sábado, 21 de diciembre de 2019

Con mis mejores deseos







Ahí los tienes, no falta ni uno. Con certeza no lo sé, claro, pues son muchos, pero es de suponer que están todos; tan monos, tan ricos, tan igualitos, aunque tan distintos entre sí, con ese aspecto de insoportable inocencia que creen tener. ¡Inocencia, ja!  ¡Menudos pajarracos están hechos!, por su culpa un montón de gente lo pasa mal, se angustian, sufren, se arriesgan, y aunque haya muchas personas, las más atolondradas, que se divierten con ellos y les hace ilusión que vengan todos los años, otros más, muchos, saldrán perjudicados con su presencia, una presencia casi impuesta a la fuerza.
Yo sé que les caigo mal a todos ellos, sobre todo a uno en particular, el que parece el jefe de la banda. Es una lástima, pues aunque ellos no me gustan (tampoco es que los odie, que conste, simplemente no me gustan), no me importaría nada caerles bien, sobre todo al puto gordinflas ese, al jefe. Pero ése es precisamente el que más manía me ha cogido, de toda la vida, y me odia tanto que sus amigos más cercanos, los que también cortan el bacalao, me tienen la misma tirria. Se creen geniales, pero en el fondo son unos niños mal criados, caprichosos, sin el menor sentido de la justicia ni de la empatía, su crueldad puede ser terrible y origen de grandes decepciones.
No, no me gusta nada esa panda de endiosados seres que por estas fechas son venerados por todos, y al que menos soporto es al gordo, al que todo el mundo persigue con aborregada entrega y jamás son correspondidos. El muy arrogante solo complace a una mínima, minimísima parte de su numeroso club de fans, que hay que ser tonto, joder.

En fin, supongo que este año mi número de lotería, al que he apostado cerca de trescientos euros, tampoco saldrá premiado, ni con el gordo ni con ningún premio menor, ni siquiera la pedrea. Panda de mamones, otro año con la enorme desilusión de ver cómo he tirado mi dinero a la basura.

Os deseo mejor suerte, pero si os toca, no me lo digáis por favor, no podría soportarlo.











1 comentario:

  1. Muchas gracias Joaquín. Tienes razón en lo que dices de que con pasta te escuchan más; yo tenía un profesor que decía que la diferencia entre la borrachera del jefe y la del empleado está en los comentarios: por un lado "qué patoso está Peláez con el pedo que lleva" y por otro "que gracia tiene don Cosme cuando se toma una copita".
    Abrazo y felicidades de todo tipo también para ti.

    ResponderEliminar