domingo, 16 de marzo de 2025

Ferramenta tonsoria




Una pregunta tonta: ¿cuántas tijeras tenéis en vuestra casa? Seguro que ni lo sabéis. Yo las he contado y me sale una cantidad que me parece elevadísima. Ya en la cocina tengo tres, en mi despacho dos que sólo se diferencian en el tamaño y en el color de la parte por dónde metemos los dedos que suele ser de plástico. Luego añadimos las del cuarto de baño, también de distintos tamaños y una de ellas (o debería decir unas, ¿son tijera, o tijeras?) que tiene las hojas dobladas hacia un lado, mostrando una asimetría tipo lenguado. Lo de lenguado  se me ha ocurrido sobre la marcha y ahora que me fijo, como analogía es una mierda. En el salón, en una cajita que sirve para guardar lo que sea, también hay otra, u otras. Y más, por el jardín, en la caja de herramientas...

Volvamos al asunto de si se dice tijera o tijeras, que tiene su enjundia, porque en el caso de que lo correcto sea en plural, resulta que también es el singular. Las tijeras, es el singular de tijeras. Todo muy extraño.

¿Y su origen? Sorprendente. Las primeras aparecieron hace entre 3.000 y 4.000 años en Mesopotamia. No sé que sería de nosotros sin Mesopotamia, la verdad. Casi todo se originó allí y casi todo alrededor de las mismas fechas.

Lo curioso de las tijeras es que se trata de un invento que apenas ha sufrido variaciones a lo largo de la historia. Fue un invento rotundo, casi perfecto. Vemos un modelo de tijeras de la edad media y seguro que algunas de la actualidad, abandonadas a la intemperie un par de inviernos, tendría o tendrían el mismo aspecto. 

Me pregunto por qué a nadie se le ha ocurrido inventar las tijeras eléctricas. Hace mucho tiempo, recuerdo que se pusieron de moda los cuchillos de cortar pan eléctricos. Naturalmente fue un fracaso de invento, ¿qué necesidad hay de cortar el pan con un cuchillo que haga el movimiento solo, manteniendo nosotros el brazo quieto? Es como el cepillo de dientes eléctrico, otra chorrada de cuidado. ¿Tanto esfuerzo se requiere para utilizar uno manual? Bueno, pues ahí lo tienes, el mundo está lleno de cepillos eléctricos mientras tenemos que cortar materiales, a veces, realmente duros de rasgar, con las mismas tijeras que usaban los reyes visigodos.

Todo esto se me ha ocurrido porque justo hace diez minutos necesitaba una tijeras y ninguna (lo correcto sería decir "ningunas" ¿no?) de la casi docena que tengo, me vale. La que necesito es eléctrica pero no hay. Pues vaya.







martes, 11 de marzo de 2025

Se veía venir




Hay miradas que lo dicen todo. También hay frases que lo dicen todo, pero eso no tiene tanto mérito.  Incluso gestos, una simple mirada o un fruncimiento de labios, cuentan lo que hay detrás. A veces lo que hay detrás es una novela de quinientas páginas. 

¿A qué viene todo esto? A Trump. Viene a que se le veía venir. Todo en él apuntaba en la misma dirección. No voy a entrar en detalles de por qué se le veía venir, no me apetece. En realidad no me apetece hablar de él, de modo que voy a olvidarlo.

Nada, imposible,... que no puedo. Trump se ha metido en mi vida de una forma abrupta e inmisericorde. Muy de Trump, tanto lo de abrupto como lo de inmisericorde. 

Nada más despertarme, que lo hago con la radio, ya están hablando de él. En un gesto de legítima defensa, intento volver a dormirme, hecho un cuatro, como queriendo defenderme de sus patadas. Luego, a lo largo del día, me lo vuelvo a encontrar en un montón de sitios, en la compra, en el banco, en las noticias, en el fisio, que es de Ucrania y me mira con ojos de pena.

Hasta ahora, ningún presidente de Estados Unidos se había metido tanto en mi vida, y todos, de alguna manera, lo habían hecho.

Pero no soy el único. Trump se ha metido en la vida de todos, en la de unos más que en la de otros, pero ninguna vida va a seguir igual desde ahora. Lo van a notar hasta los gatos, que como tienen siete vidas para ser devorados por algún inmigrante, lo van a notar siete veces.

Tengo la sensación de que Trump es una esquirla de ladrillo que se me ha metido en un ojo. Una molestia continua y dolorosa que va a estar fastidiando durante mucho tiempo. Y tenemos suerte los que sólo nos vamos a ver afectados económicamente, porque a otros les va a cambiar la vida de verdad de la buena. Y la se sus hijos y nietos. Porque al final, Ucrania no tendrá más remedio que pagar a Trump lo que le pida y lo que le va a pedir son los recursos naturales de su país. Yo te protejo pero me vas a dar lo que yo te pida. Muy de la mafia, y como resulta abrupto e inmisericorde, también muy de Trump.

Como me duele el ojo, cada vez más.




Este artículo fue publicado en Nueva Tribuna. AQUÍ el enlace.






sábado, 1 de marzo de 2025

La paz oval




Sabemos que la paz redonda, la que no deja lugar a dudas, no existe. De hecho, la paz no existe. Soñamos con ella, y los sueños sueños son. Pero también, recurriendo a las frases hechas, quien persigue un sueño con tesón lo verá hecho realidad. Paparruchas, todo eso son paparruchas.

Naturalmente que la paz existe, pero no la paz redonda, sino la oval. ¿En qué consiste? Pues muy fácil, su funcionamiento es extraordinariamente sencillo. Se le ha ocurrido a Trump, que es más listo que el hambre, lo que no entiendo es cómo no se le había ocurrido antes a nadie.  Consiste, atención, en que el bando que va perdiendo se rinda. ¿No es genial? ¿Quieres paz? ¡Pues ríndete!

Con la paz oval no es necesario complicarse la vida en ver quién es el agresor quién el agredido, quién empezó, quién invadió, quién está siendo víctima del abuso, o los orígenes del conflicto. La justicia y el derecho internacional son un obstáculo. Ni siquiera hay que mirar a tus aliados. Nada de eso se tiene en cuenta, sencillamente uno se dirige al que va perdiendo, y le dice: si no te rindes significa que quieres la guerra, tú verás. Y por cierto, rendirte te va a costar una pasta, no te creas que es gratis. 

Joder, es una idea redonda, digo oval, sólo se le puede ocurrir a un genio. No tiene fisuras. La idea, el genio sí tiene y muchas. Fisuras por las que se le ve el plumero. El plumero del negocio.

Con su propuesta de paz, obtendrá pingües beneficios. Pingües es una palabra que inevitablemente va unida a beneficios, como las intenciones del genio. Todo encaja, todo vuelve a ser redondo, digo oval.

El genio, autoproclamado pacificador, ofrece un acuerdo de paz en Ucrania que consiste en que entregue la riqueza de su país a cambio de su protección. Esta idea a lo mejor la ha visto en algún episodio de Los Soprano. Pero también tiene una solución oval a la guerra árabe-isrraelí que llevan sin encontrar la paz desde 1948. La idea es la misma: tú te rindes, te vas a dónde te acojan, y yo me encargo de convertir tu tierra, que está hecha un asco, en la riviera francesa.

Joder, este hombre es un genio, de verdad. Ha descubierto la paz oval que consiste en ver la paz como modelo de negocio. 

Todo redondo, digo oval.


Este artículo fue publicado en Nueva Tribuna.  AQUÍ, el enlace.






Alma 2.0




Quién tenga alguna duda de hasta qué punto son complicados los tiempos que vivimos, que intente sacarse el Certificado Digital. La primera pregunta que uno se hace, es ¿para qué sirve un Certificado Digital? La respuesta es obvia: para lo mismo que el sistema Cl@ve.

Intente obtener una de esas dos abstracciones, intente. Yo lo necesitaba como requisito imprescindible para comunicarme con la Diputación de Huelva, no vale el teléfono ni el email, y estuve una mañana entera dedicado en cuerpo y alma en conseguirlo. Y entonces se me ocurrió la tontería del día (todos los días se me ocurre una). 

Llegué a la conclusión de que tanto el Certificado Digital, como su versión no menos engorrosa, Cl@ve,  que sirven para lo mismo, son algo más de lo que lo que parecen. Son, atención, nuestra alma. 

Antes poseíamos un cuerpo material y un alma que era de naturaleza espiritual. Ahora, el cuerpo sigue siendo el mismo, pero nuestra alma ha trocado en un Certificado Digital. O en Cl@ve. 

La parte espiritual de la que algunos presumíamos, ha sido desalojada del espacio que ocupaba dentro de nosotros, y su lugar lo ha ocupado el Certificado Digital. O Cl@ve. De la misma manera que las taquillas donde íbamos a resolver asuntos con la Administración donde nos atendía un funcionario, han sido reemplazadas por un ordenador donde nos atendemos nosotros mismos. El ordenador es nuestro, que conste.

Ya no podemos movernos por el mundo sin tener un Certificado Digital, o Cl@ve, igual que antes no podíamos ir a ningún sitio sin nuestra alma. Quién no tenía alma, era un desalmado, y ahora quién no tiene Certificado Digital o Cl@ve también es un desalmado. Un desalmado 2.0, y para que se entere todo el mundo, ser un desalmado 2.0 trae peores consecuencias que ser un desalmado de los de antes, que las cosas como son, no tenía ninguna consecuencia. Se podía carecer de alma y hablar con la diputación de Huelva, algo que ahora es imposible si no tienes Certificado Digital. O Cl@ve.

En fin, os parecerá una tontería. En el fondo, a mí también.







viernes, 31 de enero de 2025

Una furtiva lágrima






El mundo, a pesar de mi edad, no deja de sorprenderme. Y menos mal. Una amiga mía que es psicóloga me ha dicho que las sorpresas son una emoción primaria muy necesaria porque liberan dopamina, y su ausencia puede provocar estados de depresión. ¡Toma! Luego, otro amigo mío, que es físico, me ha dicho que sin sorpresas el incremento de entropía es cero y eso sólo conduce a la muerte del universo. Yo que me siento muy unido, por las razones que sean, a este universo, pienso seguir sorprendiéndome con cosas, aunque sólo sea por evitar su muerte.

Lo último que me ha llenado de asombro son las lágrimas. Su composición química varía según sean las razones para llorar. Una lágrima provocada por una pena muy grande, tiene una forma de cristalizar diferente a otra lágrima causada porque nos estamos meando de risa. 

Las lágrimas, para que os enteréis, además de agua tienen lípidos, encimas, proteínas, sales minerales, y según cómo intervengan esas sustancias, así cristalizan. Cuando lloramos porque tenemos cerca una cebolla, la lágrima actúa como un escudo protector al ataque químico, y es muy diferente a las llamadas lágrimas basales, que son las que tenemos constantemente en los ojos para lubricarlo, y que no salten chispas cada vez que movemos el glóbulo ocular.

Mis lágrimas favoritas son las emocionales, porque tienen componentes quimicos que el resto carecen, como la prolactina. Yo es que soy muy de prolactina y en cuanto se me presenta la ocasión la derramo sin escatimar. Suelto prolactina viendo documentales de la dos en que un león muere porque le ha picado una serpiente, o en películas moñas aunque sean de dibujos animados. 

Entiendo perfectamente a la fotógrafa Rose-Lynn Fisher que se ha hecho famosa por fotografiar más 100 lágrimas vistas a través de un microscopio. Y no es la única a quién le ha dado por ahí; ahora, por la módica cantidad de 300 euros, el fotógrafo holandés Maurice Rikkers inmortaliza la lágrima que le lleves siguiendo el mismo método. La lágrima puede ser tuya, en plan selfie extravagante, de tu perro o de un cocodrilo si quieres ir a lo fácil.

No sé qué me sorprende más, que es de lo que iba esto, si la diversidad de lágrimas que existe o que haya fotógrafos que se dedican a hacerles fotos, una vez que han cristalizado convenientemente. Creo que son en blanco y negro.

Y para mayor sorpresa, en Japón existe una práctica llamada Ruikatsu, que consiste en reunirse varios paisanos para llorar en grupo. Es una terapia a la que cada vez se suman más adeptos. Para echarse a llorar, literalmente.

En fin, espero que os hayáis sorprendido con todo esto, o con lo que sea, da igual. Es la única manera de que el universo siga existiendo.



Leoncio López Álvarez














lunes, 20 de enero de 2025

Augurios para 2025

 Si eres de los que se fían de la IA, más vale que no escuches el siguiente podcast de IN. O al menos, no escuches la primera mitad. 

Avisado quedas.




AQUÍ 




miércoles, 8 de enero de 2025

Por favor




 Estamos a día ocho de enero y todavía no he escrito nada sobre los propósitos para el nuevo año. Pues sí que empiezo bien. Entonces, mi primer propósito para 2025, es que no tarde una semana cada vez que tenga que hacer algo. Sé que no lo voy a cumplir, pero eso es cosa mía. 

Tengo otro propósito dirigido a todos los demás, incluido yo, y me temo que tampoco los va a cumplir nadie.

No soy el único en proponer lo que voy a decir a continuación, todos anhelamos lo mismo, pero curiosamente nadie hace nada por conseguirlo. Me refiero a intentar que desaparezca el mal ambiente que hay por todos los sitios, la crispación que notamos en debates, tertulias, reuniones, y por supuesto en cualquier aparición pública de cualquier político y que afecta a nuestras vidas privadas. Hemos llegado a unos niveles de malrrollismo que impregna a toda la sociedad. Lo que vemos en nuestros representantes, nosotros vamos y los imitamos, que parecemos tontos.

Como prueba fehaciente de lo que estoy diciendo os pondré un ejemplo que escuché el otro día en la radio. El conductor del programa pedía a sus oyentes que llamaran por teléfono para que dijeran, atención, qué es lo que más les fastidiaban de las navidades. Creo que la centralita se colapsó. Además, cada vez que llamaba uno, el tono de cabreo iba en aumento. 

A continuación, este titán de las ondas, en vista del clamoroso éxito que había tenido su iniciativa, pidió a los escuchantes que llamaran para que dijeran la música que menos soportaban, aquella canción que cada vez que la oían les entraban unas ganas irresistibles de hacer añicos la radio. Pero ojo, luego preguntó por su película más aborrecida, satisfecho con el rumbo que estaba tomando el programa. 

Siempre me ha parecido una cursilada inútil preguntar cuál es tu novela preferida o la película que guardas como un tesoro en tu memoria, pero por lo menos al contestar es imposible no dibujar una sonrisilla, pues los buenos  recuerdos tienen ese efecto, justo lo contrario de los malos.

Esto es sólo un ejemplo, pero ilustra claramente mi propósito para el 2025, de sugerido cumplimiento por todo el mundo. Sugerido, rogado y suplicado. 

Andad, sed buenos y mirad siempre el lado positivo de las cosas, no protestéis por tonterías, no discutías con vuestros amiguitos y decidles que es una gran alegría verlos. Desead un día estupendo a vuestros vecinos, y a la cajera del súper dedicadle una sonrisa cuando os ofrezca una bolsa, al tiempo que dais las gracias. Los camareros merecen especial atención, son los que más sufren las malas caras y los desplantes de los clientes. De alguna manera tenemos que quitarles de la cabeza que es una buena idea echar unas gotas de evacuol en la sopa. 

En fin, mis propósitos para el nuevo año, es que volvamos a ser los mismos tipos majos que hemos sido casi siempre. Lo digo por si cunde la idea.








martes, 31 de diciembre de 2024

Feliz año y eso

 



Todos los años nos deseamos feliz año nuevo, sabiendo que de nuevo no va a tener nada. Y más nos vale. Cada vez que estrenamos un año, nos sale peor que el anterior. Dentro y fuera de España. 

Dentro, confundiendo la Luna con el dedo que la señala. Hay un defraudador reconocido y cuando lo señala el dedo de la Ley, todos nos fijamos en el dedo y el defraudador bailando claqué vestido de gorila al fondo, sin que a nadie le llame la atención. Es más importante fijarse en que el dedo de la Ley tiene caca en la uña.

Fuera, tenemos a un estado dirigido por un acusado de corrupción que para desviar la atención, mata a Dios Bendito si es necesario. Un corrupto que confunde el derecho a la legítima defensa con una guerra de ocupación y aniquilación. A posta. Y a casi nadie le parece mal del todo, o al menos, no tan mal como para denunciarlo sin medias palabras ni medias tintas ni medias naranjas, que para media naranja ya está USA.

Siria, Putin, Ucrania, Yemen y los chinos, han pasado a segundo plano, si será gordo lo que aparece en el primero. Pero hay colas para comprar lo que sea, y mientras eso sea así, lo demás carece de importancia.

Este año como novedad, hemos traído a los elfos y sus absurdas huellas de barro pequeñitas en el pasillo. Dentro de otros pocos Años Nuevos, celebraremos en nuestras casas el Día de Acción de Gracias. Ya todos sabemos que el Black Friday se celebra el último viernes de noviembre, pues id aprendiendo que el cuarto jueves, toca pavo. Y nos los venderán cuadrados para que quepan perfectamente en el horno aprovechando al máximo el espacio.

Y para visitar los puestos de Navidad de la Plaza Mayor, que era lo único que me gustaba, tendremos que pedir cita previa por Internet. Y la Gran Vía de Madrid... mejor no os cuento cómo estaba ayer. Qué caramba, sí os lo voy a contar, porque para eso he empezado. Estaba llena de tradición. Una tradición que se nos ha ido de madre, se nos ha desparramado por todas las calles, plazas, portales... poniéndolo todo perdido de vasos de papel, botellas de plástico, otras de cristal rotas, latas de cerveza, envoltorios de Mac Donald's, servilletas del Starbucks... una delicia. 

Lo malo de las tradiciones es que son impuestas y todo el mundo tiene que seguirlas, a diferencia de las costumbres que cada cual tiene las suyas. Yo tengo la costumbre de cagar en pelota, pero no se lo impongo a nadie, sin embargo todos me imponen a mí la tradición de no poder circular por la Gran Vía ciertos días del año.

De todas formas, para que veáis mi buena disposición, os deseo a todos un feliz año nuevo, aunque de nuevo no tenga nada. Besos y abrazos.

sábado, 7 de diciembre de 2024

Peligro: un libro anda suelto

 


Otra historia de Heracles. Ese tipo que cuenta unas historias que sólo se cree su mejor amigo. La de de hoy, no se la puede creer ni él.


AQUÍ

domingo, 1 de diciembre de 2024

Para darse con un canto en los dientes

 





Aquí está el primero de los IN que duran más de tres minutos. Al menos, escuchad los dos primeros minutos y medio, y si no os engancha lo dejáis.


AQUÍ

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Oido al parche

 


La vida cambia, lo he dicho muchas veces y muchas veces esta idea me ha servido de pretexto para escribir un artiblog. También cambian los blogs, pues son parte de la vida y, que duda cabe, también ha cambiado La tertulia perezosa. Ahora en lugar de leerse, se escucha. Se escucha AQUÍ, en el canal Instantes Narrativos.

Instantes Narrativos, es un proyecto, idea de mi amigo Marcos Carrasco, que como ya sabéis, consiste en un espacio en el que combinamos sus imágenes y su música, con mis textos. Hasta la fecha, parece que resulta bastante apreciada la iniciativa y cada vez hay más interesados en sus contenidos.

Nos alegramos y agradecemos la buen acogida. Pero..., todo cambia, tal como decía al principio, y tampoco Instantes Narrativos puede escapar de esta ley universal.

A partir de la próxima entrega, los artículos, reflexiones y cuentos, van a durar más; cerca de los quince minutos. 

Vamos a contar las historias de Heracles. ¿Quién es Heracles? No se trata del héroe mitológico, sino de otro Heracles, un tipo vanidoso, excéntrico, disparatado, bebedor de cerveza y por encima de todas esas cosas, un gran fabulador: le encanta contar historias. 

Sgún su incondicional amigo y compañero de libaciones cerveceras, todas sus historias son auténticas. Yo no estaría tan seguro de su autenticidad, pero en fin. 

Si las escucháis, vosotros mismos podréis decidir si creerlas o no.

La primera de estas historias, aparecerá muy pronto. Esperamos que os gusten.



sábado, 16 de noviembre de 2024

domingo, 10 de noviembre de 2024

Predestinación

 

No todos los bebés traen un pan bajo el brazo cuando nacen; algunos se lo tienen que currar.





VIDEO IN AQUÍ



jueves, 24 de octubre de 2024

A vueltas con Russell (Bertrand, no el yo-yo)


 

Rectificar es de sabios dicen, pero también dicen que no se puede ir a más de 120 por las autopistas, y ya ves el caso que hacemos. Vamos, que rectificar, rectificar, lo que se dice rectificar se lleva muy poco. ¿Será que no hay sabios?




VIDEO IN AQUÍ






lunes, 14 de octubre de 2024

Ya nadie se toma la molestia de llorar. Qué pena.




 ¿Sabes que es el Ruykatsu? Escucha el siguiente IN; seguirás sin saberlo pero lo buscarás en Internet y encontrarás que todo tiene más sentido. 



VIDEO IN AQUÍ




domingo, 13 de octubre de 2024

INSTANTES NARRATIVOS

 




Instantes Narrativos es un canal abierto por el artista, pintor, antiguo compañero creativo en publicidad y muchas cosas más pero sobre todo amigo mío, Marcos Carrasco. Son miniespacios, de tres minutos como máximo, con imágenes realizadas por Marcos y música compuesta también por él mismo.

Mi aportación en este proyecto es el guión y la voz (muchos textos los habréis leído aquí mismo, quién lo haya hecho, en la La tertulia perezosa); luego, él se encarga de lo difícil 

También hemos creado juntos El mundo de Urg, unas tiras cómicas cuyo éxito relativo, quizá demasiado relativo, nos ha proporcionado las satisfacciones justas. Algún día, nos hemos prometido, haremos algo con ese absurdo mundo habitado por personajes egoístas, egocéntricos, brutos, conformistas, sabios,... y un perro. Es decir, un mundo exactamente igual al nuestro.

Os invito a que sigáis, escuchéis y os suscribáis a Instantes Narrativos y me deis vuestra opinión. Lo hacemos para que os guste, aunque no pretendemos gustar a todo el mundo.

LO MEJOR ES QUE HAGÁIS LA PRUEBA CON ALGÚN EPISODIO ELEGIDO AL AZAR. EN EL SIGUIENTE ENLACE.


                                                             AQUÍ  VIDEOS IN
                                         ESPERO QUE OS RECHIFLE











martes, 10 de septiembre de 2024

El dilema de Haddock o El estudiante de Salamanca.

 


Andaba yo pensando en el dilema de Haddock (dormir con la barba por encima de la sábana o por debajo), cuando me he dado cuenta de lo mucho que ha cambiado mi barba a lo largo del tiempo. Y no solo la barba, me dije. Cuando tengo insomnio me da por pensar en tonterías, qué le voy a hacer.

El caso es que últimamente estoy obsesionado con el viejo y pesaroso problema de identidad, y una cosa me ha llevado a otra. He leído hace poco que los caballos tienen consciencia de la existencia de otros caballos pero no la tienen de la suya propia. Es algo así como la cámara subjetiva en el cine: reconoce todo lo que enfoca, pero nunca enfoca al camarógrafo, de modo que es como si no existiera, o le negara la posibilidad de existir. Me pregunto, ¿seré yo un caballo? ¿Un camarógrafo?

Hace mucho, encontré en la hemeroteca algo que llamó mi atención hasta el punto de que no lo olvidaré mientras viva. Voy a hacer un pequeño paréntesis para explicar que hubo un tiempo en que acudir a la hemeroteca era lo normal para consultar noticias del pasado, no como ahora que lo puedes hacer, como todo, sin moverte de delante de tu ordenador. 

Pues bien, recuerdo que estaba haciendo un trabajo de prospección para mi padrino, y mirando periódicos de hace casi un siglo me encontré en la sección de esquelas con una realmente interesante: la mía. Allí estaba, una conmocionada familia pidiendo una oración para la salvación del alma de Leoncio López Álvarez, que murió a los sesenta años de edad en su domicilio tras recibir los santos sacramentos. Su desconsolada viuda, familiares y amigos más cercanos me recordaban con cariño.

Yo entonces frisaría los cuarenta, de modo que enterarme de que llevaba más de cincuenta años muerto, me causó más risa que preocupación. Luego, según me iba acercando a los sesenta, había más preocupación que risa cuando la visión de aquella necrológica acudía a mi mente. Finalmente, tengo que admitir, que una vez rebasada la fatídica edad de mi fallecimiento, solo siento alivio.

¿A qué viene esto? Pues que una vez descartada la posibilidad de que yo sea un caballo o un camarógrafo, solo queda la opción de que yo sea Leoncio López Álvarez, y que perfectamente puedo ser el que lleva muerto ochenta años.

Ya avisé de que cuando tengo insomnio me da por pensar en tonterías.


Leoncio López Álvarez

sábado, 10 de agosto de 2024

Inteligencia artificial faltona.

 


Como sabéis, y si no los sabéis os lo digo ahora mismo, mi amigo, el artista Marcos Carrasco y mi menda, somos conocidísimos youtubers. Vale, somos youtubers (jamás pude imaginar que diría tal cosa de mí mismo) totalmente desconocidos pero con la virtud de la perseverancia. 

Nuestro podcast se llama Instantes Narrativos y  consiste en unos breves videos realizados con imágenes magistralmente generadas por Marcos con sus programas de IA, acompañadas de un texto escrito por mí. Todo esto lo cuento para ponernos en situación sobre la IA. 

Hasta ahora, mi relación con Chat Gpt era de mero observador y mi opinión sobre sus inabarcables posibilidades se limitaba a una aceptación respetuosa y una sincera admiración. Hasta ayer. Hoy pienso que Chat Gpt es un maleducado (o una maleducada, según lo tratemos de una inteligencia o de un chisme vanidoso). Os voy a contar en qué me baso para ponerme tan borde.

Una de las monadas que hace Chat Gpt, es que le muestras una foto y él la describe con todo lujo de detalles, algunos que nadie le ha pedido. Tengo que reconocer que el prodigio es muy llamativo pues sus explicaciones son acertadas, precisas y extremadamente elaboradas.

El caso es que Marcos me hizo una foto bebiendo una cerveza, se la mostró a Chat Gpt y le pidió que explicara qué había delante de sus antenas, o lo que narices tenga esa bestia inmunda para detectar imágenes. ¿Y sabéis qué dijo? Pues dijo lo siguiente: se trata de un hombre mayor, calvo, bebiendo una cerveza... ¿CÓMO QUE UN HOMBRE MAYOR CALVO, PEDAZO DE MICROCHIP ENCAPSULADO EN GADOLINIO Y OTRAS TIERRAS RARAS? 

Lo cierto es que a continuación describió a la perfección todo lo que me rodeaba, incluyendo la marca de la cerveza, la marca de mi camiseta y el estilo de los muebles de la cocina dónde nos encontrábamos. Incluso se atrevió a señalar mi estado de ánimo, todo con un acierto del cien por cien, pero... ¿era necesario hablar de mi edad y de mi prematura calvicie? Vale, quizá no sea prematura, pero eso no es asunto de ninguna chatarra alienígena. 

Hasta que no se me pase el berrinche, no participaré en nuevos episodios de Instantes Narrativos, a no ser que la actitud de nuestro colaborador Chat Gpt, cambie radicalmente y se muestre más respetuoso con los otros miembros del equipo creativo.


AQUÍ ESTÁ EL ENLACE A INSTANTES NARRATIVOS, POR SI OS APETECE ECHARLE UN VISTAZO:     

                                              IN









miércoles, 10 de julio de 2024

Y los metasueños, metasueños son.

 



Observo que cada vez suceden más cosas que tienen algo que ver con la Física Cuántica. Yo, por ejemplo. Aquí donde me veis (o no me veis) soy una pura demostración de las manifestaciones más incomprensibles de la física cuántica, que unas veces se escribe con mayúsculas y otras con minúsculas.

Lo que más me gusta hacer es desdoblarme. Esta noche, por ejemplo, me he desdoblado. Soñaba que estaba dormido, todo muy real, y de repente me veo transitar fuera de mi cuerpo yacente. He salido de él, como una mariposa de la crisálida. Muy bonito, en serio. O como un cosmonauta fuera de la estación espacial unido por un cordón umbilical salvífico. También muy hermoso.

Al verme flotar por encima de mí, he pensado que si yo estaba plácidamente dormido, no iba a hacer la tontería de despertarme, pues conociéndome, sé que eso me molesta mucho. Discretamente me he sentado en el sillón que tengo en el dormitorio procurando no hacer ruido, a ver qué pasaba. 

Tengo que decir, que verme dormir no tiene nada de divertido, así que me he acercado hasta la mesilla de noche y he cogido el libro que dejé ayer a punto de terminar el capítulo dónde el protagonista se va a México con su amante. Un rollo, y me ha vuelto a ocurrir lo que me pasó anoche: me ha entrado un sueño terrible y me he quedado completamente dormido con el libro en las rodillas.

Entonces, me he despertado, pero me he despertado el yo que estaba en la cama; el otro seguía dormido como un angelito con el libro en las rodillas. Y menudo susto me he llevado al ver que había alguien sentado en mi sillón. Cuando por fin puedo abrir totalmente los ojos y enfocar bien la vista, veo que soy yo mismo, lo cual me ha tranquilizado muchísimo. Me he levantado, y con cuidado para no despertarme, he cogido el libro, ese que es un rollo, y lo he vuelto a colocar en la mesilla de noche.

Después me he metido otra vez en la cama con la esperanza de volver a dormirme. Si no consigo dormir ocho horas seguidas, al día siguiente estoy hecho polvo y por la noche tengo pesadillas.


Leoncio López Álvarez

sábado, 11 de mayo de 2024

Ignavum pecus



 

Cuando decimos que la gente es así o asá, nos excluimos sin darnos cuenta de que, a lo mejor, nosotros también somos gente. Quien nos vea un viernes por la tarde cogiendo el número del turnomatic de la pescadería de Carrefour, comentará por lo bajinis: "esto está imposible de gente, mejor vengo otro día". Y se alejará no sin antes mirarnos con superioridad porque él no es gente y por tanto está por encima de hacer colas para comprar una cola de merluza. Yo lo comprendo porque a mí me pasa lo mismo, y si me pasa a mí que soy gente a sus ojos, más le tiene que pasar a él que es gente a los míos, y entre los suyos y los míos, me fío más de los míos.

Gracias a que existe la gente, grupo al que jamás perteneceremos, existen las ideas propias, que son las correctas. Y existen las opiniones, importantísimas para la autoestima, pues mientras vemos que la mayoría de la gente tiene unas opiniones de mierda, nos autocomplacemos al comprobar que las nuestras son las acertadas. Así da gusto.

Ahora está de moda quejarse del turismo, y no me extraña, yo siempre me he quejado. Me he quejado con razón, pues los turistas invaden todo, las terrazas, los restaurantes, los museos, las calles... son una plaga.

 ¿Qué hacía yo en Nueva York, Londres, Paris, Nueva Delhi...? Viajar, lo mío era viajar, y si he subido al último piso del Empire State Building, he visitado el museo de Madame Tussauds, el de Orsay y paseado por los Himalayas, es debido a mi exquisito gusto a la hora de dar destino a mis días de vacaciones. No me voy a quedar en casa, no te fastidia. Pero los turistas siguen siendo una plaga.

¿Qué pasaría si todos fuéramos iguales? Quiero decir idénticos, no iguales porque nos pareciéramos, sino iguales porque fuera imposible diferenciarnos unos de otros. Tan iguales que ninguno de nosotros fuera capaz, al vernos rodeados de otros, de saber exactamente quién de todos éramos nosotros. 

 Pues bien, gracias a que existe la gente, esta situación jamás podrá darse aunque se diera, porque los demás siempre serán gente mientras que nosotros no. Ahí está la diferencia. 

Quizá esa sea la única diferencia. Maldita sea.


Leoncio López Álvarez