viernes, 26 de octubre de 2018

Conocerse a uno mismo












Según hablo me miro los calcetines grises que asoman bajo mis pantalones. Mantengo las piernas estiradas a lo largo del diván procurando relajarme. No me siento nada cómodo; lejos de proporcionarme confort, estar tumbado hace que me sienta fuera de lugar. ¿De dónde vendrá la manía que tienen todos los psiquiatras de obligar a sus pacientes a acostarse para atenderlos? Supongamos que esa misma costumbre se extendiera, por ejemplo, entre las notarías, sería igual de absurdo. No cabe imaginar al gerente de un banco y a su cliente tumbados en un diván, mientras un notario, sentado seriamente en su silla detrás de ellos, les lee un contrato aparentando que todo es de lo más normal. Pues es lo mismo.
Mi psiquiatra no me está leyendo ningún contrato, pero la cartilla, a base de bien. Menuda bronca.
    -Aunque sea doloroso tienes que hacer un esfuerzo. Tienes que aceptarte tal cómo eres.
    -Si usted fuera igual de asqueroso que soy yo, se daría cuenta de que la mejor opción es fingir. Prefiero pensar que soy de otra forma, pues de la que soy, resulto inaceptable.
    -Eso es autoengaño.
    -Tengo mis motivos para autoengañarme –contesto procurando que no suene demasiado cínico-. No me aguanto tal como soy. Usted mismo me ha descrito perfectamente después de analizar mi personalidad y como puede ver no soy precisamente un cúmulo de cualidades.
    -Cada uno es como es.
    -En efecto, y yo además de ser un cerdo manipulador, soy de los que prefieren pensar que soy estupendo, de modo que me autoengaño. No puedo renunciar, según su propias palabras, a mi propia naturaleza y mi propia naturaleza me dicta que tengo que autoengañarme.
No veo la cara del psiquiatra por esta maldita manía de disponer el escenario de la consulta como ya he descrito anteriormente, pero puedo adivinar su expresión.
    -Si no te conoces a ti mismo y asumes cómo eres –insiste el psiquiatra como un mantra-, nunca podrás corregir las partes que tienes malas. Puedes mejorar como persona si detectas tus puntos débiles y pones remedio para cambiar.
    -Le repito que ya he detectado mis puntos débiles, ya sé cómo soy, un mentiroso y manipulador entre otras cosas, y que en función de esa esencia que me distingue como persona, no pienso hacer nada para remediarlo. Si lo hiciera, dejaría de ser el ser repugnante que soy.
Silencio ominoso. Mi vista se vuelve a centrar en mis calcetines. Grises. ¿Por qué elijo calcetines grises siempre que vengo a ver a mi psiquiatra? Quizá ese pequeño detalle haga que su juicio sobre mí esté equivocado. Todos mis calcetines, salvo estos grises, son de un colorido casi exagerado.
    -O cambias, o morirás siendo un tipo realmente asqueroso y despreciado por todo el mundo -sentencia mi psiquiatra-. Nadie te querrá tener a su lado. Tú eliges.
No digo nada. Eso sí me ha hecho mella. Podré ser un mentiroso, un manipulador, un tipo de lo más desaconsejable en todos los sentidos, pero necesito tener siempre a alguien a mi lado. No soporto la idea de ser despreciado por todo el mundo. Cambio, cambio, pienso para mis adentros.
Asiento tímidamente con la cabeza en gesto de aceptación de la sentencia y acatamiento del mandato. Supongo que él desde atrás percibe mi claudicación. Cambiaré, me digo a mí mismo con con todas mis fuerzas, ahora mismo voy a cambiar.
Se mantiene un silencio que finalmente lo rompe el ruido de la alarma de su reloj. Me ha salvado justo la campana, como se dice vulgarmente. Yo ya he cambiado.
Miro sus calcetines grises; sé que en el fondo le gustan los de colores. Me levanto de mi silla con decisión. El muy imbécil sigue tumbado en el diván preguntándose qué hace ahí. Ni me molesto en curiosear el cuaderno de notas que tengo en mi mano, además no entiendo la letra. La típica letra de médico.







6 comentarios:

  1. ¡Jajaja!
    Ya lo pueden decir los oráculos de todo el orbe eso de "conocerse a sí mismo".
    Lo mejor es muchas veces no conocerse. Algunas veces he intentado cambiar, pero no sé el qué. Creo que tengo genes de Neandertal. Casi prefiero extinguirme.

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  2. Pues sí, en general, creo que nos conocemos muy poco a nosotros mismos, y quizá sea mejor así. Un buen mecanismo de defensa. Por cierto, amigo Joaquín, yo me considero a mí mismo un buen neandertal (creo que todos los humaons tenemos hasta un 5% de nuestros genes de neandertal)

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  3. He puesto en un foro de estudiante de un máster (una de sus asignaturas es Los problemas filósicos en Biología) lo del 5 %... Esperaré a ver qué contestan para ver qué dicen. Son unos empollones. Si lo hacen ya te diré si algunos tenemos más que el 5. 😁

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  4. Sí, por favor, tenme al tanto. Si alguien supera ese 5%, ese soy yo, ya lo verás ;-))

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  5. ¡Jjajaja!
    P.D: Escribía con el móvil eso de 'filósicos' (filosóficos) no existe. No suena mal. Mañana lo propago por el trabajo.

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  6. Se había entendido perfectamente, de todas formas suena mejor "filósicos". ;-))

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