lunes, 22 de octubre de 2012

Pesadillas (sin Geezenstacks)




 Las pesadillas son terraplenes por los que la imaginación se despeña sin voluntad. Terraplén de por sí, ya es algo que da cosa; un terraplén siempre entraña el riesgo, como poco, de romperte una pierna. Además, transmite la sensación de abandono por parte de la naturaleza, como si se tratara de algo que lo hubiera hecho a patadas o con desgana, sin poner ningún interés en lo que estaba haciendo. Eso no pasa con un valle o una colina, que parece que se ha mirado hasta el último detalle, y si queda bien poner una vaca, pues se pone una vaca, o un potrillo amamantando de mamá yegua (de quién si no va a amantar, claro). Por eso, uno tiene bonitos sueños en los valles o correteando por colinas, y pesadillas cayéndose por los terraplenes. Aún peor son los barrancos. Un barranco es un terraplén en el que te puedes encontrar cosas desagradables, como un cadáver o algo así. Una pesadilla normal, te lanza por un terraplén; una realmente mala, lo hace por un barranco.
Todo esto es para decir que últimamente no paro de tener pesadillas (por eso se tanto de ellas). No se cómo quitármelas de encima. He cambiado la orientación de mi cama 360 veces, es decir, he explorado todas las posibilidades que ofrece la rosa de los vientos y como si nada. He puesto una pirámide pequeñita debajo de la cabecera, y ahí ha estado hasta que la descubrió mi gato. Ahora cada día está en un lugar distinto de la casa pero yo sigo teniendo pesadillas. He probado a cenar menos, a cenar muy poco, a no cenar nada y el resultado ha sido eso, nada de nada. He ido a que un chino me agujeree con la acupuntura, me he comprado una pulsera con dos bolitas en los extremos, me he santiguado con agua bendita, llevo colgada mi piedra astral, que por cierto es simplemente cuarzo, vaya decepción, y tomo regularmente jalea real. Ya no sé a qué poderosa fuerza de la naturaleza o sobrenatural invocar ni a qué remedio acudir, parece que estoy condenado a tener una vida normaducha despierto y terriblemente intensa dormido. Hago más cosas en sueños que en vigilia y pongo más veces en peligro mi vida estando dormido.
En un intento desesperado por resolver mi problema me he comprado un colchón especial que para poder pagarlo he tenido que vender mi coche y el resultado ha sido terrible. De hecho empecé a tener mi acostumbrada pesadilla antes de quedarme dormido. Al principio todo iba bien pero de repente noté que los bordes del colchón estaban por encima del nivel en el que yo me encontraba, lo que significaba que me estaba hundiendo. Después fui devorado literalmente por el colchón que me engulló con la misma facilidad que una ameba captura una partícula alimenticia. Tras angustiosos momentos de lucha conseguí salir por una vacuola sin necesidad de romper la membrana celular, pero sé que algo hice al Aparato de Golgi pues mi colchón al día siguiente dejó de dar señales de vida. Aún tengo restos de citoplasma en mi pijama. Ahora ya no se cuando estoy dormido y cuando despierto y no encuentro ninguna pista que me permita distinguir los dos mundos.
Sueño que no puedo dormir y ese sueño se me ha hecho realidad. Mientras, un moscardón de abdomen metalizado revolotea en el fondo del terraplén. O del barranco.


6 comentarios:

  1. tú te quejarás de que es difícil publicar comentarios en fronterad, pero acabo de perder un comentario divertidísimo e ingeniosísimo, porque se me ha olvidado darle a copiar el texto antes de publicarlo..., no es la primera vez a que me pasa, .-((
    Así que te quedas con las ganas, que pases un buen día.

    ResponderEliminar
  2. es verdad lo que dices, ya me lo han dicho más ilustres comentaristas. Resulta muy irritante, no entiendo por qué lo ponen tan difícil.
    sobre todo, da una rabia terrible estar escribiendo cuatro o cinco líneas llenas de ingenio y que se vaya por el desagüe de banda ancha. En tu caso también tiene que dar rabia ;-)))

    ResponderEliminar
  3. Nunca he tenido problemas para colgar aquí mis agudos comentarios (salvo por el robot tocapelotas que había antes), pero, claro, con mi identidad de Google. Voy a probar como anónimo, a ver qué pasa. Respecto al título de la entrada, ¿sabes, hijo mío, que, de entre todos tus visitantes, sólo yo voy a entenderlo? Por otro lado, ¿no será que todo esto es una pesadilla? Me refiero a todo, todo, todo... Pero no, eso sería demasido bueno, porque de las pesadillas se despierta, y de esto me temo que no.
    César

    ResponderEliminar
  4. ¿Veis? Ningún problema.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. no caigo, no caigo... ¿quién puedes ser?

      Eliminar
  5. A ver yo: me ha resultado toda una hazaña conseguir colocar mi comentario. Exactamente no lo he conseguido en ningún momento salvo ahora que lo he colocado accediendo como propietario del maldito blog. Sí, es una castaña el sistema este.
    TiTo

    ResponderEliminar