lunes, 27 de julio de 2026

Quicretor



    

El idioma español es, por lo visto, uno de os más complicados de aprender para un angloparlante por la dificultad que encierra la conjugación de sus verbos. Tenemos tres terminaciones, en ar, er e ir, y las tenemos como herencia fatigosa del latín que ya las tenía. En realidad, en latín hay cuatro, pues la terminación en er, se desdobla en er abierta y er cerrada. Más lío.

    Es curioso observar que la terminación más operativa de las tres, es la correspondiente a la primera conjugación: ar. De hecho, es siempre la que utilizamos cuando introducimos un neologismo verbal: googlear, tuitear, chatear... También recurrimos a ella cuando nos inventamos un nuevo verbo: podcastear, o lo que estoy haciendo yo ahora, bloguear. Parece lo mismo, pero hay una sutil diferencia: el primer caso, el de los neologismos, cuenta con la bendición académica, mientras que el segundo caso aún no ha pasado por ese tramite y es lo que nos sale de nuestro natural. Y de forma unánime. A nadie se le ocurre decir, ayer fui a tardeir con mi amiga Salomé.

    Esta situación es de una injusticia atroz detectable para cualquiera que tenga un mínimo sentido de la justicia. La justicia debe llegar a todos los rincones, no solo a los concernientes al comportamiento humano y ha de aplicarse también en asuntos semánticos, lexicológicos, y ya puestos, morfológicos. Por eso, propongo dejar de utilizar siempre la primera conjugación para acuñar verbos que los nuevos tiempos demandan. Y voy más lejos (total, no me cuesta ningún trabajo), propongo la formación de una nueva conjugación, la cuarta, para estos nuevos verbos, y hacerlos terminar en or.

    Esta propuesta no tendría ningún sentido si no la aplico a un caso en concreto y es lo que voy a hacer inmediatamente para eliminar cualquier sospecha de falta de fe en el proyecto.

    Atención,  el primer verbo en español, o castellano, no voy a entrar en esa polémica, de la cuarta conjugación, es...

QUICRETOR   

    Se conjugará siguiendo las normas de la primera conjugación para simplificar, de modo que diremos: Fulanito quicretea de lo lindo, o, menganito siempre está quicreteando. Este verbo, además de hacer justicia con su terminación innovadora, es de una utilidad inimaginable a día de hoy. Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que la totalidad de la población no para de quicretor. Siempre se ha quicreteado bastante, las cosas como son, pero actualmente, con las redes sociales, que más bien son marañas, no se para de quicretor. La mayor parte de las veces de quicretea con tal pasión que la gente se vuelve idiota.

    Ahora, igual que cuando se descubre la placa en una inauguración, viene el momento más emotivo, desvelar el significado del nuevo verbo que sin duda gozará de una vida muy larga.

    Quicretor, atención, significa estar dispuesto a creerse todo lo que te digan y refuerce lo que ya pensabas antes de leer nada. Es la síntesis, correctamente formada de QUIero CREer TOdo. Quicretor. Está clarísimo. 

    Pues eso, espero y os deseo que no quicretéis.







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