Mi preparador nacional de tenis me está enseñando a hacer malabares con tres pelotas (en tenis decimos bolas) con el fin de mejorar la coordinación. Es un lío, en serio. Parece sencillo pero es endiabladamente complicado. Me parece que con esto me va a pasar lo mismo que con el inglés, jamás lo dominaré.
Lo cierto es que me vendría fenomenal tener mejor coordinación, no solo para responder con rapidez cualquier paralelo que me lancen a traición, también a la hora de comer un estofado de carne con patatas. No trato de hacerme el gracioso, es que me muerdo la lengua muy a menudo.
No nos damos cuenta, pero el hecho de comer sin comernos a nosotros mismos, es muy meritorio y sorprendente. Masticamos a un ritmo, tan rápido como decidido, a veces muy rápido y muy decidido apremiados por el ansia, sin ser conscientes del peligro que corremos.
Por lo visto, unos de los músculos más formidables que tenemos son los que accionan la mandíbula. Si atamos, ya sé que no es fácil imaginarlo, sesenta kilos a nuestra mandíbula con la boca abierta, seríamos capaces de cerrarla sin apenas esfuerzo. Levantamos mucho más peso, con solo cerrar la boca, que con los biceps. Esta imagen es una metáfora del poder del silencio y una descripción de la fuerza que tienen nuestros maseteros por no hablar de lo que hacen el pterigoideo medial y el interno.
Ahora imaginemos que nos encontramos en medio de esa masticación enloquecida, accionada por unos músculos poderosísimos sin posibilidad de frenarlos, y tenemos que distribuir trozos de patata, carne, y otras mercancías para que sean trituradas entre las afiladas muelas. Muy peligroso, se necesitan nervios de acero, una agilidad impresionante y una coordinación sobrehumana. Cualquier error en el cálculo supone un desenlace fatal. Pues eso es exactamente lo que hace nuestra lengua. La mía menos, pues no paro de morderme mientras como.
Tengo la lengua llena de cicatrices y los carrillos internos todos mordisqueados. Un auténtico desastre. Seguiré practicando los malabares a ver si de verdad mejora mi coordinación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario