Dicen que la gran diferencia entre humanos y resto de animales, es que nosotros (yo soy humano) somos sabedores del final que nos espera. Pues yo no me lo creo. Bueno, me creo la mitad, y de la otra mitad, me creo una quinta parte. Es decir, que del total me creo tres quintas partes; algo es algo. Me explicaré:
La mitad que me creo es que el resto de animales ignora que la muerte les va a llegar tanto si son cazados, como si no lo son. No saben que de nada les sirve escapar siempre de sus depredadores, porque aún en ese caso de extremada combinación de habilidad y suerte, la palmarán. Este es un ejemplo en que la ignorancia tiene más ventajas que el conocimiento, y no es el único.
De la otra mitad de la propuesta, que los humanos sí somos conscientes del final que nos espera, solo me creo una quinta parte. He dicho, y digo bien. Y para que se entienda mejor, ahora lo voy a decir de otra forma: durante las primeras cuatro quintas partes de nuestra vida, es decir, hasta que solo nos queda una quinta parte, somos totalmente inconscientes de que la muerte nos va a llegar en algún momento. Actuamos como si fuéramos a permanecer vivos toda nuestra vida, lo cual es correcto, la equivocación está en que pensamos que nuestra vida no tendrá fin. Esa convicción nos pone a salvo de sufrimientos innecesarios, impregnando a toda la humanidad de un estoicismo colectivo, que siempre viene bien, aunque solo dure cuatro quintas partes de nuestras vidas.
Nos damos cuenta de que hemos vivido equivocados cuando solo nos queda una quinta parte de vida (más o menos, esto depende de cada cual). Ahí, cuando ya vemos el final del recorrido cerca de nosotros, es cuando de repente decimos: coño, que me voy a morir en los próximos años.
Da igual que te encuentres fenomenal de salud, en ese momento sabes que es verdad, que eso que decían de la inexorabilidad de la vida, se cumple. Chungo.
Algunos llaman a esta inevitabilidad, ley de vida, y vuelve a ser mentira. No es una ley, ni de vida ni de narices, pues yo estoy dispuesto a quebrantar cualquier ley con tal de seguir vivo, y aquí no hay nada que hacer. Muy chungo.
Algo me dice que volveré a hablar sobre este espinoso asunto, porque algo me dice que he entrado en esa reveladora quinta parte de la vida. Extremadamente chungo.

Muchas gracias por tu atinado comentario. Me encanta esa posibilidad de que seamos conscientes de manera inconsciente. Con tu permiso, me lo quedo.
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