miércoles, 16 de marzo de 2016

Discrepancias







Después de tantos años juntos ahora empezamos a tener problemas. Yo creía que siempre estaría de mi lado, apoyándome en mi forma de ver las cosas, defendiendo mis opiniones como si fueran las suyas, sin embargo cada vez discrepamos en más asuntos; la verdad es que no paramos de discutir y el número de veces en que nos llevarnos la contraria va en aumento. Empezó la cosa, como siempre ocurre en todas las parejas, con leves insinuaciones, a veces imperceptibles, pero poco a poco las insinuaciones trocaron en clamorosas señales de desacuerdo. No sé en qué momento llegó el desamor, no puedo determinar una fecha en concreto, solo puedo decir que ella antes no era así, todo lo contrario, siempre me animaba a hacer cosas nuevas a probar otras experiencias. Ahora también lo hace, ojo, pero cuando me convence y me meto en algún “problema”, como a ella le gusta llamar a las cosas que más me atraen, resulta que de repente me da la espalda y me deja tirado, solo y normalmente con algo que me duele profundamente.
Lo estoy pasando francamente mal. Está claro que he debido de hacer algo que le ha molestado muchísimo, algo que le ha decepcionado de forma irreparable. Lo siento de verdad, pero como siga así de intransigente conmigo me temo que tendré que tomar alguna solución drástica, no sé, quizá separarnos.


Sí, últimamente me llevo muy mal con mi edad y no sé qué hacer con ella. Es que si la dejo… ¿qué será de mí?



6 comentarios:

  1. ;-))))) Muy agudo. Yo me siento igual, y encima soy chica, por lo que lo llevo peor (eso dicen)

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    1. Gracias y no veo por qué ha de ser peor.

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    1. se puede ser real y al mismo tiempo mantener esa realidad con humor. Hay realidades en que es la única forma de aceptarlas.

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  3. Eso te pasa por haber coincidido con ella durante toda la vida. No es mi caso. Según mi madre, cuando yo tenía un mes de vida, aparentaba tres. Al cumplir cinco años, parecía celebrar siete. Con diez, ya tenía bigote. A los quince entraba en todas las discotecas, y con veinte paseaba con una incipiente alopecia. Ahora, con cuarenta, todos me echan casi cincuenta.
    No creo que me lleve mal con mi edad, sólo que vamos cada uno por nuestro lado. Yo demasiado adelantado, o ella muy retrasada. Pero nunca nos hemos peleado, quizá porque nunca esperamos encontrarnos. Y el día que, por una de esas casualidades, nos topamos el uno con el otro, mantenemos las distancias con una mirada fortuita, mitad indiferencia, mitad resignación.

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    1. eres muy afortunado Mazcota. Yo sin embargo tengo los años apropiados para una persona de mi edad, y lo que siempre ha sido una ventaja, con el tiempo deja de serlo.
      ;-)))

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