viernes, 26 de diciembre de 2025

Parvitas hominis


     


  La humanidad ha sufrido dos grandes ultrajes a lo largo de su historia. El primero fue cuando la física renacentista demostró que la Tierra no era el centro del universo, ni siquiera el centro del sistema solar. Después llegó Darwin y puso al hombre en su sitio, al lado del mandril y de la zarigüeya: un producto más de la evolución animal.

    Pero ahí no acabaron los disgustos para el pobre Hombre. Luego llegó Sigmund Freud y asestó otro golpe a los que aún, convencidos de su superioridad emanada de ser la criatura elegida por Dios, esgrimían su libertad como bien inigualable. Pues... tampoco. 

    Resulta que el psicoanálisis dejó al descubierto que ni siquiera somos dueños de nosotros mismos. Freud descubrió el subconsciente y la consecuencia de tenerlo, que significa que de libres, nada monada, ya que por encima, o por debajo, o por detrás de la voluntad del consciente, se esconden los condicionantes que impone el subconsciente. 

    La mayor parte de las veces actuamos movidos por fuerzas que ni siquiera sospechamos que tenemos y que además son determinantes. Hay fuerzas inconscientes y. subconscientes que escapan de nuestro dominio. Muchas se han formado en la niñez, cuando nadie miraba, pero ahí quedan. 

    Esta tontería que tenía el Hombre con ser perfecto, es comprensible. ¿Cómo no iba a ser superior si había sido creado por Dios a su imagen y semejanza? Una vez más, la realidad se impone, incluso a Dios bendito. 

    Casandro le recordaba a Alejandro Magno que era mortal, y que después de sus hazañas y conquistas moriría como todos. Para dejar las cosas claras, según algunas teorías,  se lo cargó. Este desenlace no es unánime, pero de que murió no queda ninguna duda.

    ¿A qué viene todo este rollo? Pues no sé, puede ser que la Navidad es un buen momento para la humildad, y este año me veo yo muy navideño. Hasta he comprado turrón, algo que no había hecho jamás.







domingo, 21 de diciembre de 2025

Magia potagia


     


El mayor topicazo de las navidades, es, precisamente, hablar de todos los tópicos que acompañan a estas fiestas. Es una especie de metatópico. Podemos leer una noticia sobre un concurso de belenes, y en la página siguiente, un artículo que expresa el hartazgo de belenes, villancicos y turrones, aunque luego, todos acabamos comiendo roscón de reyes. Y uvas, con el consabido arranque de ingenio alegrándonos de que no sean melones o cocos. Es imposible escapar de los tópicos y también de quienes insisten en señalar amargamente su empacho por volver a sufrirlos, cayendo ellos mismos en otro tópico igual de coñazo.

    Pero... hay algo que flota por encima de toda esa salsa en la que chapoteamos, queramos o no chapotear, cuando llega la Navidad. Inatacable, irreprochable, fuera de toda crítica, respetada por todos y desapercibida por casi todos.

    Voy a dejaros unos segundos para que busquéis  en vuestros pensamientos y en todas las sensaciones que os provocan las navidades, para ver si coincidimos en qué puede ser eso que está por encima de la mera celebración de una determinada fecha.

    Obviamente no tenemos por qué estar de acuerdo, se trata de una  percepción y las percepciones pasan por diferentes filtros que cada uno pone antes de que el estímulo llegue a su consciente y saque sus conclusiones.

    En mi caso, ese algo supranavideño,  es la ilusión que mantienen los niños, discretamente durante todo el tiempo que duran las celebraciones, y explosivamente en momentos puntuales. Y solo por eso merecen la pena.

    Esta mañana hemos estado un grupo de magos haciendo magia solo para niños en una parroquia de la Vaguada, y según iban entrando los niños, ante la vista de la decoración, los dulces, las mesas donde estábamos sentados los magos... desprendían una nube invisible de felicidad de la que era imposible mantenerse ajeno. 

    Si no estáis de acuerdo, no pasa nada y si coincidís, ¡felices fiestas! y que la ilusión os siga acompañando siempre.





miércoles, 17 de diciembre de 2025

Silencio, se ruega

     




  Hay preguntas que no tienen respuesta; por ejemplo, por qué la FIFA se ha inventado un premio, el Premio de la Paz, para dárselo a Trump. Se lo ha entregado en el sorteo de grupos para el Mundial del 2026. Todo de una lógica sin fisuras.

    Sobre este personaje, Trump, hay muchísimas preguntas sin respuesta y la mayoría de las veces es porque quienes podrían responder, prefieren callar. El silencio es la prueba más sonora del sometimiento. Los empleados atemorizados por las injusticias del malévolo jefe, callan, igual que las mujeres sumisas ante la agresiva actitud de sus maridos maltratadores. Hasta que un día, hartas, y hartos, deciden alzar la voz y entonces... lo pagan caro.

    Es terrible que esto le ocurra a un padre de familia cuyo sustento depende de su trabajo, o a una mujer que se juega la vida si alza la voz, pero terrible, además de incomprensible, es que lo mismo le ocurra a un continente, y aún más, a un planeta. 

    Cuando alguien se pregunta cómo es posible tanta pasividad, tanta callada sumisión, tanto oneroso silencio, se encuentra con que no hay respuesta y sin respuestas no hay razones.

    Edmund Burke fue un escritor, político y filósofo irlandés, conservador liberal del siglo XVIII, que es conocido por su acertada frase que más tarde inspiró a Martin Luther King, y ya de paso, también a mí. Burke dijo: "para que el mal triunfe solo se necesita que los buenos no hagan nada". Luther King dijo:"no me estremece la maldad de los malos sino la indiferencia de los buenos". Y finalmente yo digo: "¿qué cojones tiene que hacer Trump para que Europa, la OTAN o el sursuncorda, le diga que se está pasando y que ni una más?

    Lo malo, es que al amparo de la impunidad de Trump, actúa una legión de segundones animados por su éxito.  

    Y el silencio de los corderos ahí sigue, extendiéndose como el culantrillo sin que nadie diga ni mú.



    

martes, 16 de diciembre de 2025

DE PAÑUELOS Y DE MOCOS

     




    Todos hemos dicho alguna vez "el mundo es un pañuelo", y es una verdad científicamente comprobable. Está respaldada por la teoría de los Seis Grados de Separación, que postula que cualquier persona del mundo puede estar conectada con cualquier otra a través de una cadena de no más de cinco intermediarios (es decir, seis enlaces en total).    

    Si no te lo crees, echa cuentas: si de media cada persona conoce a unas cien personas, la red crece exponencialmente, 100 X 100 = 10.000, y así sucesivamente, hasta que en seis enlaces se supera la población mundial.

    Esta teoría quedó confirmada por el psicólogo Stanley Lilgram a través de un experimento que podéis ver en Internet y así me ahorro explicarlo. A lo que voy, es a otra cosa.

    Esto significa que en seis pasos, como mucho, podemos conectar con Trump, con Putin o con la madre que los parió. ¿No es maravilloso?

    Animo a que todos mandemos un mensaje, cada cual a quién considere más oportuno, poniéndolo a parir. Pronto, según esta teoría, llegará a sus oídos. 

    Por supuesto, el mensaje también puede ser de felicitación, la teoría de los Seis Grados de Separación se cumple independientemente de lo que queramos decir, pero hombre... yo creo que tiene mucha más gracias aprovechar la ciencia para ciscarnos en un capullo que para darle palmaditas en la espalda. Para eso ya tiene a sus cien contactos directos.








  

domingo, 14 de diciembre de 2025

Chungo



Dicen que la gran diferencia entre humanos y resto de animales, es que nosotros (yo soy humano) somos sabedores del final que nos espera. Pues yo no me lo creo. Bueno, me creo la mitad, y de la otra mitad, me creo una quinta parte. Es decir, que del total me creo tres quintas partes; algo es algo. Me explicaré:

La mitad que me creo es que el resto de animales ignora que la muerte les va a llegar tanto si son cazados, como si no lo son. No saben que de nada les sirve escapar siempre de sus depredadores, porque aún en ese caso de extremada combinación de habilidad y suerte, la palmarán. Este es un ejemplo en que la ignorancia tiene más ventajas que el conocimiento, y no es el único.

De la otra mitad de la propuesta, que los humanos sí somos conscientes del final que nos espera, solo me creo una quinta parte. He dicho, y digo bien. Y para que se entienda mejor, ahora lo voy a decir de otra forma: durante las primeras cuatro quintas partes de nuestra vida, es decir, hasta que solo nos queda una quinta parte, somos totalmente inconscientes de que la muerte nos va a llegar en algún momento. Actuamos como si fuéramos a permanecer vivos toda nuestra vida, lo cual es correcto, la equivocación está en que pensamos que nuestra vida no tendrá fin. Esa convicción nos pone a salvo de sufrimientos innecesarios, impregnando a toda la humanidad de un estoicismo colectivo, que siempre viene bien, aunque solo dure cuatro quintas partes de nuestras vidas.

Nos damos cuenta de que hemos vivido equivocados cuando solo nos queda una quinta parte de vida (más o menos, esto depende de cada cual). Ahí, cuando ya vemos el final del recorrido cerca de nosotros, es cuando de repente decimos: coño, que me voy a morir en los próximos años. 

Da igual que te encuentres fenomenal de salud, en ese momento sabes que  es verdad, que eso que decían  de la inexorabilidad de la vida, se cumple. Chungo.

Algunos llaman a esta inevitabilidad, ley de vida, y vuelve a ser mentira. No es una ley, ni de vida ni de narices, pues yo estoy dispuesto a quebrantar cualquier ley con tal de seguir vivo, y aquí no hay nada que hacer. Muy chungo.

Algo me dice que volveré a hablar sobre este espinoso asunto, porque algo me dice que he entrado en esa reveladora quinta parte de la vida. Extremadamente chungo. 





jueves, 4 de diciembre de 2025

Las maravillas del cuerpo inhumano

 


El otro día me encontré con una amiga a la que hacía tiempo que no veía. Me comentó algo que no tenía ni idea de que pudiera suceder. Por lo visto su tiroides había desaparecido. Así, ¡plas! ¡Ya no tengo tiroides!

 Lo normal, me dijo, es que tengamos un tiroides, de tamaño medio, de unos cinco centímetros por lóbulo, y por lo visto tenemos dos lóbulos. Estábamos hablando de un chisme (no sé cómo llamarlo ni si tiene la categoría para ser un órgano) de buen tamaño, de modo que su desaparición tiene que dejar un hueco considerable.

Después de recordar tiempos pasados comunes y amistades compartidas nos despedimos. Yo procuré, por delicadeza,  no mirar el hueco dónde antes estuvo su tiroides y como no tengo ni idea de dónde situarlo, me despedí de ella sin mirarla. 

Me quedé un buen rato mirando una farola sin quitarme de la cabeza la idea de que se pueda vivir con un tiroides que no tienes. Consulté en mi teléfono móvil para confirmar la información recibida, y efectivamente, existe una enfermedad en que el tiroides va menguando y puede ocurrir que lo haga hasta su desaparición. En estos casos sus funciones son realizadas por medicamentos que hay que tomar regularmente. Vale, pero el caso es que puedes llevar una vida perfectamente normal destiroideado. Entonces se me ocurrió la tontería del día. Todos los días se me ocurre una. 

Pensé en Putin, en Trump y su corte palaciega, en el de El Salvador..., pensé en Netanyahu y pensé que a todos ellos les pasaba algo parecido a lo de mi amiga. Pero su problema no estaba en el tiroides. A ellos, con el paso de los años, les había desparecido por completo el corazón. 

Un hecho sorprendente, sí, pero real. Se puede llevar una vida perfectamente normal, como los casos mencionados demuestran, careciendo de corazón. Como si fuera un simple tiroides. Y ni siquiera es necesario tomar ninguna pastilla para sobrevivir.

Otra maravilla más del cuerpo, en este caso, inhumano. 




miércoles, 26 de noviembre de 2025

Soliloquios, no es cosa de loquios

 




Eso de hablar solo está pero que muy bien. Pero ojo, digo hablar, no vale decirse cosas a uno mismo sin pronunciar palabra; eso lo hace cualquiera, se llama pensar, y como ya sabemos, no sirve para nada. 

Para hablar solo, hay que poner buena voz, aunque no se tenga. Lo primero es causar sensación de seguridad a nuestro interlocutor, y si se trata de nosotros mismos, con más razón. Por eso es importante hablarnos luciendo todas nuestras habilidades retóricas, buena pronunciación, tono ajustado, volumen controlado y en una palabra, excelente prosodia. La prosodia es algo que no se cultiva demasiado que digamos, y es una pena. Debería enseñarse en los colegios, como la filosofía, que por lo visto, tampoco se enseña. Al final los niños no van a aprender nada y los suspenderán en todo, con razón.

Dicen que hablando se entiende la gente, pero aquí no se entiende ni Dios. ¿Por qué? Porque no hablan. Y para hablar los unos con los otros, lo mejor es empezar hablando cada cual con uno mismo. Es difícil, muy difícil, que en estas prácticas en solitario, uno falte el respeto a su interlocutor, porque sería tanto como faltarse el respeto a sí mismo, y eso es una idiotez muy grande.

Entonces, una vez que todos hemos aprendido a hablar con nosotros mismos, de forma educada y guardando siempre las formas, ya podemos lanzarnos al mundo exterior y hablar con todo quisqui. Esto es como la magia. Yo es que soy mago, aunque no lo parezca, y siempre siempre practico el juego que más ilusión me hace (en el sentido estricto) cien veces antes de hacerlo ante el público. Es la única forma que conozco de asegurar que me va a salir bien y así evito hacer el ridículo.

Pues eso, hay mucho bocazas que se nota que jamás ha hablado solo, y cuando lo hace con los demás, hace el ridículo. Una lástima.









domingo, 9 de noviembre de 2025

De la Almudena (la Virgen)



 

Hoy es el día de la Almudena, patrona de Madrid, y se celebra mañana además de hoy, por aquello de que se celebra mejor sin ir a trabajar.

Últimamente, y quizá como consecuencia de los años acumulados a mis espaldas, me he vuelto tremendamente utilitarista. Ojo, utilitarismo bien entendido, que es ajeno al egoísmo y tiene más que ver con la filosofía. Yo soy así.

Sea como fuere, como buen utilitarista, me pregunto para qué sirve una patrona (o un patrón, en el sentido de santo titular de un lugar). La respuesta está en la propia definición de santo patrón (o santa patrona, que en estos casos el papel lo cubre una virgen que es más que santa). Es decir, su papel es el de protector de la ciudad que patroniza.
Pues ahí va, como protectora de Madrid, le voy a pedir a mi patrona unas cuantas cosas:

-Qué las calles estén más limpias, porque lo que es ahora, su limpieza deja mucho que desear.

- Que se cumpla la ley sobre los pisos turísticos, porque lo que es ahora, proliferan los ilegales (más de 15.000 que se dice pronto).

- Que deje de ser una ciudad tan ruidosa, sobre todo en los lugares con terrazas, es decir, la totalidad de las calles de Madrid, porque lo que es ahora, los vecinos se dejan una pasta en benzodiazepinas y otras sustancias malísimas, para poder dormir.

-Que no se acometan todas las obras al mismo tiempo, y las que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha paralizado, se respete su decisión en lugar de apelar y apelar con el consiguiente estancamiento y eternización de las molestias.

-Que se tenga en cuenta la opinión de los vecinos a la hora de organizar conciertos, carreras de coches F1, mascletás, de profunda tradición local (Localidad Valencia) y otras monsergas.

-Sea más tolerante y menos paleta.

-Que las aceras vuelvan a ser lugares para pasear, porque lo que es ahora, son lugares para tomar una caña y unos pinchos, en general, espantosos.

-Dejen de hacer tonterías en la Puerta del Sol.

-Funcione correctamente el trasporte público. O al menos, no tan deficientemente.

... seguiría enumerando mis peticiones, pero todas se pueden resumir en una sola: yo pediría a la patrona protectora de Madrid, otro alcalde.

Prometo una ofrenda floral que llevaré devotamente a la explanada de la Catedral de la Almudena, su Catedral, de cumplirse buena parte de mis súplicas.
Amén.







viernes, 24 de octubre de 2025

A principios de año

   



No entiendo por qué los años empiezan el uno de enero en lugar de hacerlo el uno de octubre. O ya puestos, el tres de octubre, que era cuando empezaban las clases en el colegio. Todos los de mi generación fijamos como origen de las actividades anuales en el uno de octubre. O el tres. También las editoriales, que es el momento en que lanzan sus revistas coleccionables, o eso hacían cuando había kioscos. Pero me da igual, la cosa no va de eso, sino de esto otro:

   Todos los años, a principios, es decir el uno de octubre o el tres, es cuando me hago mis chequeos de salud. Análisis y esas cosas en las que no voy a profundizar. Por lo visto no soy el único, según me dijo una enfermera mientras me sacaba sangre como para hacer un kilo de morcillas. En estas fechas de inicio del año, es cuando nos acordamos de que tenemos cuerpo y que conviene mirarse los niveles de todo lo que le hace funcionar correctamente. Luego, con los resultados, vas a los especialistas y resulta que no hay fechas por los mismos motivos. Peo me da igual, la cosa tampoco va de eso, sino de esto otro:

   Este año, a principios, como todos los anteriores, cumplí con el ritual descrito y ya me han dado los resultados. Tengo todo, absolutamente todo, con unos niveles de máxima perfección. No sólo no tengo nada por lo que preocuparme, sino que mis resultados son para felicitarme efusivamente por tener semejante cuerpo. Tan solo, en uno de los informes, al final, aparece una nota discordante con el resto. Cito textualmente: Se recomienda vigilar la ingesta de grasas saturadas, dado que su consumo excesivo podría resultar contraproducente en individuos muy jóvenes

   Tengo que añadir que el documento viene encabezado por el nombre del paciente. Pertenece a Ana María Morales. Vale, no soy yo, y con tanto ajetreo en estas épocas del año, es fácil que se produzca un error, pero me da exactamente igual. Me lo quedo como mío. Eso sí, procuraré tener cuidado con la ingesta de grasas saturadas.



lunes, 13 de octubre de 2025

Intimidades

   Hacía tiempo que Marcos y yo no hacíamos un nuevo IN hasta que la semana pasada volvimos a la vieja costumbre animados por fieles seguidores.



  En esta ocasión merece la pena ver el trabajo de formación de uno de los dibujos de Marcos desde cero. Es una gloria verlo. No seáis perezosos y miradlo, merece la pena.


ESCUCHADLO Y CONTEMPLADLO AQUÍ











lunes, 14 de julio de 2025

El perro que dijo miau

 



Supongo que alguno de vosotros, queridos lectores de La tertulia perezosa, se ha dado cuenta de que aquí, a la derecha, en la columna dónde aparecen mis libros, hay uno nuevo. Ahora es imposible no fijarse, de modo que ya sabéis todos que existe un nuevo libro, que se llama El perro que dijo miau, y que pertenece al género de literatura infantil.

El  protagonista se llama César y es un perro, como mi gran amigo a quién está dedicado el libro. No, mi amigo no es un perro, pero se llama César y está dedicado a él, porque sin él, ese libro no estaría ahí arriba, dónde lo veis ahora. 

El libro existe por César; por César amigo, no por César perro, aunque también.  Y por Bufón, el otro protagonista de la historia. Estará a la venta en septiembre y de momento me ha hecho muy feliz a mí. Y a César, tanto amigo como perro. Dentro de un par de meses, también hará felices a todos sus jóvenes lectores. Estamos todos seguros, César, César, Bufón y yo.














lunes, 12 de mayo de 2025

El apagón y otras celebridades.





El apagón que hemos vivido hace nada, a mí por lo menos, me ha hecho pensar sobre la vida y también sobre Víctor Hugo.

Empezaré diciendo por qué me ha hecho pensar sobre la vida y lo de Victor Hugo lo dejo para el final.

Hace mucho tiempo leí que para medir cuán avanzada era una civilización, había que fijarse en la energía que necesitaba para mantenerse en funcionamiento. Esa definición no encajaba con mi forma de ver las cosas, pero yo no había escrito el artículo, de modo que no tenía por qué coincidir con el autor. 

Seguí leyendo pues tengo como norma leer opiniones contrarias a las mías, para llegado el caso, reírme de ellas o tenerlas en cuenta. Ambas opciones muy aprovechables. 

Pero no me reí en absoluto. Decía que nuestra actual civilización en un solo día consumía la misma cantidad de energía que el Imperio Romano en toda su historia. Lo que no recuerdo es si incluía también el Imperio Romano de Oriente que permaneció hasta 1453. Pero da igual, para captar la idea, sirve perfectamente.

Ahora voy más lejos. La energía que consume cualquier animal, es utilizada íntegramente en mantenerse con vida. Nosotros también. Creamos energía para consumirla y su consumo nos permite vivir según nuestras necesidades. Si nos falla esa energía, ya no podemos mantener esa vida; morimos bien muertos... aunque podamos resucitar en otra vida. Sí, en otra que no tiene nada que ver con la que teníamos, una muy distinta. Una vida que ni nos atrevemos a imaginar cómo sería, pero sabemos que íbamos a sufrir muchísimo, de eso no cabe ninguna duda. 

Una vez más se hace cierta la frase, "en la grandeza se esconde la miseria", pues en la gran vida que nos damos, con nuestros trenes de alta velocidad, aviones, ordenadores y teléfonos que sustituyen a nuestros cerebros,  aire acondicionado para que no se sobrecalienten, esprimelimones eléctricos, que ya me contarás tú, y cualquier cosa que veas a tu alrededor... Todo eso es nuestra mayor debilidad. Es nuestro punto débil. Una patada ahí mismo y caeremos fulminados retorcidos por el dolor. No es necesario explicar más la analogía.

Y lo que hemos vivido hace un par de días no ha sido un apagón, más bien ha sido un apaguín. Ná, no ha sido ná. Ni ha dado tiempo a que se descongelen los canelones listos para calentar en el microondas que teníamos para no cocinar el domingo.

En fin, ya solo queda lo de Víctor Hugo.

 Victor Hugo decía que la felicidad es un relámpago entre dos eternidades de oscuridad. Algunos piensan que esa es la definición perfecta para el orgasmo, pero esa es otra cuestión en la que prefiero no entrar. Ya hablaremos en otro momento de los orgasmos y de cómo iluminan la vida.



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domingo, 4 de mayo de 2025

Todo dentro de un desorden



Tengo que confesar que soy un desordenado de tomo y lomo.¿Estoy contento con mi actitud desordenada? Pues sí y no. Me gusta el desorden pero admiro el orden. Me gusta lo que tengo y admiro lo que no tengo. Por esta razón, después de ver el despacho de un amigo mío, que lo tenía todo muy ordenadito, me entraron unas ganas irresistibles de ordenar yo el mío. Pura envidia. Y así hice. 

Cuando llegué a mi casa estuve más de cuatro horas, imagínense cómo estaba, poniendo orden en el desbarajuste. Hasta limpié el polvo de las estanterías, algo extremadamente tedioso. Al final, me senté satisfecho a ver el resultado. Me quedé impresionado, mi despacho estaba irreconocible. Pues qué bien, me dije. Y me fui a la cocina a tomarme un vino blanco, me lo había ganado.

Tengo que decir que el resultado me gustó tanto que en los siguientes días fui extremadamente cuidadoso en mantener el orden que tanto esfuerzo me había costado conseguir. Pero algo terrible ocurrió: a la semana siguiente todo estaba nuevamente desordenado. 

Me pregunté extrañado cómo había sido posible, si mi empeño en mantener el orden no había disminuido. Lo volví a ordenar, pero el fenómeno se repitió y por la mañana, todo volvía a estar manga por hombro. Entonces hice algo realmente heroico: puse de nuevo cada cosa en sus sitio, expresión que siempre he odiado pues no creo que las cosas tengan un único sitio. Y volvió a suceder: todo desordenado una vez más. 

Lo volví a ordenar, no me iba a dar por vencido, pero en esta ocasión, me escondí detrás del sillón a ver qué pasaba, quería descubrir por qué diablos mi despacho no podía mantenerse en orden. 

Lo que vi, era justo lo que me imaginaba. Misteriosamente,  sobre mi mesa de trabajo, empezaron a aparecer cosas que antes no estaban allí. Un montón de libros salieron de las estanterías y se repartieron por diferentes lugares: encima del sillón en el que yo estaba escondido, casi me ven; al lado del ordenador, sobre un cajón gitano que tengo, encima del aire acondicionado, en el suelo, detrás de la puerta, sobre mi teclado Yamaha... luego se abrió el armario y empezaron a salir objetos de todo tipo, barajas de cartas, tinteros, cinta americana, una grapadora, mis gafas de realidad virtual, dos giróscopos... cada cosa se iba colocando donde mejor le parecía, y mientras mi despacho se llenaba, yo me vaciaba de toda esperanza de ser una persona ordenada.

Al final mi despacho volvía estar como siempre. Un desastre. Pero al menos ya sabía por qué.









domingo, 27 de abril de 2025

Tus familiares y amigos...



Se ha muerto el papa Francisco, por si no lo sabíais. Yo me enteré nada más ocurrir el triste suceso. Antes, cuando yo era insolentemente joven, los papas no se morían; en general no se moría nadie o muy poca gente. A medida que pasa el tiempo y me arrastra a mí en su viaje, se van muriendo más personas. Cuanto mayor me hago, más muertes ocurren a mi alrededor. Curioso. Antes, ni me enteraba.

En fin, ese no es el fondo del asunto, sino una observación tangencial mientras pensaba sobre la muerte del papa Francisco, que es de lo que va la cosa.

Ya sabemos que Francisco no tenía hijos, pero eso no significa que no tuviera una familia. Fueron cuatro hermanos de los que aún vive un hermana, y también tiene sobrinos. Probablemente tenga primos, amigos, incluso vive una exnovía de antes de hacerse cura. Es decir, menos hijos, tiene personas próximas como cualquier cristiano.

Vale, ahora pónganse en el lugar de cualquiera de esas personas cercanas al fallecido papa y decide ir al entierro de su tío, primo o amigo, como es natural. ¿Qué se va a encontrar? Le tocará asistir a los responsos, o lo que sea, de su ser querido, al fondo de la iglesia, eso si le dejan. 

Ayer vimos que las primeras filas estaban ocupadas por personas que le han visto una vez en su vida, algunas ni eso, y otras totalmente desconocidas.  En el primer banco, reservado en cualquier entierro a la familia más cercana, estaba nada menos que Milei, por ser el presidente de su país natal. Recordemos que Milei se refirió a Francisco como "el imbécil que está en Roma" y aseguró con esa firmeza temeraria que lo caracteriza, que "era el representante del maligno en la tierra". Un poco más atrás, se encontraba Trump, otro de sus grandísimos amigos. No te fastidia. Y usted, que es su primo o su sobrino, al lado de la puerta de salida de la iglesia. Por delante estaban los representantes de 148 países y cincuenta jefes de estado, alguno, insisto, que no lo había visto en su vida, y otros que preferían verlo así, mejor que vivo.

Esto sin contar que durante los días anteriores desfilaron delante del cuerpo yaciente 250.000 personas con su devoción, y ya que estaban, también con su teléfono móvil listo para sacarse un selfie en el que saliera claramente el cadáver por algún lado.

¿Y si hubieran querido incineración en lugar de entierro? Pues tampoco.

Lo dicho, mejor así, que los papas no tengan hijos. A lo mejor, es por esto que acabo de contar.











viernes, 25 de abril de 2025

Toma regalo





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martes, 22 de abril de 2025

Una historia única

 


Yo tenía un amigo que en medio de una borrachera me confesó que su madre era muy fea. La declaración me dejó sin saber qué contestar. ¿Qué le podía decir? Darle la razón no me parecía correcto, sobre todo porque yo no conocía a la señora en cuestión, pero llevarle la contraria, por idéntico motivo, lo veía fuera de lugar. De modo que fingí no haberlo escuchado. Pero él insistió, los borrachos son tenaces.

    -Mi madre es muy fea -me dijo mirándome directamente a los ojos para asegurarse de que lo había oído perfectamente. Me encontré sin escapatoria.

    -Fíjate, no lo sabía -contesté consciente de que era una mierda de contestación.

    -Pues sí -me dijo asumiendo su destino de hijo de madre fea.

Esta historia, dentro del mundo de historias de amigos borrachos, que son una categoría de historias a parte, me encanta. No porque mi amigo tuviera una madre fea, que para empezar, tanto me daba, y luego a saber si era verdad, hay hijos muy exigentes con sus madres, sino porque es una historia única, irrepetible. Nadie presume de algo así, y recuerdo que en el tono de mi amigo había orgullo. Se sentía feliz de poder decir que su madre era muy fea. 

De su padre no dijo nada, ni mencionarlo. A lo mejor el feo era él y mi amigo se equivocó por efecto del alcohol. Ser feo, es más propio de padres que de madres. Las madres, por muy feas que sean, nunca lo son. Los padres sí pueden serlo.

Dentro del panorama actual, que mires a dónde mires siempre te encuentras con la misma historia, recordar otras que son únicas, da gusto. Es cómo abrir la ventana y dejar que corra el aire fresco, hay que ventilar el ambiente como sea. 

Por eso viene bien de vez en cuando contar una historia diferente, como esta que es, permitidme la insistencia, única.









jueves, 17 de abril de 2025

La leche



Desde que existe la realidad virtual, que me parece muy bien, cada vez nos fijamos menos en la otra, la realidad... no sé cómo llamarla. Realidad real es una redundancia que no me quiero permitir, de modo que la llamaré, realidad anterior. Pues bien, desde que existe la realidad virtual, cada vez nos fijamos menos en la realidad anterior. Cómo iba diciendo. 

Es lógico: las medias de seda dejaron de existir cuando aparecieron las de nylon, y luego las medias de nylon pasaron a la historia cuando llegaron los pantis, cuyo futuro ignoro. Si ampliamos el ámbito de las piernas, que no tenemos por qué hacerlo, a todo el universo, llegamos al punto que decía al principio.

Y no solo nosotros, también las vacas. No me extraña, si yo fuera vaca preferiría, sin dudarlo, vivir en una realidad virtual. Es lo que están haciendo en plan experimental en Rusia. Como las vacas no salen en todo el día del cuchitril dónde viven, las ponen unas gafas de realidad virtual para que se hagan la ilusión de que están en verdes prados, a ver si así, dan más leche. Los visores han sido diseñados, obviamente, para  ajustarse a la anatomía de las vacas y proyectan unas imágenes también muy al gusto vacuno.

El resultado supera las expectativas: un aumento del orden de cinco litros de leche por vaca. Exitazo total. A pesar del prometedor futuro para los productores de leche y para las vacas que son las únicas productoras, ya se han alzado otras voces planteando problemas de tipo ético a la utilización de entornos virtuales en animales. Esto sí que es la leche. ¿No se han planteado, antes, problemas de tipo ético sobre la realidad "anterior" de las vacas?

Hay mentiras que merece la pena creerse, porque la mentira nos hace más felices que la verdad. Esto nos puede llegar a pasar a todos, no sólo a las vacas.

Si no fuera porque ya lo han hecho, daba para un capítulo nuevo de Black Mirror. Aún así, me siguen dando mucha pena las vacas en su realidad anterior.









domingo, 6 de abril de 2025

Todo un detallazo



Detalle, significa rasgo de cortesía, amabilidad o afecto, y también significa, parte o fragmento de algo. Estoy pensando en un detalle de Trump, de modo que podemos descartar inmediatamente la primera acepción. 

El detalle de Trump que me ha llamado la atención hasta casi obsesionarme, en realidad es un detallazo. A pesar de su exagerado tamaño es, como cualquier detalle, solo un fragmento del todo. El todo es la personalidad de Trump, que es una megapersonalidad, porque él es un megalómano. Y un megaterio también, a pesar de que se suponían extinguidos.

El detalle al que me refiero es la pluma, o lo que sea, que utiliza para firmar sus sentencias. Parece más bien, un objeto diseñado para hacer palotes que para firmar, y mucho menos para escribir. 

Será porque Trump no necesita escribir, le basta con firmar. Él, no escribe, no creo que lo haya hecho nunca, él solo firma y lo hace de manera que se vea a quince metros de distancia. O más. 




Su firma, que parece un electrocardiograma, ocupa la mitad del papel, que también es de tamaño considerable. Lo único que se ve del documento es su firma que siempre muestra ufano, como un niño que acaba de hacer un dibujo convencido de que es fantástico, por el que espera ser felicitado. Pero en realidad es una mierda. Nadie se atreve a decirle que es una mierda, de modo que el niño no para de repetir el mismo dibujo, cada vez más convencido de que es un artista. Pero no lo es; siempre es la misma mierda.

Una mierda con forma, como ya he dicho, de electrocardiograma que acabará siendo plano para todos los que le ríen la gracia. Y, lo malo, es que también para los que no se la ríen.



ESTE ARTÍCULO HA SIDO PUBLICADO EN NUEVA TRIBUNA.

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Zeitgeist

 




Azorín, decía mi profesor de literatura en el colegio, era un escritor obsesionado con el paso del tiempo. A continuación, para que nos diéramos cuenta de hasta qué punto, nos mandó hacer un trabajo sobre su obra. Yo creo que mi profesor estaba obsesionado con Azorín. Luego, a raíz de hacer el trabajo, también yo me obsesioné  con el paso del tiempo. De azorín, sin embargo no. Y así sigo.

Últimamente, más que nunca, me ha dado por observar cómo ha cambiado la vida. La vida en general, la de todos, no la mía en particular, lo que indica que estoy obsesionado con el paso del tiempo de forma altruista, sin egoísmos. No como Azorín, que sólo se fijaba en su vida.

Yo empecé a funcionar en el mundo, cuando lo que más se miraba de las cosas era  su durabilidad. Hablar de durabilidad era lo mismo que hablar de calidad y viceversa. Si uno quería ser admirado por su calidad, no se podía morir nada más empezar. Pero, ...

Pero pronto aparecieron los productos desechables y todo cambió. Parecerá una perogrullada, pero algo desechable, es algo que está pensado y diseñado para ser desechado. ¿Y la calidad? pues, tal cómo se entendía entonces, a la porra. 

Ahora se busca otro tipo de calidad que no incluye en absoluto su resistencia al paso del tiempo, más bien, parece que se valore que se vaya a la mierda en un par de años. Teléfonos móviles, ordenadores, tabletas,... en todos esos nuevos productos tecnológicos, aceptamos que haya que cambiarlos casi en cada temporada, y lo hacemos encantados, presumiendo de tener el último modelo que hace exactamente lo mismo que el anterior pero que es más caro y la batería dura media hora más. Durante el primer mes.

¿Cuántos teléfonos han pasado por nuestras manos desde el primer Motorola? En casa de mi madre, los dos teléfonos que había duraron hasta la llegada del modelo góndola, una eternidad.

Ya en el colmo del delirio, aceptamos como si tal cosa, la obsolescencia programada. Pero vamos a ver, que obsolescencia programada significa que las cosas están diseñadas para que fallen al poco tiempo de ser compradas. Pero las compramos. Y luego tenemos el valor de alabar su calidad y decimos que son estupendas. Estamos tontos.

Si yo tuviera que volver a hacer el trabajo sobre Azorín, diría que hablaba por hablar. Lo de ahora, eso sí es para obsesionarse con le paso del tiempo.



SI QUIERES, TAMBIÉN LO PUEDES ESCUCHAR, ASÍ, MIENTRAS, PUEDES HACER OTRAS COSAS, COMO PLANCHAR, HACER LA COMPRA O PASEAR Y VER CÓMO HA CAMBIADO TODO.


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domingo, 16 de marzo de 2025

Ferramenta tonsoria




Una pregunta tonta: ¿cuántas tijeras tenéis en vuestra casa? Seguro que ni lo sabéis. Yo las he contado y me sale una cantidad que me parece elevadísima. Ya en la cocina tengo tres, en mi despacho dos que sólo se diferencian en el tamaño y en el color de la parte por dónde metemos los dedos que suele ser de plástico. Luego añadimos las del cuarto de baño, también de distintos tamaños y una de ellas (o debería decir unas, ¿son tijera, o tijeras?) que tiene las hojas dobladas hacia un lado, mostrando una asimetría tipo lenguado. Lo de lenguado  se me ha ocurrido sobre la marcha y ahora que me fijo, como analogía es una mierda. En el salón, en una cajita que sirve para guardar lo que sea, también hay otra, u otras. Y más, por el jardín, en la caja de herramientas...

Volvamos al asunto de si se dice tijera o tijeras, que tiene su enjundia, porque en el caso de que lo correcto sea en plural, resulta que también es el singular. Las tijeras, es el singular de tijeras. Todo muy extraño.

¿Y su origen? Sorprendente. Las primeras aparecieron hace entre 3.000 y 4.000 años en Mesopotamia. No sé que sería de nosotros sin Mesopotamia, la verdad. Casi todo se originó allí y casi todo alrededor de las mismas fechas.

Lo curioso de las tijeras es que se trata de un invento que apenas ha sufrido variaciones a lo largo de la historia. Fue un invento rotundo, casi perfecto. Vemos un modelo de tijeras de la edad media y seguro que algunas de la actualidad, abandonadas a la intemperie un par de inviernos, tendría o tendrían el mismo aspecto. 

Me pregunto por qué a nadie se le ha ocurrido inventar las tijeras eléctricas. Hace mucho tiempo, recuerdo que se pusieron de moda los cuchillos de cortar pan eléctricos. Naturalmente fue un fracaso de invento, ¿qué necesidad hay de cortar el pan con un cuchillo que haga el movimiento solo, manteniendo nosotros el brazo quieto? Es como el cepillo de dientes eléctrico, otra chorrada de cuidado. ¿Tanto esfuerzo se requiere para utilizar uno manual? Bueno, pues ahí lo tienes, el mundo está lleno de cepillos eléctricos mientras tenemos que cortar materiales, a veces, realmente duros de rasgar, con las mismas tijeras que usaban los reyes visigodos.

Todo esto se me ha ocurrido porque justo hace diez minutos necesitaba una tijeras y ninguna (lo correcto sería decir "ningunas" ¿no?) de la casi docena que tengo, me vale. La que necesito es eléctrica pero no hay. Pues vaya.







martes, 11 de marzo de 2025

Se veía venir




Hay miradas que lo dicen todo. También hay frases que lo dicen todo, pero eso no tiene tanto mérito.  Incluso gestos, una simple mirada o un fruncimiento de labios, cuentan lo que hay detrás. A veces lo que hay detrás es una novela de quinientas páginas. 

¿A qué viene todo esto? A Trump. Viene a que se le veía venir. Todo en él apuntaba en la misma dirección. No voy a entrar en detalles de por qué se le veía venir, no me apetece. En realidad no me apetece hablar de él, de modo que voy a olvidarlo.

Nada, imposible,... que no puedo. Trump se ha metido en mi vida de una forma abrupta e inmisericorde. Muy de Trump, tanto lo de abrupto como lo de inmisericorde. 

Nada más despertarme, que lo hago con la radio, ya están hablando de él. En un gesto de legítima defensa, intento volver a dormirme, hecho un cuatro, como queriendo defenderme de sus patadas. Luego, a lo largo del día, me lo vuelvo a encontrar en un montón de sitios, en la compra, en el banco, en las noticias, en el fisio, que es de Ucrania y me mira con ojos de pena.

Hasta ahora, ningún presidente de Estados Unidos se había metido tanto en mi vida, y todos, de alguna manera, lo habían hecho.

Pero no soy el único. Trump se ha metido en la vida de todos, en la de unos más que en la de otros, pero ninguna vida va a seguir igual desde ahora. Lo van a notar hasta los gatos, que como tienen siete vidas para ser devorados por algún inmigrante, lo van a notar siete veces.

Tengo la sensación de que Trump es una esquirla de ladrillo que se me ha metido en un ojo. Una molestia continua y dolorosa que va a estar fastidiando durante mucho tiempo. Y tenemos suerte los que sólo nos vamos a ver afectados económicamente, porque a otros les va a cambiar la vida de verdad de la buena. Y la se sus hijos y nietos. Porque al final, Ucrania no tendrá más remedio que pagar a Trump lo que le pida y lo que le va a pedir son los recursos naturales de su país. Yo te protejo pero me vas a dar lo que yo te pida. Muy de la mafia, y como resulta abrupto e inmisericorde, también muy de Trump.

Como me duele el ojo, cada vez más.




Este artículo fue publicado en Nueva Tribuna. AQUÍ el enlace.






sábado, 1 de marzo de 2025

La paz oval




Sabemos que la paz redonda, la que no deja lugar a dudas, no existe. De hecho, la paz no existe. Soñamos con ella, y los sueños sueños son. Pero también, recurriendo a las frases hechas, quien persigue un sueño con tesón lo verá hecho realidad. Paparruchas, todo eso son paparruchas.

Naturalmente que la paz existe, pero no la paz redonda, sino la oval. ¿En qué consiste? Pues muy fácil, su funcionamiento es extraordinariamente sencillo. Se le ha ocurrido a Trump, que es más listo que el hambre, lo que no entiendo es cómo no se le había ocurrido antes a nadie.  Consiste, atención, en que el bando que va perdiendo se rinda. ¿No es genial? ¿Quieres paz? ¡Pues ríndete!

Con la paz oval no es necesario complicarse la vida en ver quién es el agresor quién el agredido, quién empezó, quién invadió, quién está siendo víctima del abuso, o los orígenes del conflicto. La justicia y el derecho internacional son un obstáculo. Ni siquiera hay que mirar a tus aliados. Nada de eso se tiene en cuenta, sencillamente uno se dirige al que va perdiendo, y le dice: si no te rindes significa que quieres la guerra, tú verás. Y por cierto, rendirte te va a costar una pasta, no te creas que es gratis. 

Joder, es una idea redonda, digo oval, sólo se le puede ocurrir a un genio. No tiene fisuras. La idea, el genio sí tiene y muchas. Fisuras por las que se le ve el plumero. El plumero del negocio.

Con su propuesta de paz, obtendrá pingües beneficios. Pingües es una palabra que inevitablemente va unida a beneficios, como las intenciones del genio. Todo encaja, todo vuelve a ser redondo, digo oval.

El genio, autoproclamado pacificador, ofrece un acuerdo de paz en Ucrania que consiste en que entregue la riqueza de su país a cambio de su protección. Esta idea a lo mejor la ha visto en algún episodio de Los Soprano. Pero también tiene una solución oval a la guerra árabe-isrraelí que llevan sin encontrar la paz desde 1948. La idea es la misma: tú te rindes, te vas a dónde te acojan, y yo me encargo de convertir tu tierra, que está hecha un asco, en la riviera francesa.

Joder, este hombre es un genio, de verdad. Ha descubierto la paz oval que consiste en ver la paz como modelo de negocio. 

Todo redondo, digo oval.


Este artículo fue publicado en Nueva Tribuna.  AQUÍ, el enlace.