado en ese país remoto, pobre y ahora peligroso, al que se ha ido a vivir y que se llama Burkina Faso.
También puede haber algún caso perdido que no pueda resistir la tentación de ver ahora mismo lo que piensa, hace y escribe Felix, y la mejor manera es entrando en su BLOG aunque os advierto que subir comentarios es complicadísimo.

Ojalá su locura fuera contagiosa.






lunes, 2 de septiembre de 2013

La realidad supera a la ficción








Imaginaos la siguiente escena: llega una mujer a su casa y pilla a su marido en la cama con una vecina. El marido, al verse descubierto, se levanta con agilidad, imperturbable, sin que el mínimo gesto de consternación o vergüenza asome a su rostro que permanece inmutable y con expresivos movimientos  de las manos urge a la vecina a que recoja su ropa y se marche. A continuación, con toda la calma del mundo, se viste, primero los calzoncillos, calcetines, luego los pantalones, la camisa… hasta ponerse la corbata y la chaqueta.
La mujer, muda, con la boca abierta hasta el amanecer, apoyada en el dintel de la puerta del dormitorio, asiste a la escena sin llegar a entender del todo qué está pasando. Después, el hombre, con la máxima atención en cada detalle, hace la cama, coloca bien el despertador que había quedado tendido sobre la mesilla de noche como una tortuga con las patas hacia arriba, sacude el polvo (es un decir) de las mangas de su chaqueta, y sale del dormitorio sin mirar siquiera a su mujer que sigue ahí plantada y petrificada. Coge el periódico y se sienta en el salón, en su sillón habitual a leerlo. Entonces la mujer le sigue y le pregunta, entre indignada y atónita, qué está pasando. Él baja el periódico, y con la sonrisa más encantadora del mundo le saluda como si tal cosa:
    -Hola querida, ¿ya has vuelto? ¿Qué tal has tenido el día?
A continuación, la mujer señala horrorizada el dormitorio al tiempo que reclama explicaciones, pero el marido pone cara de no entender de qué le está hablando, ni a qué vecina se refiere ni de qué coito se le acusa. Simplemente niega cada una de las cosas que han sucedido y que la mujer ha visto con toda claridad. El marido continua leyendo el periódico y de vez en cuando comenta alguna noticia en voz alta para compartirla con su mujer.

Esta escena pertenece a Guía Para el Hombre Casado, una película protagonizada por Walter Matthau y que actualmente podemos ver reproducida en casi todos los medios de comunicación. Eso sí, en una versión superada por la calidad artística de la protagonista. La actuación de María Dolores de Cospedal deja a la del bueno de Matthau al nivel de aficionado. Su interpretación ante las nuevas pruebas que evidencian lo que todos tenemos clarísimo, es digna de Oscar.
Qué tía, qué buena es en su papel.





miércoles, 28 de agosto de 2013

Cine de verano




Para terminar las vacaciones, cine de verano, y como las vacaciones siempre duran muy poco, la película que os pongo es un corto.





DURACIÓN: 1 MINUTO
PERSONAJES: UN HUEVO

PANTALLA EN NEGRO.

VOZ(OFF): Es cierto eso que dicen, de que en el último minuto se repite toda tu vida en imágenes.

LENTAMENTE ABRE CÁMARA CON UN HUEVO EN UN CAZO CON AGUA HIRVIENDO.

VOZ DEL HUEVO (OFF): Me acuerdo de mis hermanos; los seis éramos gemelos. ¡Menuda media docena de huevos llegamos a ser! ¡Extragordos! Y ya ves, para luego acabar en este infierno.
Claro, que peor fue lo de Emilio, el mediano. Un día, cuando amaneció nos lo encontramos frito. ¡Pobrecillo, terminar así, con lo flamenco que era! Otro murió estrellado...¡Con beicon, qué horror! Entonces pensé: como se lleven a otro, me voy a quedar sólo con un par de huevos, y así fue.
Con lo felices que éramos cuando estábamos juntos, pero no revueltos, claro. Un día oí que decían:¿te hago la tortilla con uno o dos huevos? (PAUSA) Ese día me quedé solo. Y me acordé de mi madre que siempre me decía: “las cosas claras: o empollas mucho de pequeño, o nunca volarás muy lejos”. ¡Qué razón tenía!

Ahora que estoy al final de mi vida, creo que nunca le ha importado a nadie un huevo.

CON LOS PLANOS DEL HUEVO DENTRO DEL CAZO, PODEMOS ALTERNAR FLASH BACK DE LA VIDA DEL HUEVO.
F I N


P.S. La semana que viene empezamos de nuevo el curso bloguero para compartir las habituales cosas inútiles a las que lamentablemente todos nos estamos acostumbrando.

sábado, 17 de agosto de 2013

¡Vaya ejemplo!







A las muchas toneladas de tinta utilizadas en transmitir todo tipo de reacciones ante el evidente caso de corrupción del PP, no voy a añadir ni una pizca más, sin embargo… sin embargo ayer escuché unas declaraciones de tal naturaleza que me llevaron a un estado de perplejidad incompatible con el silencio, y ante el riesgo de que se convierta en una obsesión, prefiero comentarlo. La cosa tiene sus pelendengues.
Ya sabemos que Martínez Pujalte, entre otros ornamentos indiscutibles de su talento político, se encuentra decir lo que piensa sin pensárselo dos veces, con la consecuencia de cabrear bastante al personal (por ejemplo, aquello de “algunos hipotecados quieren la dación en pago para poder comprarse otro piso”), pero nada hay en su biografía que se acerque a las declaraciones que hizo recientemente y que yo escuché ayer en la radio. Estaba desayunando y casi muero con un chococrispi atravesado en la glotis, pues lo que dijo me causó una obturación repentina y desincronizada  de los conductos que  permiten respirar y deglutir al mismo tiempo. El caso es que empezó bien. Dijo: “en el PP queremos que se sepa la verdad y el origen del dinero”. Tranquilizador. Luego, para seguir tranquilizándonos comentó que apoyaba al juez instructor del caso para que haga su trabajo (normal, no va a decir: conmigo que no cuente ese desgraciado). Y cuando más tranquilos estábamos, va y la suelta, justo cuando una cuchara rebosante de chococrispis se acercaba con decisión a su destino. 
Primero comentó que Bárcenas no está en la cárcel por su gestión como tesorero del PP, sino por un delito “personal”, y a continuación, este maestro de la analogía, encontró el ejemplo perfecto para ilustrar lo que quería decir: "Es como si un señor contrata en su hotel a un empleado que aprovecha su puesto de trabajo para vender droga; ha sido mala la elección, pero no tiene nada que ver con la gestión del establecimiento hotelero".
¿PERO A QUÉ HOTELES VA ESTE SEÑOR? ¿Cómo se le ocurrió ese ejemplo? ¿Acaso cuando Martínez Pujalte va a un hotel, por vacaciones con la familia, o por trabajo a dónde le lleven sus obligaciones, algún empleado del establecimiento le ofrece droga? ¿y qué droga es la que más circula en los hoteles según sus observaciones? Esto lo tiene que aclarar y divulgar, pues de la misma forma que te puede solucionar un viaje saber que hay hoteles que admiten gatos o perros, otras personas estarían interesadas en saber en qué hoteles pueden contar con el suministro adecuado y seguro de unos porretes o unos rayujos.
Desde luego, a este señor, a juzgar por sus ejemplos, se le ve muy viajado.



sábado, 10 de agosto de 2013

Digitales hasta la médula







Antes, cuando la mayoría de las cosas eran analógicas y lo digital era un terreno aún por explorar, se nos explicaba que ese revolucionario sistema se basaba en la utilización de códigos binarios. Ceros y unos, se decía poniendo cara de entendido y los más entendidos decían, circuitos abiertos o cerrados. O pasa o no pasa corriente, así de fácil. Es decir, sin término medio, sin matices.

Pues bien, a ese punto hemos llegado, y ahí nos encontramos: o estamos abiertos o estamos cerrados, pues lo que es indiscutible es que ahora somos al cien por cien digitales, no creo que haya nadie que lo ponga en duda. Y esto que debería ser algo confinado exclusivamente al mundo de la tecnología resulta que trasciende a nuestras vidas cotidianas; ya no admitimos escalas entre un extremo y el opuesto. O es cero o es uno. O está abierto o está cerrado, no puede ser medio entornadillo tirando a más abierto que cerrado o viceversa,  de modo que pase una ligera brisa, pero impida que un vendaval se cuele en nuestra casa derribando los muebles y llevándose al gato por la ventana.
Con las palabras pasa lo mismo, ya nadie busca sinónimos, sino que todo el mundo se afana en encontrar los antónimos. Tanto es así que los diccionarios de sinónimos, tan útiles para los que nos hemos acostumbrado a pensar en analógico, ya no tienen salida, según me comentó el otro día un amigo mío que es librero. Ahora los diccionarios que más se venden son los de ideas contrarias, antónimos, términos opuestos,… libros que nos nutran del arsenal necesario para la batalla diaria de llevar la contraria al primer prójimo que se nos ponga a tiro. Ya nadie dice asintiendo: ”estoy de acuerdo contigo, incluso yo incluiría a los delgaduchos verdes orejudos”. En su lugar, se dice de forma acalorada como si por medio hubiera una gran ofensa:”¿pero qué dices?, es evidente que también hay que incluir a los delgaduchos verdes orejudos, hay que ser muy tonto para no darse cuenta”.
Sí, nuestra forma de relacionarnos ha cambiado radicalmente sin apenas darnos cuenta, y en la mayoría de los casos, sin llegar a entender del todo qué diablos es eso de lo digital.
Opiniones contrarias, ideas contrarias, mundos contrarios, extremos contrarios, música contraria, cine contrario, arte contrario (bueno, el arte siempre ha sido contrario a algo, incluso a si mismo), literatura contraria, gastronomía contraria, cante jondo contrario (lo llaman alternativo para no resultar tan borde)… ¿Y qué pasaría si hubiera alguien contrario a llevar la contraria por sistema? ¿cómo se le podría contradecir?, ¿dándole la razón? Yo, por si acaso, no estoy de acuerdo con ninguna de las posibilidades.