sábado, 18 de julio de 2026

El gran partido


  

    Antes de que se juegue el gran partido que va a enfrentar a España contra Argentina, quiero remarcar precisamente eso: que se trata de España contra Argentina. Ya no es simplemente un deporte, un juego, es una batalla dónde habrá un país vencedor y un país vencido. Así es el fútbol, un remedo del enfrentamiento entres dos bandos: Barcelona contra Madrid, Canarias contra Valladolid, Inglaterra contra Escocia.... y en el campeonato mundial, es... la mundial.

    Yo soy un gran aficionado al tenis, y jamás he visto que cuando se enfrentaba Nadal contra Federer los espectadores nos tomáramos el partido como una contienda entre España y Suiza, pero con el fútbol eso sí pasa. El fútbol, por lo que yo puedo observar, apela al sentimiento de tribu de una forma apasionada, por eso es tan apasionado. Sus seguidores realmente sufren cuando pierde su equipo y lo celebran hasta el paroxismo cuando gana. Los más forofos llegan a llorar con la derrota y con la victoria se vuelven locos como si a ellos les afectara realmente en algo. Ese es el secreto del enorme éxito que tiene este deporte (supongo), que trasciende al espectáculo y toca la fibra del honor tribal que hay que defender. Rajoy, no ha podido dejarlo más claro con su racista comentario sobre los jugadores de la selección francesa.

Admitámoslo, un partido de fútbol, o te empapas de ese fervor, o resulta tedioso. Eso sí, como lo sientas como algo tuyo... nada va a resultar tan emocionante.

    Según he escuchado esta tarde, para la final de mañana la entrada tiene un precio que oscila entre los 7.125 € y los 83.639. La exactitud del precio también me ha sorprendido a mí, pero es lo que aparece en la web de Radio Televisión Española (creo que se debe a que el precio no es fijo sino que varía según la demanda. Anda que no son listos). Viendo las dimensiones del estadio dónde se va a celebrar la final, cabe esperar que desde la localidad de 7.125 €, si el espectador quiere ver el partido en detalle, más vale que se lleve una televisión portátil o lo siga por su teléfono móvil. Y ya no quedan entradas, se han agotado todas. 

    Otro dato interesante: según Bloomberg Intelligence, la FIFA obtendrá 9.000 millones de dólares en ingresos por esta copa de fútbol, lo que representa un incremento superior al 40% respecto al récord anterior de 6.300 millones registrado en el mundial de Qatar de 2.022.

    El fútbol cada vez  mueve más pasta. Sus organizadores y empresarios saben que el aficionado está dispuesto a todo porque la pasión es lo que tiene, que no entiende de razones, y van a seguir explotando esa mina con variadas estrategias. 

    Por ejemplo, esas pausas de hidratación, innovación de este mundial, que nos parecen tan humanas para evitar que los deportistas no se mueran en mitad del campo, están pensadas únicamente para poner anuncios de televisión que se pagan a precio de oro. 

     La presión que hay en los medios con noticias de fútbol hoy día llega a ser abrumadora; los que disfrutan con el fútbol no lo notan, pero yo siento que alguien está intentando por todos los medios que yo me sienta interesado por el fútbol. Me levanto con noticas de fútbol y sigo así todo el día, machacado por radio, televisión y prensa, hasta que por la noche me meto en la cama y ahí siguen, intentado que me aficione.  Los que hayan leído Trampa 22 de Joseph Heller me entenderán cuando digo que me siento como su protagonista, Yosariam, que está convencido de que  lo único que quieren los alemanes es matarlo a él. Y no le falta razón, eso es exactamente lo que querían los alemanes, matarlo a él y a todos los pilotos de bombarderos, pero claro, él veía el fenómeno desde su única perspectiva.

    En fin, estoy seguro de que mañana veré el partido y eso de que gane el mejor, nada: espero de corazón que  gane España y si es por goleada, mejor. Disfrutad del partido.











2 comentarios:

  1. Todos los deportes de equipo son un simulacro de la guerra, así como los deportes individuales son simulacros de los duelos. Incluso el atletismo, tan puro él, está relacionado con lo bélico. ¿O es que creemos que los lanzamientos de jabalina, disco o martillo surgieron para ver quién llega más lejos? Bueno, sí, para ver quién llega más lejos a la hora de atravesar o romperle la cabeza al enemigo. Incluso la prueba reina, la Maratón, está relacionada con una batalla (curiosamente, la batalla de Maratón). ¿Y qué decir de deportes como el tiro, con arco o armas de fuego, y de todas las variedades de lucha, desde el boxeo hasta el judo, pasando por la lucha canaria? Ah, y cuando Nadal ganaba un gran premio, o cuando ahora lo hace Alcaraz, toda España vibraba y vibra de alegría patria siguiendo impulsos nacionalistas. Pero igual que el tenis es una versión incruenta del duelo, o el fútbol de la guerra, el nacionalismo que despiertan es un nacionalismo de andar por casa, pequeñito. Y yo me alegro mucho de vivir en una sociedad que ha reconvertido sus instintos bélicos en simulacros, y su xenofobia en un juego. Por eso, allí donde otros ven barbarie en el fútbol, yo veo civilización. Cierto es que en nombre del fútbol se han producido disturbios, incluso asesinatos, pero eso no tiene que ver con el deporte, sino con las masas, porque en las masas se refugian los fanáticos y los violentos. En fin, ya es el día después y la selección española ha ganado el Mundial de Fútbol. Todo el mundo está más contento hoy en España, y yo me alegro. Además, sé que no te gusta el fútbol, pero ayer viste el partido y estoy seguro de que en el fondo también te alegraste con el gol de Ferrán Torres, aunque probablemente no te acuerdas de cómo se llama ese jugador, igual que es probable que no te acuerdes de que fue Iniesta quien marcó el gol del triunfo hace 16 años. Pero te alegraste igual. Y es normal y bueno que te alegres, porque eres humano; lo malo sería que no lo hicieras, porque entonces serías otra clase de fanático. Y no lo eres.

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    1. Efectivamente, querido César, has acertado en todo. Al principio, porque esa es mi tesis extendida a los deportes individuales, y al final porque no tenía ni idea del nombre del que marcó el gol de España pero aún estoy dando botes de alegría. Solo te has podido equivocar en una cosa: ¿seguro que soy humano? ;-))

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