Antes de que se juegue el gran partido que va a enfrentar a España contra Argentina, quiero remarcar precisamente eso: que se trata de España contra Argentina. Ya no es simplemente un deporte, un juego, es una batalla dónde habrá un país vencedor y un país vencido. Así es el fútbol, un remedo del enfrentamiento entres dos bandos: Barcelona contra Madrid, Canarias contra Valladolid, Inglaterra contra Escocia.... y en el campeonato mundial, es... la mundial.
Yo soy un gran aficionado al tenis, y jamás he visto que cuando se enfrentaba Nadal contra Federer los espectadores nos tomáramos el partido como una contienda entre España y Suiza, pero con el fútbol eso sí pasa. El fútbol, por lo que yo puedo observar, apela al sentimiento de tribu de una forma apasionada, por eso es tan apasionado. Sus seguidores realmente sufren cuando pierde su equipo y lo celebran hasta el paroxismo cuando gana. Los más forofos llegan a llorar con la derrota y con la victoria se vuelven locos como si a ellos les afectara realmente en algo. Ese es el secreto del enorme éxito que tiene este deporte (supongo), que trasciende al espectáculo y toca la fibra del honor tribal que hay que defender. Rajoy, no ha podido dejarlo más claro con su racista comentario sobre los jugadores de la selección francesa.
Admitámoslo, un partido de fútbol, o te empapas de ese fervor, o resulta tedioso. Eso sí, como lo sientas como algo tuyo... nada va a resultar tan emocionante.
Según he escuchado esta tarde, para la final de mañana la entrada tiene un precio que oscila entre los 7.125 € y los 83.639. La exactitud del precio también me ha sorprendido a mí, pero es lo que aparece en la web de Radio Televisión Española (creo que se debe a que el precio no es fijo sino que varía según la demanda. Anda que no son listos). Viendo las dimensiones del estadio dónde se va a celebrar la final, cabe esperar que desde la localidad de 7.125 €, si el espectador quiere ver el partido en detalle, más vale que se lleve una televisión portátil o lo siga por su teléfono móvil. Y ya no quedan entradas, se han agotado todas.
Otro dato interesante: según Bloomberg Intelligence, la FIFA obtendrá 9.000 millones de dólares en ingresos por esta copa de fútbol, lo que representa un incremento superior al 40% respecto al récord anterior de 6.300 millones registrado en el mundial de Qatar de 2.022.
El fútbol cada vez mueve más pasta. Sus organizadores y empresarios saben que el aficionado está dispuesto a todo porque la pasión es lo que tiene, que no entiende de razones, y van a seguir explotando esa mina con variadas estrategias.
Por ejemplo, esas pausas de hidratación, innovación de este mundial, que nos parecen tan humanas para evitar que los deportistas no se mueran en mitad del campo, están pensadas únicamente para poner anuncios de televisión que se pagan a precio de oro.
La presión que hay en los medios con noticias de fútbol hoy día llega a ser abrumadora; los que disfrutan con el fútbol no lo notan, pero yo siento que alguien está intentando por todos los medios que yo me sienta interesado por el fútbol. Me levanto con noticas de fútbol y sigo así todo el día, machacado por radio, televisión y prensa, hasta que por la noche me meto en la cama y ahí siguen, intentado que me aficione. Los que hayan leído Trampa 22 de Joseph Heller me entenderán cuando digo que me siento como su protagonista, Yosariam, que está convencido de que lo único que quieren los alemanes es matarlo a él. Y no le falta razón, eso es exactamente lo que querían los alemanes, matarlo a él y a todos los pilotos de bombarderos, pero claro, él veía el fenómeno desde su única perspectiva.
En fin, estoy seguro de que mañana veré el partido y eso de que gane el mejor, nada: espero de corazón que gane España y si es por goleada, mejor. Disfrutad del partido.





