lunes, 13 de abril de 2015

Cachafás








Cachafás tenía una habilidad sorprendente para meterse en líos por ir detrás de cualquier perra en celo que hubiera en varios kilómetros a la redonda. Era el primero en detectar su presencia, aunque no en llegar a donde estaba y cuando lo hacía ignoraba al resto de perros que sin embargo ellos no le ignoraban a él. Cachafás era muy largo pero con las patas extremadamente cortas, por lo que no estaba en absoluto facultado para la lucha. Era como un salchicha, pero con el pelo largo, duro y ensortijado, como de esparto, de modo que era más parecido a un felpudo que a un perro. Más de una vez, amigos míos con sentido del humor coincidentes, me hablaron del susto tan enorme que se llevaron cuando al ir a limpiarse los pies en el felpudo, éste salió corriendo por el pasillo a toda velocidad.
Jamás en su vida consiguió cachafás cruzarse con ninguna perrita y aún así, no dejó de intentarlo hasta que ya con más de quince años llegó su hora, precisamente en el último intento. Normalmente, el resto de los perros galanes le echaban a base de mordiscos, pero la última vez, quizá por tratarse ya de un anciano, ninguno llegó a morderle, ni siquiera a ladrarle enfurecido, y esto es lo que con toda probabilidad lo mató: saber que ya no era nadie a quien se le pudiera tener en cuenta como posible competidor. Un ninguneo humillante que se le clavó mucho más profundo que los colmillos de todos los perrazos que en otros tiempos le habían echado corriéndolo a tarascazos.


Cachafás, con la cabeza baja, se fue del  escenario donde se disputaban el derecho a perpetuar la especie, herido donde no podrían llegar los salvíficos lametazos por mucho que retorciera el espinazo. La perrita ni se enteró de que había pasado por allí. 

Cachafás entró en la casa abatido, rendido, demasiado acostumbrado al fracaso y se refugió debajo del lavabo. Se acostó y murió soñando con un mundo más justo donde él también tuviera su oportunidad.




lunes, 6 de abril de 2015

Fantasmas








¿Cuántas veces, a lo largo de nuestras vidas, nos convertimos en fantasmas? Este es un espinoso asunto sobre el que ya he hablado en otras ocasiones y desde distintos puntos de vista, lo que demuestra que, o bien soy un pesado, o bien se trata de una obsesión personal, que viene a ser lo mismo pero parece más ilustrado.
Para convertirse uno en fantasma es condición indispensable morirse antes, aunque solo sea un poquito, así que la pregunta del principio se podría formular en términos de fallecimientos sucesivos y desde luego, es preferible que éstos se den en muy abundante cantidad; cuantas más muertes en vida tengamos, más satisfactoria será en su conjunto. Por el contrario, quien tiene la desdicha de morirse solamente una vez (la definitiva), es porque su vida ha sido plana, continua, sin cambios ni evolución, un auténtico aburrimiento, una línea recta en la que todo es predecible y un día sucede al anterior sin ninguna razón para pensar que se trata de un día distinto. Entonces, tampoco hay ninguna razón para pensar que eso es una vida que merezca la pena, salvo que seas un mejillón o una coliflor.
Vidas así, de un tirón, son un coñazo, y tienen además el agravante de que uno se acostumbra a estar siempre vivo, de modo que cuando le llega el momento de morirse de verdad, se lo toma fatal, un disgusto enorme, y es precisamente por la falta de costumbre.
Yo, no es por presumir, pero me he muerto un montón de veces, aunque en algunas ocasiones ni me he dado cuenta, y es luego, al cabo del tiempo, cuando caigo en que en tal ocasión desaparecí del todo y que me convertí en otra cosa.  
¿Cuánto tiempo es lo normal que uno esté muerto? Porque claro, tampoco es que nada más morir, vuelvas a ser otro, así, plaf, de la noche a la mañana; hay un periodo de transición en que somos fantasmas, todavía nos queda algo de lo que fuimos y aún no se ha concretado el nuevo ser que seremos.
La imagen que aparece en este artiblog ilustra perfectamente la verdad de lo que estoy diciendo. El de la izquierda soy yo en uno de esos momentos que decía, y el de la derecha es mi primo. Yo creo que está muy claro que la foto me pilló siendo yo un fantasma, y sin embargo a mi primo, se le ve ya recuperado de su último fallecimiento.

En aquella época nuestras vidas eran muy similares, además de numerosas. Una suerte.








miércoles, 25 de marzo de 2015

Plagio











Todos los que nos dedicamos a una labor creativa estamos expuestos a la ausencia de inspiración. Contamos con ese maldito inconveniente y lo asumimos, eso sí, como algo pasajero, pues sabemos que tarde o temprano acaba llegando una idea, aunque sea a base de trabajar, una vez que comprobamos con desolación que la inspiración divina ha vuelto a pasar de nosotros; tampoco importa que la idea sea mala. De hecho, una idea mala cumple su función, que consiste en torturarnos para seguir buscando otra que sea buena, o mejor aún, muy buena.
Pero también es cierto que hay plagiarios, gente sin escrúpulos que elige el camino más corto para tener una buena idea, que es, naturalmente, coger una que ya existe, pero… hay que distinguir, porque hay plagiarios y plagiarios.
De la misma forma que estar equivocado no te convierte en mentiroso, bastante tienes con decir una tontería, hacer algo que ya ha sido hecho anteriormente no te convierte en plagiario, bastante tienes con no estar al tanto  de todo lo que se hace. Es decir, tiene que haber voluntad, de mentir en un caso y de copiar en el otro, para poder hablar de una conducta reprobable.

A mí, por ejemplo, me encanta plagiarme. Unas veces lo hago conscientemente, a sabiendas de que estoy copiando una idea mía, y otras lo hago sin darme cuenta, sin querer aprovecharme de mí. Sí, me plagio a mi mismo, y he de decir que no me importa lo más mínimo. Mi “yo” plagiado no se siente usurpado, de modo que mi “yo” plagiario no tiene problemas de conciencia.
Pero resulta que el otro día leí un microcuento que me resultaba muy familiar, se parecía una barbaridad a uno que yo había escrito hacía mucho tiempo y eso ya no me hizo gracia. Lo he buscado y por fin ha aparecido en un disco del año 2007. Tengo que decir que encontrarlo me ha llevado varios días pues no me acordaba del título.
Pero… ¿quién iba a plagiarme? ¿Habrá sido casualidad? Recuerdo que a mí se me ocurrió la idea cenando con unos amigos porque alguien dijo una chorrada que me dio pie para convertir aquella pequeña chorrada en una chorrada descomunal. Descomunal, es un decir, ya que no pasaba de diez líneas, pues era para un concurso de microrrelatos.  Que no gané, maldita sea. Entonces, si no gané, ¿qué hace la misma idea ocho años más tarde circulando libremente por esa Internet de dios? ¿Me han plagiado inconscientemente? ¿Me ha plagiado a sabiendas alguien que lo leyó en su momento como parte del jurado? ¿Le plagié yo inconscientemente ocho años antes de que él lo escribiera? ¿Mi amigo, el que dijo la pequeña chorrada en aquella cena, estaba repitiendo algo que todavía nadie había dicho? ¿Se puede decir que yo plagié a mi amigo?

No sé, resulta todo muy extraño, y para terminar, voy a repetir una frase de Ortega que decía: copiar bien, también resulta original.




miércoles, 18 de marzo de 2015

Asco II




¿QUÉ ES LA COJOJUNDIA?





                                                                   La respuesta está en el blog de mi amigo César, exactamente AQUÍ










martes, 10 de marzo de 2015

Asco I










 Ya están cerca y se nota porque todos quieren demostrar que son los mejores, los más aptos. Me refiero a las elecciones y a los políticos. De repente se acuerdan de que hay aceras que llevan mucho tiempo rotas, y las arreglan en un par de tardes. Esto es un ejemplo que me he inventado pero que podría ser verdad.
Esto está bien, muy bien, me parece estupendo, no me voy a quejar de que arreglen las aceras, aunque las arreglen solo por hacerme la pelota. Además también me gusta ver que los políticos me hacen la pelota, significa que en el fondo saben que somos nosotros, los ciudadanos, los que decidimos si van a estar ahí, o no, para hacer arreglar las aceras. Mola. También me gusta que se peleen entre ellos (dentro de un orden) para conseguir mis favores; hace que me sienta un poco como la princesa del cuento (no sé de qué cuento, pero alguno habrá).

Pero hay ciertas peleas entre políticos que me dan un asco enorme, que me producen verdaderas náuseas porque se nota que no están luchando para ver quién se pone a mi servicio aportando lo que según sus criterios es la solución que más beneficios va a traer a la sociedad, sino que están luchando para conseguir otra cosa muy distinta. En esa lucha que mantienen a brazo partido y en la que vale todo, lo de menos soy yo, es más, yo solo soy la excusa para organizar esa pelea. Son peleas por hacer negocio, luchas en las que el ganador se va a forrar, y se va a forrar a mi costa. Mi papel se reduce a facilitarle los medios, que además, se los pongo en bandeja por partida doble. En primer lugar, porque yo tengo que elegirlo, y en segundo lugar, porque una vez elegido, me robará. Manda cojones.
No puedo evitar tener esta sensación viendo a Ignacio González y todo el lío que se traen en el PP de Madrid. Menos patadas en los huevos, que a saber, se hacen de todo. Se espían, se lanzan órdagos, pullas aunque sea en domingo, se ponen a parir, se crean bandos, pactan con policías, venden a su abuela, se prometen favores y también se amenazan…, todo esto que en principio no se entiende que ocurra entre políticos que tienen las mismas ideas de cómo despachurrar al país,  te lo explicas luego cuando ves la operación Púnica, la Gürtel, Boadilla, los colegios, los solares, los terrenos, las recalificaciones, los áticos. Son peleas para ver quien puede saquear más. Y por supuesto nadie está dispuesto a dimitir aunque le hayan pillado con las manos en la masa (otra vez vale el ejemplo de Ignacio González).
Para mayor náusea, a la jefa de todos los saqueadores la eligen, como si no hubiera pasado nada, para ser la alcaldesa de Madrid. ¿Puede haber mayor despropósito?

Pues sí, naturalmente que puede haber mayor despropósito: que salga elegida.




NOTA SOBRE EL TÍTULO: este artiblog se llama ASCO I, porque no descarto en absoluto que en lo que queda de año, haya un ASCO II, ASCO III… tal como están las cosas...






lunes, 2 de marzo de 2015

Presentación del Astrofísico.






El viernes pasado presentamos mi libro de relatos El astrofísico que era poeta y otras cosas peores, en Madrid, y vuelvo a agradecer a todos los que fueron, precisamente eso, que fueran.

Así que: gracias a todos, amigos.

También, gracias a los que no fueron pero les hubiera gustado ir y a los que fueron pero hubieran preferido estar en cualquier otro sitio distante varios kilómetros.

Ya, el colmo de la dicha, sería que le guste a todo el mundo.

Por otro lado, estoy obligado a decir que se va a vender en varias librerías, pero con seguridad en La Casa del Libro (de cualquier ciudad donde haya una Casa del Libro). Tanto físicamente, en papel, como en su versión electrónica en El Corte Inglés, La casa del Libro, Amazón,…

También se puede conseguir pinchando, como siempre, sobre la portada del libro que aparece en este mismo blog, que lleva directamente a la web de la editorial. Asimismo  se puede encargar por Internet en la misma Casa del Libro… vamos que prácticamente no hay posibilidad de evitar que de una forma o de otra el Astrofísico acabe en cada una de las librerías que hay en el planeta.


Yo, al menos, lo espero. Ya os iré diciendo.

viernes, 20 de febrero de 2015

El gran viaje







Si, ya sabemos, amigos aventureros, que viajar mola un montón y cuanto mas lejos y exótico sea nuestro destino, mejor, y si encima se trata de un lugar al que va muy poca gente, o en el colmo de la alegría aún no ha ido nadie, el hecho de viajar  se convierte en el mayor y más completo de los placeres. Vale, pero todo tiene un limite, digo yo; limite que ignoran las casi trescientas mil personas que se apuntaron hace un par de años a un viaje sin retorno a Marte. Esta cifra corresponde solo a los dos primeros meses, por lo que es de suponer que el numero de pirados (pretendidamente) haya aumentado considerablemente, pero vamos, que me da igual, el hecho de que haya más de un par de docenas, ya me resulta chocante.
De esa cifra de voluntarios, 3.722 son españoles, lo que indica claramente hasta qué punto están hartos de Rajoy. Solo por eso, la verdad es que yo también me lo plantearía, pero cuando me entero de que en Marte la temperatura puede alcanzar los -140º centígrados, hay algo dentro de mi que se encoge hasta el dolor impidiendo cualquier consideración en contra de quedarme donde estoy. Como mucho, Alemania, y eso que ahí también cuando hace frío, hace frío.
Todo esto corresponde al proyecto holandés Mars One, que pretender crear una colonia con unas 25 personas en el planeta vecino, que decimos vecino y parece que está al lado de casa, pero se encuentra a 59 millones de kilómetros cuando lo tenemos más cerca. Porque esa es otra, la distancia varía si está en conjunción con la Tierra a si está en oposición, y a su vez es distinta si se encuentra en su afelio o en su perihelio, vamos que si eliges mal el momento de salir, te puedes encontrar con que Marte está a más de 400 millones de kilómetros. Es como decir, me voy a Galapagar a comerme unas chuletas y resulta que te lo han puesto a mil kilómetros de tu casa, que vives en Colmenar Viejo. Una gracia.
La cosa es noticia estos días, porque entre todos los afortunados que han sido preseleccionados para tan ilusionante viaje, se encuentra un español, Juan José Díaz. Enhorabuena al premiado. Según ha dicho se encuentra muy contento y espera pasar a la siguiente fase que aún desconoce en qué consistirá. Vete a saber, pero seguro que los acaban metiendo en una máquina que da vueltas a gran velocidad, con lo que eso marea.
Si supera esta fase  y las siguientes, pues la cosa no ha hecho nada más que empezar, formará parte del primer asentamiento humano en Marte, con la misión de entretener a todos los hogares terráqueos, pues para conseguir financiación pretenden vender los derechos de transmisión de imágenes. Una especie de Gran hermano, sí, vaya bajonazo, pero ya sabemos que lo que más pasta da es el reality show. Empezará a emitirse en la etapa de selección final y con toda seguridad se convertirá en el mayor suceso mediático a escala global de todos los tiempos.


En cualquier caso, Mars One deja claro que viajar no solo es conocer sitios nuevos sino huir de los que ya conocemos.




jueves, 5 de febrero de 2015

Decisión



En esta ocasión, más que el texto, tiene valor la ilustración que lo acompaña. La ha hecho mi amigo Pepe Robles, director de arte de toda la vida en las mejores agencias de publicidad y ahora, además, ilustrador.

Espero que os guste el relato ilustrado, y si no, nos veremos obligados a buscar otro.






LA DECISIÓN











Se le ocurrió. Apareció en su mente sin apenas darse cuenta, como un fantasma tímido y silencioso pero de conspicua presencia. Hasta entonces no lo había considerado pero, ¿por qué no? Cuanto más amplio fuera el abanico de posibilidades, mejor, y no tenía por qué descartar a priori ninguna idea que le viniera a la cabeza por descabellada que pudiera parecer. Matar… bueno, todavía no era una idea lo suficientemente potente como para representar un peligro, pero ahí estaba como una opción más. De momento era solo eso, una posibilidad entre otras tantas. Claro, que según se acercara el momento de la decisión, el número de alternativas se iría reduciendo por eliminación hasta que al final solo quedara una, la ganadora, la que tendría que llevar a cabo.

¿Qué podía hacer? El péndulo del reloj bailaba de un lado a otro como queriendo participar de la duda. Tras largas cavilaciones descartó la idea de la llamada telefónica. ¿A quién? Además era un gesto de debilidad, ¿acaso no era capaz de tomar la decisión por si solo sin tener que consultar con nadie? Siguió pensando durante mucho tiempo, un tiempo que salía del reloj a cada pendulazo, llenando todo de segundos, minutos,… y la decisión final sin llegar.

Volvieron a su mente soluciones descartadas al principio por descabelladas, ahora con más fuerza. Por ejemplo, la idea de… no, mejor no pensar en eso, tenía que haber otras salidas mejores. Al menos, no tan definitivas, se rió.  Recordó un cuento de Giovanni Papini (aún en los momentos en que toda la actividad del cerebro debe estar centrada en encontrar rápidamente una solución, existe la posibilidad de que se pierda en divagaciones) donde el protagonista, incapaz de cometer ningún asesinato, se acaba suicidando para dar sentido a una pistola que había ido a parar a sus manos. Cuando lo leyó, le pareció divertido. Ahora le parecía real. No tenía ninguna pistola, ojala, pero sí tenía que dar sentido a un dilema que le estaba atormentando.

A veces, el alcohol es un estimulante para el cerebro. Acudió al mueble bar y se preparó, es un decir, un vaso de ginebra. Cuando iba a dar el primer sorbo se detuvo, miró fijamente la transparencia del licor y lo apartó bruscamente. Su decisión no podía estar bajo al influencia de la bebida, pues efectivamente, ayuda a tomar una decisión pero siempre suele decantarse por la que entraña mayor valor para ser tomada, es decir, que discrimina las menos arriesgadas y él quería tener todas en cuenta y elegir la más adecuada, no la más peligrosa.

Otra vez el reloj guillotinando el tiempo en finas lonchas en cada vaivén del péndulo. Llevaba dos días dando vueltas a lo mismo, dos largos días de tormento sin encontrar la forma de salir del atolladero. La vida es eso, una encrucijada tras otra donde debes elegir un camino por donde continuarla. Solo vale uno y no tiene marcha atrás. Volvió a pensar en Papini. Y en la ginebra. Dos pensamientos que no deberían aparecer juntos.
Otra madrugada se acercaba anunciando su visita con una brisa fresca y húmeda. Mientras, el péndulo se empeñaba en agotar el tiempo y él seguía sin tomar una decisión.







sábado, 31 de enero de 2015

Libros que hay que tener




LIBROS QUE HAY QUE TENER (que los leas es indiferente, pero tenlos)


Este blog nació con una tímida intención literaria y hasta cierto punto se ha mantenido esa idea original, pues la única cosa que se puede hacer aquí es leer. Ciertamente no hay críticas sobre libros, ni información de novedades ni siquiera recomendaciones de lecturas que al administrador de este espacio le hayan parecido, si no imprescindibles, al menos aconsejables por cualquiera de los múltiples motivos que un libro lo puede ser.

Bien, esto ha así ha sido hasta hoy pero en esta ocasión va a ser diferente y os voy a recomendar, no un libro sino dos. Dos libros por el precio de dos.

El primero es El Ladrón de Nubes que salió el año pasado (podéis leer la crítica que hizo César Mallorquí, Premio Nacional de Literatura Juvenil entre otras cosas, aquí), y aún quedan ejemplares (varias toneladas) que se pueden pedir directamente a la editorial, pinchando aquí o en la portada del libro que aparece arriba a la derecha.


El segundo libro que os voy a recomendar es El astrofísico que era poeta y otras cosas peores. Se trata de una colección de relatos bastante surrealistas, donde los dos protagonistas son amigos de toda la vida y se reúnen en un bar único para contarse unas historias que no hay quién se las crea. Salvo uno de ellos que se cree todo.







Supongo que debe de estar bien, porque si no, el editor me lo habría dicho. La presentación del libro, por cierto, es el viernes 27 de febrero en el bar Río Tormes de Madrid, en Zurbano 84, casi esquina con José Abascal, a las 7 de la tarde, pero no os preocupéis porque lo repetiré de nuevo unas cuantas veces. Quizá cien o doscientas.

Estos dos libros tienen en común al autor, que, aunque los más sagaces ya saben de quién se trata, conviene dejarlo claro: soy yo.

Todo esto lo digo con ánimo de lucro, pues quiero lucrarme, y si me puedo lucrar a lo bestia mejor.

Seguiréis teniendo noticias de esta nueva sección de mi blog, que la podemos llamar, libros que hay que tener, en venideras apariciones que os adelanto serán apasionantes.

Por cierto, los dos libros de los que os he hablado hoy, volverán a ser los protagonistas en esta misma sección hasta que se hayan vendido medio millón de ejemplares de cada uno, así que vosotros veréis qué hacemos.











miércoles, 28 de enero de 2015

Homo sapiens





El Homo sapines, es decir, nosotros, es el único ejemplar que queda de humano. Hubo un tiempo en que llegaron a convivir varias especies de humanos, y aquí conviene hacer una aclaración muy necesaria, pues tenemos la convicción de haber sido siempre únicos pero lo cierto es que hace nada más que cien mil años, había al menos seis especies diferentes de humanos sobre la tierra. Homo es el género y sapiens es la especie, de la misma forma que león es una especie dentro del género panthera (los géneros a su vez se agrupan en familias, y en el ejemplo anterior, el león pertenece a la familia de los félidos. Nuestra familia es la de los grandes simios, por si alguien está interesado en escribir a algún pariente). Pues bien, como decía, hubo un tiempo en que convivían varias especies de humanos, pero desaparecieron para siempre; la más conocida es el homo neandertalensis, y la que más tiempo estuvo sobre la tierra antes de extinguirse es el homo erectus, y estuvo tanto tiempo que se pensó que eran antepasados nuestros, cuando la realidad es que constituyen una especie de humanos diferente, como ya he dicho.
El homo erectus habitó la tierra nada menos que durante dos millones de años, y que se sepa, no iban fardando de lo fenomenales que eran, ni lo bien que les sentaba andar erguidos; no como nosotros que no paramos de decir lo inteligentes y simpáticos que somos, cuando la realidad es que a pesar de nuestra gran inteligencia se estima que no duraremos otros mil años más. En cualquier caso estamos muy lejos de alcanzar la permanencia del erectus, y eso que él no consiguió ni pisar la luna ni dividir el átomo en cachitos, ni siquiera escribir “mi mamá me mima”.
Yo tengo mi teoría para explicar el fracaso que se nos avecina inevitablemente. Para mí, después de darle bastantes vueltas al asunto, lo que nos pasa es que vamos a morir de éxito. Los avances tecnológicos se suceden con excesiva rapidez y eso no puede ser bueno, y nos está sucediendo desde hace muy poco tiempo, exactamente desde que se inauguró la etapa digital. Desde entonces, es que no paramos. No se puede estar en un mundo donde tu teléfono móvil queda anticuado en cuestión de meses y esperar que eso no traiga consecuencias fatales. Te compras el último modelo de lo que sea que funcione con coltán, y a las pocas semanas ya estás recibiendo el mensaje de que te descargues la nueva versión del chirifú que lo hace funcionar. Yo estoy tan harto de descargarme cosas (tengo la impresión de que no hago otra cosa en todo el día), que he renunciado a tener la última versión de cada invento, ¿y cuales son las consecuencias de mi decisión, sabia en apariencia y previsible conociendo mi carácter? Pues que la mitad de las “aplicaciones” han dejado de funcionar. Cojonudo. Tengo un teléfono que me costó 600 euros y ya no me sirve para pagar el ticket del aparcamiento, lo cual me parecía una idea estupenda. E-Park, que así se llama la aplicación, solo funciona con la última versión de iOS, que supongo debe andar ya cerca de la número tresmil…, yo qué sé.
Pero eso es un simple ejemplo, tengo más, pero me deprime hablar de lo que supone sin ninguna duda el principio del final de la humanidad, y no olvidemos que con nosotros, desaparecerá no solo una especie, sino un género entero.

Todo por culpa de los sistema operativos.



martes, 20 de enero de 2015

Descubrimientos chorras








La curiosidad del hombre es insaciable, y esa es una virtud que nos salva de otros muchos defectos. Sin curiosidad no hay progreso, esto lo sabe hasta el último de la clase, pero de la misma forma que la curiosidad nos lleva a conocer lugares fantásticos, impredecibles y sorprendentes, también nos puede llevar a otros bastante decepcionantes, o directamente ridículos e inútiles.
Aunque parezca increíble, hay investigaciones en marcha, tomadas muy en serio, sobre el efecto de la ópera en los ratones, pero ojo, no en cualquier ratón, no, solo en los ratones que han sido sometidos a una operación de trasplante de corazón. Angelitos, primero les arrancan el corazón, les colocan en su lugar vete a saber qué, y luego, para terminar, les ponen Madame Butterfly a ver qué pasa.
También hay otros científicos con la curiosidad tan insaciable como malamente dirigida, que se devanan las meninges para encontrar la manera de que las cebollas no hagan llorar. Pero vamos a ver criatura, qué más te da, ¿tan importante es para la humanidad conseguir hacer un sofrito sin que se irriten un poquitín esos lindos ojos? Además, ¿qué hacemos con el ajo? A mi me lloran los ojos con el ajo, ¿es que nadie va a hacer nada en ese sentido?
Estos ejemplos son reales, no me los he inventado, como también es real que por fin, tras años de infructuosos esfuerzos, se ha abierto el camino para demostrar de una vez por todas que los escarabajos peloteros utilizan la vía láctea para guiarse. Importantísimo para entender el carácter ensimismado y romántico del escarabajo, como cualquiera con un poco de sensibilidad puede entender.
Pero hay investigaciones que van mucho más lejos, o al menos lo intentan, como la que han llevado a cabo un grupo de científicos de la Universidad de Milán sobre cómo se puede atravesar un lago corriendo por su superficie sin hundirse. Fundamental, según donde vivas.
Todo esto, dentro de lo que es, resulta inocuo, pero no todas las investigaciones, digamos, chorras, te dejan indiferente. Ayer leí una noticia que me produjo un efecto devastador en el ánimo: según estudios desarrollados en la universidad de Cardiff por el  experto en motivación Cliff Arnal, existe un día en el año que unánimemente es el más triste de los 365, y mira tú, resulta que fue precisamente ayer. Naturalmente, cuando leí la noticia de que estábamos en el Blue Monday, que así se llama el día, me deprimí tanto que aún no he conseguido salir del pozo (es que soy muy influenciable). No me quedan ni ganas de explicar cuales son los parámetros utilizados para determinar el peor día del año; el hecho de pensar en cada uno de ellos me sume de nuevo en la depre, y para empeorar las cosas, resulta que se han archivado las diligencias contra Esperanza Aguirre por su huida de la policía municipal, con atropello de moto, y negación a entregar los papeles. Desobediencia a la autoridad, creo que se llama cuando no se trata de la lideresa.


Si Cliff Arnal hubiera tenido en cuenta esta  desvergüenza estaríamos hablando del Blue Tuesday, en lugar del Blue Monday.





lunes, 12 de enero de 2015

Manifa






Cada vez que sucede algo que conmociona al mundo entero, me escandalizo como cualquier persona decente, pero no me gusta ver que mi indignación la comparten personas de cuyos sentimientos desconfío. Tampoco me gustan las reacciones exageradas, pues la exageración nunca es sincera y siempre es sobreactuación. Pero sobre todo, lo que peor llevo es ver que se utilizan los sentimientos de la mayoría para quedar bien y exhibir una sensibilidad que en ninguna otra circunstancia se ha demostrado tener.


Ayer vimos en París una manifestación impresionante contra el terrorismo yihadista. Perfecto, me sumo, pero no estoy conforme con que la cabeza de la manifestación estuviera formada por todos los líderes políticos apretujados unos contra otros para caber todos en la primera fila. Resultaba patético ver cómo se daban pequeños empujoncitos para salir en la foto, y desde luego, sus esfuerzos por evidenciar su apoyo a la misma causa por la que yo estaría en esa misma manifestación, a mi no me convencieron lo más mínimo.





Especial extrañeza me produjo ver a Rajoy, con lo poco que le gusta que se manifieste la gente, en las calles de París sacando pecho en defensa de la libertad de expresión. Puede engañar a Merkel, a Sarkozy (que no creo) o a cualquiera de sus compañeros de manifa, pero no puede engañar a los españoles que hemos visto como se ha sacado de la manga la ley mordaza, por la que nos pueden caer 30.000 euracos de multa por hacer lo que estaba haciendo él en París. ¿Cómo se puede tener tanta hipocresía y tanta cara dura?

Pero no me quiero centrar solo en Rajoy, que bastante tiene el pobre con Podemos. En general, ¿qué pinta un político encabezando una manifestación? No es lo suyo; me resulta una visión contranatura. No me siento cómodo y no me siento cómodo porque veo fraude, engaño, manipulación y escaqueo. Se supone que las manifestaciones se hacen para protestar. Es la forma de mostrar un malestar unánime debido a que existe  un problema, y precisamente se sale a la calle para exigir soluciones. Soluciones que, mira tú, tienen que aportar los políticos. Entonces, ayer, ¿a quién exigía soluciones la cabecera de la manifestación? ¿A si mismos? ¡Vaya tontería!

Todos esos líderes, en lugar de estar perdiendo el tiempo en la calle demostrando lo cerca que están del pueblo y lo mucho que lo comprenden, deberían reunirse en una cumbre, o como lo quieran llamar, para ponerse de acuerdo en actuaciones conjuntas buscando soluciones eficaces que funcionen, y dejar de hacer el tonto cogidos del brazo bajo el lema “Je suis Charlie”. ¿Pero quién se va a creer que ellos son Charlie?

Otra cuestión, y esto ya es tema aparte, aunque en realidad tiene mucho que ver con la hipocresía, y no solo de los políticos, sino de todos, es por qué no nos indignamos de la misma forma y con la misma intensidad con otras barbaridades que se están cometiendo continuamente. No quiero poner el ejemplo de los palestinos, o la elegante forma que tenemos de ignorar todo lo que sucede en África, pero hay para montar manifestaciones todos los días en París, Roma, Londres… los pobres políticos no darían abasto para acudir a todas.





jueves, 8 de enero de 2015

Imbéciles, sí, y también cabronazos.


Cuando la indignación supera ciertos límites, bloquea los conductos por donde salen las palabras. 
A mí me pasa, al menos. 




sábado, 20 de diciembre de 2014

Cuento navideño, como el pavo.










Este año voy a hacer una excepción en los últimos… ¿quince?, y no voy a escribir un cuento de navidad. Son muchas las razones por las que me voy a abstener y me temo que ninguna interesante, así que os ahorro el trance de tener que aguantar alguna.

Eso sí, que yo no escriba un cuento, no significa que no encontréis uno en este blog, pues me consta que muchos lo esperan, lo cual es muy de agradecer, y lo que yo espero es que no les importe que este año el cuento sea mucho mejor de lo que esperaban. Y con tanta espera, la introducción ya es infinitamente más larga que el propio cuento.


El cuento de navidad que os ofrezco es de Juan Villoro y la ilustración, eso sí, es mía.

Como veréis es un cuento super-mega-ultracorto, lo cual demuestra que con muy pocas palabras se puede hacer algo grande.

Y sin más dilaciones, ahí va el cuento navideño:


En una cena de Navidad la familia reza con devoción y pide por los que han sufrido. Dios se conmueve y resucita al pavo.



Espero que os haya gustado. Feliz navidad para todos, amigos.