martes, 8 de septiembre de 2026

Empieza el cole


     


    No hay nada peor que empezar algo con mal pie. Le quitan a uno las ganas de seguir, las cosas como son. Si de entrada, te das un porrazo, tienes que ser muy fuerte para no abandonar.  Así éramos antes, y así aprendimos a montar en bicicleta; nada, ninguna caída, nos desanimó en nuestro empeño.

    Ayer empezaron las clases en colegios, institutos y universidades del país, y no quiero imaginarme la oleada de desánimo que les habrá llegado a todos los adolescentes al enterarse hoy de los pésimos resultados que ha dado España en el informe PISA. El peor de la historia. 

    Hoy es el segundo día de clase, y ya saben que no se van a enterar de casi nada de lo que lean. Vaya plan. Y que en matemáticas van a tener el mismo nivel, con quince años, que un estudiante de trece del Reino Unido. Esto tiene que doler más que cuando nos caíamos de la bicicleta en nuestras primeras intentonas. Digo yo. 

    Esto me recuerda a un amigo mío que el otro día me dijo, que su propósito para el nuevo curso era leer menos. Es que no sabes la cantidad de tiempo que pierdo con los libros, me dijo. Yo, le entendí a la perfección pues a mí también me pasa. El problema es que el pobrecillo está enganchado a la lectura y no puede pasar un solo día sin estar un buen rato leyendo. Yo le aconsejé que lo dejara poco a poco. Mira, le dije, lo que tienes que hacer es comprarte libros que sean un auténtico coñazo, o que no te sirvan absolutamente para nada, ya verás como en un par de semanas se te quitan las ganas de leer.

    Mano de santo, oiga. Esta mañana lo he vuelto a ver y me ha dicho que está encantado, que ya no lee lo que se dice nada. Ahora, por fin, tiene todo el tiempo del mundo para hacer lo que le dé la gana, además del dinerito que se ahorra en libros. Desde luego, se le ve muy feliz.

    No, si al final, nuestros jóvenes estudiantes van a tener razón.