jueves, 3 de abril de 2014

Desayuno con cruasanes





Tras una noche de borrachera se despertó hablando en francés. Mais qu’est ce qu’il pase?, se dijo nada más abrir los ojos. Teniendo en cuenta que jamás había salido de Logroño, su ciudad natal, y que nunca había estudiado ningún idioma, el hecho resultaba de lo más chocante. Je ne comprendre rien. Se repitió de nuevo, con un dolor de cabeza que le atenazaba el cráneo. Decidió que lo mejor era seguir durmiendo la mona y esperar que todo fuera parte de una pesadilla.
No le resultaba fácil conciliar de nuevo el sueño, pues es imposible evitar tener pensamientos antes de caer dormido, y los pensamientos que tenía eran en francés. No sólo pensaba hablando en su interior un excelente y fluido francés, sino que además las imágenes que le venían a la cabeza pertenecían a lugares de Francia en los que no había estado jamás.
Intentó pensar en Logroño y apenas le venían recuerdos. Encendió la luz para comprobar que estaba en el dormitorio de siempre, en el que había dormido desde que se independizó de sus padres, y efectivamente, ahí estaba. Este detalle lo tranquilizó, pero sólo en parte, pues seguía sin poder expresarse en español. Volvió a apagar la luz y trató de pensar solo en imágenes, sin palabras, como si estuviera en una película muda, para no tener que utilizar ningún idioma. Hasta extrajo de su memoria una música para que el silencio no fuera absoluto. La música que le vino a la cabeza era una canción de Charles Aznavour, la boème. Se sabía la letra de memoria, por lo que pudo comprobar. Inmediatamente su consciente la rechazó y mandó trabajar a su subconsciente para que buscara otra música, sin letra esta vez. Le vino a los oídos una melodía que reconoció que estaba interpretada por la Orquesta Opal Sinfonietta, de Boulogne-sur-Mer. Inmediatamente acudieron a su mente imágenes de esa hermosa ciudad al borde del Canal de la Mancha. Reconoció la Porte des Dunes, la columna de Napoleón, sus calles, la Atalaya, y por supuesto la playa.
El despertador sonó. Era su despertador de siempre. A pesar de la resaca se levantó, fue al cuarto de baño, su cuarto de baño, y se aseó como todos los días. Se fijó en que todos los productos de aseo eran de marca francesa lo cual ya no le parecía tan extraño. Se vistió y se fue a trabajar.
No le sorprendió en absoluto ver que entraba en un edificio de oficinas de la Rue Sant Paul, en Boulogne sur Mer y que todo el mundo le saludó en francés.
De Logroño no volvió a acordarse nunca más. 




jueves, 27 de marzo de 2014

Soberbia actitud






En cierta ocasión me prometí no escribir sobre ciertas cosas que están sucediendo en este país para prevenir ataques de incontenible rabia, pues ya sabemos que escribiendo es como más rabia da todo. Una cosa es pensar, que todo queda de una forma más o menos confusa (por muy claro que nos parezca en ese momento),  otra es hablar, que ya va tomando forma  lo pensado y finalmente, está escribir, que exige un esfuerzo adicional pero que se ve compensado por la claridad de lo expuesto. Escribir requiere ordenar lo pensado y corregir lo hablado, por lo que no es de extrañar que sea la manera más precisa de manifestar lo que pensamos, y dicho esto, voy a hacer una excepción y voy a escribir de forma rápida lo que he pensado con absoluta claridad; por evitar que la indignación me haga tartamudear, como ya he dicho al principio.
Pero vamos a ver, pero vamos a ver, ¿cómo se puede tolerar que Correa, uno de los mayores infractores de todo, se permita acudir al juzgado y negarse a declarar ante el juez porque según sus propias palabras,  “ha perdido la confianza en la justicia”?
¿Cómo que ha perdido la confianza en la justicia? ¿Se está cachondeando de todo el mundo? De todas formas, pasado el estupor, yo le comprendo perfectamente.  Animalito, no hay derecho a decepcionarlo así; el pobre, que había puesto toda su confianza en la justicia al ver que inhabilitaban del caso al juez Garzón, resulta, que luego, en vez de archivar la causa, como él pensaba que iba a suceder, van y siguen haciendo preguntas. No me extraña que haya perdido la confianza, pero no en la justicia, sino en sus amiguitos del alma que les encantaría, por su propia seguridad, rescatarlo del infierno que algunos jueces desalmados pretenden llevarlo.
Pobre Don Vito, como le gustaba que le llamaran cuando estaba en la cresta de todo y de todos. Y su actitud, soberbia y  descarada, ha sido imitada por el bigotes, su alter ego en Valencia, que también se ha negado a declarar, éste, alegando que no se le había notificado de forma oficial la citación judicial. Bueno, al menos el bigotes parece que sí tiene confianza en el sistema legal, y se acoge a lo que puede, a ver qué pasa.
Pues eso, que no sigo, que enseguida se me sube la indignación y no tengo ganas. Prefiero ir a tomarme un vino con mi vecino, a ver qué se cuenta, que tiene cada cosa…



sábado, 22 de marzo de 2014

La rádiula que embrújula





Aquí podéis escuchar el programa de la Escóbula de la Brújula. Trata sobre la publicidad, por si no había quedado claro. Yo aporto mi grano de arena al debate.








jueves, 20 de marzo de 2014

La Escóbula de la Brújula





¿Qué es la Escóbula de la Brújula? Pues lo que su mismo nombre indica: un estupendo programa de radio que realizan mis amigos Jesús Callejo, Carlos Canales, Juan Ignacio Cuesta,  David Santinella, Miguel Zorita, Alberto Bernabeú, Javier Sánchez Barba y mi gran amigo y colega durante muchos años, Marcos Carrasco.

El programa lo realizan a través de Internet, y siempre tratan asuntos que indefectiblemente atrapan al escuchante, no solo por el propio contenido y la amena forma de llevarlo, sino porque son profesionales que se preparan cada programa como si fuera una conferencia: investigando, documentándose, buscando… y todo con el sentido del humor propio de la gente cultivada. Sí, es cierto, me invitaron a comer estupendamente.

En fin, aquí os pongo el enlace: La escóbula de la Brújula.

Lo emiten todos los viernes a las doce de la noche. También están disponibles las grabaciones de programas anteriores.

Os aviso, antes de que me reclaméis nada, de que en el programa del viernes 21, mañana, aparezco yo como invitado. Tuvieron ese gran detalle y espero que no les pese.






Mañana os contaré más cositas sobre este programa. Quizá.

Por cierto, aprovechando el contenido del programa, ya sabéis que si pincháis arriba,
en el libro El Ladrón de Nubes, podéis leerlo. Tras un pequeño trámite, eso sí.










jueves, 13 de marzo de 2014

Don't let me down







Auguste Comte, creo, aunque quizá fue algún seguidor suyo, decía que la humanidad (refiriéndose al pensamiento) ha tenido una primera etapa religiosa, luego le ha seguido otra metafísica, y finalmente se encuentra en la más interesante: la positiva. Yo, personalmente, conozco a mucha gente que sigue viviendo en la primera y creo que jamás llegarán al positivismo. Pero esa es otra cuestión. Yo quería utilizar el juego de las etapas, que da mucho juego, para desarrollar mi propia teoría: creo que el hombre (no la humanidad, sino el individuo) pasa por una primera etapa de ilusión, luego le llega otra de pragmatismo y finalmente entra en la de la decepción.
Es terrible, pero, sin abandonar del todo el pragmatismo ni por supuesto la ilusión, yo siento que acabo de entrar en un estadio de mi vida en que me siento decepcionado por muchísimas cosas. Y no solo yo; veo a muchos amigos míos que les pasa exactamente lo mismo, además es algo que enseguida se nota. Al menos yo lo noto; claro porque también lo sufro. Sin ir más lejos, mi propio vecino, del que ya he dado suficientes referencias en anteriores artiblogs, el otro día estaba claramente decepcionado. Yo se lo hice notar y me lo reconoció sin disimulos. Mi mujer, mis hijos, me dijo, todos me han decepcionado bastante. Por no hablar del PP, siguió confesándose, que como sabes yo los voto siempre, pase lo que pase. Yo puse cara de “vaya, lo siento”, y luego le reconocí que, salvo en lo del PP, que estaba cantado, yo también me sentía decepcionado por un montón de cosas, muchas más de las que podía haber imaginado, pongamos… un mes antes. Y es que es así: entras en la etapa de la decepción de repente, sin mediar un periodo de adaptación, y eso hace que la sensación resulte mucho más terrible. Un día te acuestas feliz y esperanzado y al día siguiente descubres por primera vez en tu vida, que te sientes decepcionado. Y a partir de ese día, la decepción estará siempre presente, dentro de ti, con mayor o menor intensidad, pero siempre ahí, un sentimiento de ligero desencanto, agazapado y dispuesto a hacerse grande en cuanto le des la menor oportunidad.
Luego, mi vecino me dijo poniendo cara de filósofo griego y voz de sentencia, que hay que tener mucho cuidado porque la decepción es la hermana pequeña de la traición y muchas veces es difícil discernir con cual nos quedamos ¿Estamos decepcionados por el comportamiento de un amigo –me preguntó como si yo tuviera la respuesta- o nos sentimos traicionados?
No sé. Le contesté, ¿qué te ha pasado que te sientes así? Y mi vecino simplemente me contesto:
-Nada, no me ha pasado nada. La vida.
Pues vaya, le dije yo, y nos fuimos a jugar al tenis.





viernes, 7 de marzo de 2014

La tormenta en un vaso





En el siguiente enlace encontraréis una crítica literaria sobre mi novela El Ladrón de Nubes. La firma nada menos que el último Premio Nacional de literatura juvenil, César Mallorquí. Como todo el mundo sabe, es amigo mío, pero además de amigo es un profesional de la literatura y no empeñaría su criterio por emociones. Por cigalas, quizá sí, pero he de decir que las últimas que nos comimos juntos las pagó él.


AQUÍ:


El blog donde se publican estas críticas se llama La Tormenta en un Vaso y se accede a través del suyo, La Fraternidad de Babel cuyo acceso lo tenéis aquí mismo, a la derecha.





viernes, 28 de febrero de 2014

Guerra









Los motores del viejo bombardero Whitley 683 bramaban tratando de impulsar al aparato a través de un aire denso, agitado y oscuro. John, acuclillado en una de sus torretas, escrutaba su alrededor buscando alguna forma sobre la que disparar su ametralladora M22. De vez en cuando, el fulgor de una explosión cercana le estremecía y le hacía encogerse  todo lo que un cuerpo humano puede llegar a hacerlo. El avión se retorcía con cada descarga como la bodega de una galera en medio de un temporal. Afortunadamente el ruido de los motores ocultaba el pavoroso crujir de las cuadernas. Luego, pasado el gran resplandor, John permanecía unos segundos con los ojos tan abiertos como los suelen abrir los ciervos abatidos segundos antes de morir; con la misma expresión de no comprender qué hacía agonizando. Entonces pensó que lo peor no es morir: lo peor es que te maten.


El mundo, 1000 metros más abajo, se abría en supurantes estallidos de tierra y barro. Los reflectores marcaban caminos de luz difíciles de seguir por las baterías antiaéreas que se movían en esperpénticos espasmos circulares. Johann esperaba su turno para salir. Por fin, una de las piezas necesitaba que alguien reemplazara a su artillero  que estaba pespunteado por las balas de un caza cumplidor de su deber. Johann salió de su refugio, apartó como pudo a su agujereado compañero, y se ajusto en el asiento  mirando hacia el cielo buscando, primero clemencia, y luego, algo que matar. De reojo contempló al soldado al que había sustituido y después al que esperaba turno en el refugio para sustituirle a él. Entonces pensó que lo peor no es que te maten: lo peor es no entender porqué te matan.


El comandante del avión trataba en vano de mantener la calma, pero era nuevo en ser bombardeado, y no paraba de temblar. Su copiloto, ocupado en desangrarse, ni decía ni aportaba nada. El artillero John, encogido en su tabuco, llamaba al sargento  insistentemente  sólo porque necesitaba ver a alguien. Mientras, las explosiones seguían sacudiendo el aire.


Johann, convulso y poseído por una vesania incontrolada, aferrado de forma epiléptica al disparador, acribillaba la nada. Hasta que agotó la munición. Entonces, se quedó inmóvil, echando de menos al sargento al que conocía desde apenas unas horas.


    -¿John, por qué no disparas?
    -¡Sargento, creo que nos han alcanzado!
    -Imposible chaval, esos de ahí abajo son incapaces de dar a la muralla china desde un metro de distancia.
Silencio.
    -Tengo frío. Mucho frío.


    -¿Te has quedado helado, muchacho?¿por qué no te mueves?
    -¿A cuántos he derribado, sargento?
    -Entre los que te has cargado tú y los que se caen solos, apenas quedan aviones en el aire.
    Una bomba reventó muy cerca de las líneas antiaéreas.
    -Ven a cubierto mientras traen más munición.


    -Sargento, no se vaya, creo que me he quedado sin munición.
    -No te preocupes, tenemos de sobra en el avión. Te la haré traer


    Llevaron más munición.


    Hizo que le llevaran más munición.


    Una explosión resquebrajó el suelo. Otra el aire. Ya no quedó nada.








Por cierto, El Ladrón de Nubes, también se vende en la librería Gaztambide de Madrid (C/ Gaztambide, 6) además de las que ya había. Lo digo por responder a varios estupendos visitadores que me lo han preguntado (uno, para ser exactos). Y por supuesto se puede pedir a la misma editorial en www.editorialonuba.es  (no poner.com porque sale otra cosa. Son así)




viernes, 21 de febrero de 2014

¿Quién mató a la estrella de la radio?






Hace tiempo escribí un artiblog en el que mostraba mi sorpresa ante el hecho de que diseños tan definitivamente malos, como la tetera de acero inoxidable omnipresente en bares y restaurantes, tuviera un éxito abrumador, tanto que aún se siguen encontrando modelos de reciente factura. Pues bien, de la misma manera, y en sentido contrario, hay objetos que eran, aparentemente, la mar de prácticos y justamente apreciados, y sin embargo han desaparecido de la circulación para siempre. Además, han desaparecido del planeta sin que otro objeto los haya sustituido haciendo lo mismo pero mejor, que es lo que habitualmente pasa. Nada, de repente hay aparatos que llegan a una vía muerta y ahí se quedan, sin continuidad y sin tener la oportunidad de evolucionar a un modelo que elimine los fallitos que pudieran tener los anteriores. Son neandertales tecnológicos, eliminados sin piedad por sus competidores, o quizá extinguidos porque nunca fueron lo que se dice necesarios. Por ejemplo, ¿qué pasó con los videotapes? ¿Ya nadie está interesado en grabar los documentales de leones de la dos, o el ciclo de cine negro que ya no ponen en ningún sitio? Sí, claro, si tienes canal plus, puedes grabar en el disco duro lo que quieras, pero es que antes, TODO el mundo tenía vídeo, y todo el mundo tenía alguna colección de películas o documentales o las actuaciones de Martes y Trece, en la boiserie. Ahora ya no queda ni la boiserie, lo cual es muy de agradecer, eso sí.
Esto solo puede significar dos cosas: o bien antes estábamos todos atontados por algo inútil, o bien ahora, todos estamos atontados por perdernos algo tan útil. Lo que no nos quita nadie es la tontería.
Lo mismo pasa con los contestadores automáticos. Lo normal en cualquier casa hace unos años, era ver el contestador, enorme armatoste, con su cassette, al lado del teléfono. Luego, esa función la suplantó un servicio de telefónica (evolución lógica, hasta aquí todo normal), y de repente, sin aviso previo, desapareció para siempre de nuestras vidas. Ya ni en los teléfonos móviles activamos la función de contestador. Hay que ver, con el buen papel que siempre han dado los contestadores automáticos en las novelas policíacas y en las pelis, que lo primero que hacía el detective al llegar a la escena del crimen era coger disimuladamente la cassette para escuchar todos los mensajes grabados. ¿Ahora cómo se resuelven los crímenes más espeluznantes?
También ha desaparecido el chándal como prenda para el fin de semana (excepto en Venezuela que lo lleva el presidente), o quizá lo que pasa es que sencillamente no lo vemos por la calle porque ya no hay videoclubs a los que ir a por la peli dominguera.
O tempora o mores.



viernes, 14 de febrero de 2014

El último correo






Hay días que solo traen disgustos, y últimamente cada vez son más los que tienen algo que ver con mi ordenador, con Internet, o con el correo electrónico. Quién me iba a decir a mí, que me iba a llevar un berrinche por peder mi lista de correo, pero sobre todo, quién me iba a decir a mí que yo iba a tener una lista de correo ¿Una lista de correo?, pero si hasta el nombre parece algo relacionado con algún negociado dentro de la maquinaria burocrática que entorpece el fluir de la vida. Bien, pues resulta que sí, que yo tengo (tenía, de ahí el disgustazo) una numerosa lista de correo y que ahora echo de menos como si con ella hubiera perdido también a una buena parte de mis amigos, clientes y proveedores. Y me temo que es así. Lo siento sobre todo por los clientes, que ahora van a pensar que no los escribo debido a que no me pagan.
Pero lo que más me encorajina es que he perdido mi valiosa lista sin que haya mediado una mala praxis, por decirlo de forma que parezca que incluso en el caso de haber sido metedura de pata mía, en el fondo la culpa era de otro. Yo no he hecho absolutamente nada, no he vertido una cocacola por el teclado (nunca me ha gustado la cocacola, así que dificilmente), ni he aporreado la pantalla… nada, mi ordenador siempre es tratado con excesivo mimo, consecuencia de un excesivo respeto y temor.
Esta mañana, sencillamente lo he conectado como siempre hago, después de dedicarle unas dulces palabras de sumisión, y a la hora de comprobar mi correo, nastis monastis. El administrador del mismo (Entourage, ojo a los que también lo tengáis) ha decidido que estaba harto de traerme noticias y de mandar otras, así que cada vez que intento acceder a él, incluyendo mi añorada lista de correo, se bloquea sin darme ninguna opción. He hablado con mi socio y sin embargo amigo, que de esto sabe un montón y con la frialdad de los que saben que saben más que el resto, me ha dicho que me despida de todo lo que había en mi administrador de correo. Por lo visto, Entourage está descontinuado (vaya palabra para referirse a algo) y que una vez que falla, ya es irrecuperable. Perfecto. Adios, bay, bay, au revoir, ciao, agur, no sé cuántos años de relaciones a la basura.
Al menos podía haberme enviado un último email como despedida.





jueves, 6 de febrero de 2014

Prueba de amor






La presente historia forma parte del Ramayana y está basada en un suceso real ocurrido en Occidente. Es de las pocas manifestaciones de la cultura hindú, e india en general, que tiene un claro origen en nuestra civilización y lejos de presentarse en el tono épico normalmente usado en estas obras de carácter religioso o filosófico, usa una narrativa fresca, casi coloquial, más acorde con la realidad a la que corresponde el contenido de la historia.
(N.del T.)


Elisa y Luis estaban profundamente enamorados y vivían juntos, muy juntos, desde que descubrieron que un solo minuto de sus vidas sin compartir, era un minuto desperdiciado. Cuando hacían el amor lo hacían de forma lenta, minuciosa, sin dejar un solo centímetro de piel sin que fuera recorrido por algún beso. Eran extremadamente felices, pero aún así, todos los días querían serlo aún más. Una vez, Luis, que era insaciable en sus pretensiones por complacer a Elisa, le preguntó qué necesitaba para que su dicha fuera completa y alcanzar el Nirvana, el éxtasis completo, la yuxtaposición con el universo infinito.(1 )  Elisa, que en el fondo tenía un sentido del humor bastante deleznable le dijo con un mohín que le gustaría tener un PiromioRex, sin saber exactamente que era un PiromioRex por la sencilla razón de que se acababa de inventar la palabreja. Luis la miró hipnotizado, pues realmente esperaba que la contestación hubiera sido del tipo “tengo todo lo que necesito para estar en la gloria, cariño mío” o alguna frase por el estilo, pero lejos de arredrarse se puso en pie y salió raudo de la habitación, sin preguntarse qué diantre podía ser un PiromioRex, pero con la clara determinación de traer uno. Luis, sí, efectivamente, era un imbécil. El caso es que se prometió, según llamaba al ascensor, que no volvería a su casa hasta encontrar un PiromioRex, y de los buenos.
Para abreviar la historia, que por mucha paciencia milenaria(2) que nos acompañe no es cuestión de relatarla en toda su extensión, Luis partió de su casa y no volvió hasta pasados 15 años. Durante ese tiempo cruzó desiertos, naufragó en embravecidos mares, atravesó montañas, se despeñó por barrancos abruptos y resecos por un sol implacable, se sumergió en ríos de aguas turbulentas, fue violado por turcos enormes y sucios, envenenado por piratas malayos, secuestrado por contrabandistas, apaleado por criminales, engañado por chinos,... siempre buscando un PiromioRex para su amada. Al final, derrotado, infeliz y hecho unos zorros, llegó a su casa. Abrió la puerta Elisa y al verlo en tan lamentable estado le preparó un baño con sales. Luis confesó que no había conseguido el PiromioRex y su amada, tomándole la cabeza en el regazo para que descansara se preguntó: “¿Qué habrá querido decir con que no ha encontrado el PiromioRex?, ¿qué mierda es un PiromioRex?”.


La historia termina de esta forma, quizá algo abrupta, pero no se han encontrado documentos que la completen o arrojen alguna pista sobre qué pasó a continuación. Algunos investigadores de las teorías expuestas en  The Gravitation, tratan de encontrar alguna conclusión filosófica o moral, pero sin conseguirlo. O consiguiéndolo muy poco.
A fin de cuentas, dicen, no es lo nuestro.






1  Clara referencia a elementos del hinduismo tradicional (N. Del T.).
2 Yo creo que esto es otra referencia a las filosofías orientales que han podido alimentar diferentes mitos hindúes. Pero tampoco estoy muy seguro (N. Del T.).






jueves, 30 de enero de 2014

Monterroso






Hay obras universales que nadie se explica por qué son universales.
Todo el mundo conoce el microrrelato, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, que es tan micro que lo puedo poner completo entre comas sin perder el hilo de la oración principal, y no sigo para no contradecirme. También sabe todo el mundo que es de Monterroso. Escritor guatemalteco, por si alguien no lo sabía. Los que saben más, saben que ese cuento es considerado como una metáfora del autor sobre las tres décadas exactas que llevaba el PRI en el gobierno  mexicano en el momento de ser escrito, y que por cierto, luego siguió otras cuatro, esta vez de once años cada década.
Sin embargo, existe otra versión sobre su origen, mucho más divertida y que yo prefiero pensar que es la verdadera inspiración de este microrrelato universalmente famoso (que tampoco entiendo por qué, las cosas como son). Según dicen las malas lenguas, la cosa sucedió en un congreso literario celebrado en Tenerife; cuando le tocó el turno de intervención a Bryce Echenique, el bueno de Monterroso se dejó arrullar por su florido lenguaje y se durmió como un ceporro. Cuando despertó descubrió que Echenique seguía allí, con su parla decimonónica y sin duda elegante, aunque con muchas cualidades para invitar al sueño y más extensa de lo que nadie esperaba. Entonces, siempre según esas lenguas viperinas, Monterroso escribió el texto de lo que ha pasado a ser su obra más traducida (y con menos remuneración para los traductores que cobran según el número de palabras traducidas).
Cualquiera de las dos explicaciones vale para justificar el argumento del microrrelato, pero si no conoces ninguna de las dos, se queda un poco así, vamos que no hay quién lo entienda.

Pues es una obra universal, ya ves, me dirá todo el mundo. Ya, ya, ya lo sé, diré yo, pero ¿no quedaría más claro si se escribiera la precuela? Se ha hecho con La Guerra de las Galaxias y parece que la gente ha quedado conforme. Por eso, yo invito a cualquiera a que escriba por su cuenta una precuela que justifique el exitazo del microrrelato. Es un ejercicio sano (como todos los ejercicios), no molesta a nadie, y sobre todo, da para escribir un artiblog.
A continuación pongo algunas de mis propuestas. Se admiten sugerencias, para aumentar la colección.


Fue él quién insistió en que durmiéramos juntos.

***
En cuanto se despierte le piso la cabeza, dijo el brachiosaurio.

***
Este capullo, con el pedo que tenía ayer cuando se fue a dormir, seguro que cuando se levante ni me reconoce.
***
Esperaré hasta que se despierte para comérmelo, pensó el dinosaurio.
***
Sr. Juez, maté a mi marido porque estaba harta de que todas las mañanas me llamara dinosaurio.




jueves, 23 de enero de 2014

Equilibrio II






Se está hablando mucho últimamente sobre las enormes diferencias que hay entre los que más tienen y los que más carecen, diferencias que van en aumento. No solo en España, que también, sino en todo el mundo; es un fenómeno a nivel planetario, que estremece más dicho así. Esas diferencias entre los riquísimos y los pobrísimos nunca han sido tan pronunciadas como lo son ahora. Y no se debe exclusivamente a la crisis, se debe precisamente a que se ha roto el equilibrio, aunque está claro que una cosa es consecuencia de la otra.

Antes había claramente dos fuerzas opuestas, el capitalismo y el comunismo, que representaban dos mundos totalmente diferentes, dos formas de entender la organización social, opuestas. Mientras existía la amenaza del comunismo, el capitalismo se mantenía dentro de unos márgenes asumibles hasta por los propios comunistas que vivían en los países capitalistas. Había un equilibrio y los dueños de las fábricas no presionaban demasiado a sus trabajadores porque podían poner en peligro ese equilibrio. Digamos que una fuerza mantenía el empuje de la otra, pero ¿qué pasa si una de las dos desaparece? Pues que ya no hay nada que detenga a la que queda: equilibrio a freír espárragos, batacazo seguro (ver dibujo arriba).

Ahora las fábricas, no las que están en crisis, sino las que tienen beneficios, saben que pueden tener aún más beneficios si presionan a sus trabajadores, y es justo lo que hacen pues ya no tienen ninguna amenaza que les detenga. Entonces reducen salarios, reducen plantillas y exigen más horas de trabajo. No me estoy inventando nada, hoy mismo se ha anunciado el despido de casi 800 trabajadores en las plantas embotelladoras de Cocacola en España, y sabemos que la crisis está lejos de afectar al gigante de los refrescos gaseosos, y bajo mi punto de vista, con sabor a trapos viejos untados en jarabe.

Otro dato importante: el gobierno no para de sacar pecho diciendo que ya estamos saliendo de la crisis, que los datos macroeconómicos así lo indican, que la prima de riesgo patatín y que el déficit patatán, pero se sigue destruyendo empleo. Es decir, se sale de la crisis, pero el trabajador cada vez se hunde más en ella. Se destruye empleo y el que se crea consiste mayoritariamente en trabajos temporales o a tiempo parcial (lo de contrato indefinido pertenece al pasado).

Ahora, en España, 20 personas tienen el 20% de la riqueza del país. A escala mundial, esa relación resulta aún mucho menos aceptable, pues también entran las aldeas africanas, los suburbios de Bombay, los campos de refugiados y sitios así que no tenemos nosotros, de forma que las 85 personas más ricas del mundo tienen la misma riqueza que los 3.570 millones de personas más pobres del mundo (tresmilquinientossetentamillones, que se tarda un huevo en decirlo). Para los amigos de las escalas manejables, significa que UNO SOLO  de esos ricachones, tiene lo que tienen 42.000.000 de pobres (cuarentaydos millones).
Y quieren más porque eso les parece poco, y como no hay nada que les detengan, lo acabarán teniendo.
¿Está o no está roto el equilibrio?
Pues eso.



sábado, 18 de enero de 2014

Equilibrio







Imaginemos un sistema en equilibrio sometido a tres fuerzas. En el momento en que una de esas fuerzas sea predominante sobre las otras dos, el equilibrio queda roto y el sistema se desplaza en el sentido de la fuerza que actúa con mayor intensidad.  Pongamos que las tres fuerzas son: espiritualidad, mental y física y que el sistema es mi vecino. Hasta ahora, el hombre estaba estupendo, en perfecta armonía y equilibrio. Daba gusto hablar con él, pero últimamente, yo no sé si es que tiene más tiempo o qué, el caso es que le ha dado por ir todos los días al gimnasio y se ha apuntado a un curso de culturismo. El resultado es que se ha convertido en un monstruo y solo vive par alimentar sus músculos. Está claro que ha roto el equilibrio de las tres fuerzas y ha tomado demasiada importancia la física con el resultado de que da risa verlo, siempre con los brazos abiertos en la espalda, la piernas ligeramente flexionadas y con una sonrisa forzada para acentuar los músculos del cuello. Claro que peor es lo de su hijo Paco, que se ha hecho Hare Krishna obsesionado por una espiritualidad insana, lo que le ha llevado a perder totalmente el juicio, y físicamente a parecerse a una zanahoria vieja, con lo buen mozo que siempre ha sido el muchacho. Otro caso en que una de las fueras ha tomado demasiado predomino y ha roto el equilibrio.
Pues así con todo. Lo peor es que nadie se da cuenta de que no existe nada que no esté sometido a diferentes fuerzas y que si se mantienen las cosas es porque se ha alcanzado un equilibrio entre todas ellas.  Son leyes de la mecánica racional que se pueden aplicar a mi vecino, a su familia al completo y  también a la sociedad.
Lo de Gamonal estaba cantado y ya hubo unos cuantos que avisaron de que lo que se estaba cociendo en la calle Vitoria era mucho más importante que una simple protesta de barrio. Y así ha sido. Ayer se extendió el conflicto y hubo también manifestaciones, en Madrid, Barcelona (donde la policía utilizó los cañones de sonido, la última gran idea para garantizar no sé qué), Zaragoza, Valencia, Alicante, Granada, San Sebastián y por supuesto Burgos.
Se ha roto el equilibrio, además se ha roto el equilibrio haciendo el idiota. Al final se ha enterado toda España de los tejemanejes que hay detrás de todo el asunto, no solo los vecinos afectados. Resulta que hay un exconvicto que se llama Méndez Pozo, que era el adjudicatario de la obra, vamos, el que se iba a llevar la pasta. Este señor ya fue condenado por corrupción en 1992 a siete años y tres meses de prisión, de los que solo cumplió nueve meses, antes de salir de la cárcel en tercer grado. El alcalde de Burgos implicado, José María Peña fue condenado por prevaricación a doce años de inhabilitación para cargo público, pero el gobierno de José María Aznar le indultó (faltaría más) y Peña volvió a presentarse a las municipales y salió elegido concejal. Pues bien, todas estas cositas, han sido suficientes para romper un equilibrio que ya empezaba a ser bastante inestable, que se diferencia de los estables, en que basta muy poquito esfuerzo para romperlo.
Espero de corazón que las cosas se calmen y que quien tiene que tomar nota la tome y se vigile de verdad que no surja una fuerza predominante que ponga en peligro la estabilidad del sistema. Bueno, la fuerza esa ya está aquí, pero o la modulan para que no actúe con demasiada intensidad, o nos damos todos el morrón. Si es que la física es muy sabia.









sábado, 11 de enero de 2014

Igualito, igualito






El otro día hablando con mi vecino (fuente inagotable de reflexiones), me di cuenta de hasta qué punto éramos diferentes. Dos personas que comparten portal, escalera, ascensor, cuartito de las basuras y tantas otras cosas, que hasta habremos comido filetes de la misma vaca, resulta que somos los polos opuestos en casi todo. No nos ponemos de acuerdo ni en la forma de vestir, y eso que en mi barrio casi todo el mundo viste igual. En fin, una invitación, ya digo a la reflexión, y entonces reflexioné: es obvio que lo nuestro no es una anomalía, es decir que todo el mundo es diferente a todo el mundo, así somos los seres humanos de diversos. Vale, pero entonces, seguí reflexionando, ¿qué pasaría si ocurriera lo contrario?, es decir, que todos fuéramos exactamente iguales, me refiero al comportamiento, claro. ¿qué ocurriría si todos fuéramos igual de simpáticos (o de antipáticos), todos igual de cachondos (o de serios) todos igual de generosos (o de tacaños), de amistosos (o violentos)…?
Es difícil imaginar cómo sería el mundo si no hubiera ninguna diferencia entre los seres humanos, pues el mundo sería diferente de infinitas maneras, ya que habría tantos mundos posibles como personalidades existen. Habría un mundo que seguiría en la edad de piedra, otro que habría llegado a colonizar Marte, otro que ya habría desaparecido, uno en que no existiría ningún dios y otro en que todos estuvieran convencidos de que la luna está hecha de queso.
¿Cómo sería un mundo en que todos fueran como Rajoy, o todos como Rubalcava o todos como Fabra?. Pero la gran pregunta que debemos hacernos, como prueba del nueve para comprobar cómo somos, es ¿cómo sería el mundo si todos fuéramos exactamente iguales a nosotros mismos? ¿sería mejor, sería peor? ¿habría corrupción, más asesinatos, ninguno? ¿habría casos de abusos de autoridad, crueldad con los animales, estaría permitido el aborto siempre que éste fuera el deseo de la madre o tendría que pasar por un tribunal presidido por sacerdotes dominicos (pongo por caso)? ¿existirían los abrigos con el cuello de terciopelo? Esta pregunta parece una tontería pero su respuesta implica muchas más cosas, por lo que yo puedo ver. Otra pregunta que tenemos que hacernos: ¿en nuestro universo se plantearía siquiera dar el indulto a Jaime Matas o a un conductor suicida amigo de Gallardón? ¿habría mas ballenas de las que hay, habría menos o no quedaría ninguna? ¿estaría el tigre en peligro de extinción como lo está ahora?
La respuesta a estas pregunta nos dará una idea bastante clara, siempre que no nos engañemos, de cómo somos.
En un mundo en que todos fuéramos como mi vecino, a lo mejor, este artiblog lo habría escrito él y yo lo estaría leyendo ahora sin saber exactamente si me gusta o no. 



martes, 7 de enero de 2014

Mari Carmen








NO HAY ESPACIO
PARA TANTO VACIO


            En apenas diez meses todo terminó y empezó una orfandad a la que me sumo.
                  El siete de enero de 2013. Hoy hace un año y yo me acuerdo mucho.